A una década del referéndum que definió la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el debate sobre una eventual reincorporación al bloque vuelve a instalarse en la política británica. La propuesta, impulsada por sectores laboristas, gana respaldo entre dirigentes que consideran que el Brexit no alcanzó los resultados esperados.
El plebiscito del 23 de junio de 2016 marcó uno de los episodios políticos más significativos de la historia reciente británica. La decisión de abandonar la Unión Europea dejó al país dividido y alteró el equilibrio entre conservadores y laboristas. Diez años después, las consecuencias económicas y políticas desde aquella decisión continúan siendo motivo de discusión.
El Reino Unido y Bruselas
El primer ministro Keir Starmer ha impulsado una mejora en las relaciones con Bruselas, aunque evita plantear de manera explícita un regreso al bloque. Sin embargo, dirigentes laboristas como el exministro de Sanidad Wes Streeting comenzaron a expresar públicamente la posibilidad de reabrir el debate.
La economía ocupa un lugar central en esta discusión. El crecimiento británico previsto para este año se ubica entre el 0,8 y el 0,9 %, cifras que reflejan una expansión limitada. Distintos especialistas sostienen que la incertidumbre generada por el Brexit afectó la inversión y el comercio, aunque también reconocen que la pandemia, la inflación derivada de la guerra en Ucrania y las tensiones energéticas internacionales contribuyeron al escenario actual.
Jonathan Portes, profesor del King's College London, considera que cualquier intento de retorno requeriría condiciones políticas excepcionales. Según el economista, un gobierno necesitaría una mayoría parlamentaria sólida, un mandato electoral claro y la certeza de que la Unión Europea estaría dispuesta a negociar términos aceptables para los británicos.
El especialista advierte además que Bruselas podría exigir mayores compromisos para evitar una nueva salida en el futuro. La experiencia del Brexit genera cautela entre los socios europeos, que buscarían garantías de permanencia antes de considerar una eventual readmisión.
Sostener la división
Otro elemento que complica la discusión es la opinión pública. Aunque diversas encuestas muestran que parte de la sociedad considera que el Brexit no produjo los beneficios esperados, ello no implica necesariamente un respaldo mayoritario a la vuelta al bloque. Para muchos votantes, reconocer que la salida fue un error supone una revisión política y cultural que todavía genera resistencia.
El escenario político también muestra cambios. En la derecha gana espacio Reform UK, liderado por Nigel Farage, una de las figuras más visibles de la campaña favorable al Brexit. Farage mantiene su rechazo a cualquier intento de reintegración europea y continúa defendiendo la salida del bloque.
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La bandera de la UE ondea frente al Parlamento británico en Londres, Reino Unido. EFE/EPA/Andy Rain
En el otro extremo aparecen sectores proeuropeos, entre ellos dirigentes del Partido Verde y parte de la militancia laborista. Peter Sloman, profesor de Política de la Universidad de Cambridge, sostiene que el Brexit agravó problemas económicos que el Reino Unido arrastra desde la crisis financiera de 2008.
Para este especialista, una eventual reincorporación podría convertirse en una herramienta para estimular la economía, favorecer el crecimiento y aumentar la recaudación fiscal. Según su análisis, el debate dentro del laborismo responde también a que buena parte de sus afiliados mantiene posiciones favorables a la integración europea.
Defensores del Brexit
No obstante, los defensores del Brexit sostienen que la Unión Europea perdió peso relativo en la economía mundial durante la última década. Argumentan que el bloque representa hoy una porción menor del producto global que en 2016 y que otras regiones, especialmente Asia y Estados Unidos, ganaron protagonismo.
El futuro del debate dependerá también de la estabilidad política del Gobierno de Starmer. El primer ministro enfrenta cuestionamientos internos y posibles disputas de liderazgo con figuras como Wes Streeting y el alcalde de Manchester, Andy Burnham.
Diez años después del referéndum, el Reino Unido continúa discutiendo las consecuencias de una decisión que modificó su relación con Europa. La posibilidad de regresar a la Unión Europea sigue siendo incierta, pero el solo hecho de que la cuestión vuelva a instalarse en la agenda política refleja que el Brexit continúa siendo un asunto abierto para la sociedad británica.