Y si la crisis degenerara... Incluso en la hipótesis de una guerra convencional, decenas de miles de surcoreanos morirían el primer día del conflicto armado con Corea del Norte, según los expertos.
Y si la crisis degenerara... Incluso en la hipótesis de una guerra convencional, decenas de miles de surcoreanos morirían el primer día del conflicto armado con Corea del Norte, según los expertos.
El ambiente en la península se ha deteriorado considerablemente desde el comienzo de 2016, debido a la intensificación de los programas balísticos y nucleares norcoreanos y a la escalada verbal entre el líder norcoreano Kim Jong-Un y el presidente estadounidense Donald Trump, quien viajará a Seúl en noviembre.
La crispación es tal que el riesgo de que la situación degenere es real, advierte Van Jackson, exanalista del Pentágono y actualmente profesor de la universidad Victoria de Wellington.
Durante la Guerra de Corea (1950-1953), que causó millones de muertos y transformó el Sur en un campo de ruinas, Seúl cambió cuatro veces de bando.
La ciudad, sede del gobierno surcoreano, es actualmente una capital tecnológica y cultural de 10 millones de habitantes, incluyendo los suburbios.
Esta población está al alcance de la artillería norcoreana apostada del otro lado de la zona desmilitarizada (DMZ).
Se estima que Pyongyang dispone, a lo largo de su frontera, de 10.000 piezas de artillería y de medio millar de misiles de corto alcance, la mayor parte de ellos ocultos en grutas, túneles y búnkeres.
Corea del Sur calcula que las tropas terrestres de Pyongyang están integradas por 1,1 millón de efectivos, de los cuales el 70% acantonado a menos de 100 km de la frontera.
La mayoría del arsenal es de fabricación soviética o china, y probablemente obsoleto, señaló en 2015 un informe del departamento de Defensa.
Corea del Norte cuenta con al menos 700 cañones de 170 mm y lanzacohetes múltiples de 240 mm capaces de alcanzar Seúl, afirmó en 2012 el Instituto Nautilus de California, que no obstante no los considera muy fiables.
El Instituto Nautilus estimaba que 65.000 habitantes de Seúl morirían el primer día de una guerra convencional, la mayoría de ellos en las tres primeras horas. El balance sería de 80.000 muertos en una semana.
“Pueden matar a decenas de miles de personas, comenzar una guerra más larga y causar una cantidad enorme de daños antes de que el régimen caiga”, afirmaba Roger Cavazos, del Instituto.
Ante la posibilidad de una guerra, la respuesta de Estados Unidos y de Corra del Sur llegaría en cuestión de minutos, lo que reduciría el impacto de la artillería norcoreana y el número de víctimas en el Sur.
Muchos civiles irían a los miles de refugios con los que cuenta Seúl. Según este escenario, el contraataque destruiría el 1% de la artillería norcoreana por hora, es decir casi un cuarto el primer día.
Y el grueso de los combates habría terminado en cuatro días. Según documentos oficiales surcoreanos de 2016, Washington movilizaría a muchos efectivos: 690.000 militares, 160 buques y 2.000 aviones.