"El conquistador de Mongolia" se filmó en 1954 y fue dirigida por Oscar Millard. De las personas del elenco murieron nada menos que 91. Hay quienes dijeron que estos fallecimientos tuvieron que ver con las localidades elegidas para el rodaje: el desierto de Escalante, cerca de donde el Ejército de Estados Unidos hacía pruebas de su armamento nuclear.
Millard era un gran guionista de Hollywood. Él pensó en una película épica con un presupuesto gigante. Fue el excéntrico Howard Hughes, dueño de una flota de aviones, quien invirtió seis millones de dólares. El director del filme fue Dick Powell y el protagonista el mítico John Wayne. Para realizarla se confeccionaron trajes, se contrataron miles de extras y se rodó durante meses en el desierto de Utah.
Todos se alojaron justamente donde se realizaron la gran mayoría de las pruebas nucleares. No era un momento donde la radiación preocupara demasiado ya que se desconocían sus efectos en las personas. Los actores sabían de estas pruebas pero no del cáncer que provocaba el polvo radioactivo. Encima el rodaje se terminó en el desierto y se trasladó a California. Y para colmo se transportó la misma arena contaminada a los estudios para dar la sensación del mismo escenario.
El filme fue un desastre. La crítica lo destruyó, fue un fiasco en las taquillas y las escenas fueron mediocres.
Pero lo peor no fue eso, fue la masacre que siguió. El director murió de un linfoma, uno de los actores se suicidó al conocer que tenía cáncer de riñón terminal, Agnes Moorehead, también del elenco, padeció cáncer de pulmón, Susan Hayward, un tumor cerebral. El mismo John Wayne padeció un cáncer de hígado y páncreas. La lista siguió.
De los 220 que participaron del rodaje, 91 tuvieron cáncer y murieron. La revista People dijo más, que fueron en realidad 150 fallecimientos. La Casa Blanca negó la influencia de las pruebas nucleares en el filme pero al final tuvo que admitir la cruel verdad.