13 de agosto de 2026 - 11:06

En la década de 1950 Reino Unido liberó bacterias similares al ántrax en el Metro de Londres: la historia que vuelve a ser noticia en 2026

Científicos de Porton Down liberaron bacterias similares al ántrax en la Northern Line y detectaron su rastro a 16 kilómetros de distancia tras dos semanas.

Durante las décadas de 1950 y 1960, científicos del gobierno del Reino Unido ejecutaron un programa secreto en el Metro de Londres para estudiar la dispersión de agentes biológicos. Sin el conocimiento de los pasajeros, liberaron esporas bacterianas desde trenes en movimiento para evaluar la vulnerabilidad de la infraestructura civil ante posibles ataques durante la Guerra Fría.

Para el Establecimiento de Investigación Microbiológica de Porton Down, el Metro de Londres no era solo un sistema de transporte, sino un campo de pruebas para la guerra biológica. Durante años, los investigadores arrojaron pequeños contenedores de esporas bacterianas desde vagones en marcha y liberaron organismos en los túneles de las estaciones para rastrear cuánto tiempo permanecían en el aire.

¿Qué reveló el experimento en la Northern Line de Londres?

En uno de los ensayos más detallados, dos científicos abordaron un tren de la línea Northern en la estación de Colliers Wood, al sur de Londres. Mientras el convoy se desplazaba hacia Tooting Broadway, abrieron recipientes con esporas de una bacteria elegida específicamente para imitar el comportamiento del ántrax dentro de un sistema de transporte cerrado. Las muestras recolectadas posteriormente revelaron que las bacterias no se quedaron en el punto de origen; habían viajado hasta Camden Town, a unos 16 kilómetros de distancia del lugar de liberación inicial.

La eficacia de la red de túneles para transportar material biológico quedó demostrada al encontrar esporas tres días después del inicio del test y, nuevamente, dos semanas más tarde. Este nivel de persistencia ilustró cómo un agente aéreo podía saturar la infraestructura de la ciudad con rapidez. Los miles de pasajeros que compartían vagón con los investigadores o que caminaban por los andenes nunca supieron que estaban inhalando los simulantes utilizados en el experimento.

¿Qué otros ensayos con bacterias realizó Reino Unido?

El alcance del programa no se limitó al subsuelo ni a un único periodo temporal. En 1955, investigadores liberaron organismos en túneles debajo del centro de Londres y en Whitehall, resultando en lo que informes internos describieron como una "contaminación pesada" en tres departamentos gubernamentales diferentes. Fuera de la capital, entre 1953 y 1954, se realizaron pruebas similares en las líneas ferroviarias entre Exeter y Salisbury, liberando bacterias tanto en túneles como dentro de los propios compartimentos para observar su dispersión entre los viajeros.

Para mantener estos operativos bajo el radar, las autoridades utilizaron el término "ensayos de ventilación", una etiqueta diseñada para evitar el escrutinio político y la vergüenza pública ante una posible filtración. Esta política de secreto se extendió a pruebas costeras realizadas entre 1961 y 1968, donde se rociaron organismos desde barcos frente a la costa sur de Inglaterra, exponiendo a más de un millón de personas a las nubes de esporas simulantes.

Tras la desclasificación de los archivos, revisiones científicas externas concluyeron que las liberaciones no representaron un riesgo general para la salud de la población. Sin embargo, un informe advirtió que personas de edad avanzada o pacientes con condiciones respiratorias preexistentes podrían haber sufrido daños si inhalaban una cantidad suficiente del material. Aunque las familias locales exigieron una investigación pública profunda, el gobierno sostiene que los registros de la Northern Line han estado disponibles en los archivos nacionales durante años.

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