El séptimo juzgado civil de Santiago resolvió retener bienes y depósitos bancarios por un valor total de más de 17 millones de dólares que el dictador chileno Augusto Pinochet dejó en herencia a su esposa Lucía Hiriart y a sus hijos.
El séptimo juzgado civil de Santiago resolvió retener bienes y depósitos bancarios por un valor total de más de 17 millones de dólares que el dictador chileno Augusto Pinochet dejó en herencia a su esposa Lucía Hiriart y a sus hijos.
Según informa el diario El Mercurio, la solicitud de inmovilización de bienes fue realizada la semana pasada por el Consejo de Defensa del Estado, desde el que declararon que "existe evidencia probatoria más que suficiente para estimar plenamente demostrado que Augusto Pinochet Ugarte incurrió en conductas que importaron sustracción de caudales públicos".
Esta medida afecta a casi 4,9 millones de dólares en cuentas bancarias, que con el paso del tiempo habrían acumulado otros 190.000 dólares en concepto de intereses.
Además, se contempla la prohibición de celebrar actos y contratos en 23 bienes inmuebles ubicados a lo largo del país, y 3 autos.
"Se ha accionado en contra de todos los herederos de Pinochet pues si bien no se acreditó que hubieren tenido participación en los ilícitos, son los destinatarios de un enorme provecho económico, fruto de una conducta delictual plenamente acreditada", sostuvo la presidenta del CDE, María Eugenia Manaud.
En agosto la Corte Suprema ordenó que la familia Pinochet debía devolver 1,6 millones de dólares a las arcas fiscales en el marco del llamado caso Riggs, que investigaba la participación del dictador y algunos de sus altos cargos en malversación de caudales públicos.
Esta causa estalló en 2004, cuando una investigación del Senado de Estados Unidos encontró las cuentas corrientes a nombre de Pinochet y su familia en el marco de sus investigaciones por el origen ilícito de dinero para financiar el terrorismo tras el ataque a las torres gemelas en 2001.
Por este caso, el exdictador, fallecido en diciembre de 2006, alcanzó a ser procesado por la justicia chilena, que además ordenó su arresto domiciliario por algunas semanas, pero no fue condenado.
Las acusaciones de malversación de fondos terminaron de hundir a Pinochet, quien estuvo al frente de la dictadura chilena 17 años.
Ayer comenzó a conmemorarse el 30° aniversario del plebiscito del 5 de octubre de 1988 que dijo "No" a la continuidad del dictador Augusto Pinochet en Chile.
Quienes por entonces eran opositores a la dictadura que permaneció en el poder entre 1973 y 1990, y hoy se mantienen en la vereda de enfrente del gobierno de Sebastián Piñera, se reunieron en la sede del Congreso chileno en Valparaíso con el objetivo de conmemorar el final del régimen militar.
Se trató de un acto "sin exclusión", en el que incluso estuvo presente un diputado de oficialista, Francisco Undurraga, vicepresidente del partido Evópoli, definido como liberal.
El acto fue precedido de momentos de tensión, por la negativa de algunas agrupaciones a permitir la presencia del Partido Comunista, que en 1988 aún oscilaba entre los métodos pacíficos y la lucha armada para combatir a Pinochet. Finalmente se impuso un criterio de unidad.
La actriz Luz Croxatto leyó un manifiesto sobre los desafíos y reivindicaciones aún pendientes tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y la diputada humanista Pamela Jiles ironizó con un acto programado por el Gobierno por el aniversario, que consideró una muestra "de humor profesional".
De haber ganado el plebiscito, Pinochet habría continuado en el poder hasta 1998, pero obtuvo el 43,01% de los votos, frente a un 54,71% del "No". Un año después hubo elecciones presidenciales, que llevaron a la presidencia al demócrata cristiano Patricio Aylwin.