Y la historia volvió a repetirse. Puntal a las 21.30, una voz en off expresaba: "Señoras y señores, con ustedes Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado".
Y la historia volvió a repetirse. Puntal a las 21.30, una voz en off expresaba: "Señoras y señores, con ustedes Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado".
Y con el primer tema de "Pajaritos Bravos Muchachitos" "A los pájaros que cantan sobre la selva de Internet", se iniciaron los rituales ricoteros y un señor Carlos Solari vestido con camisa a cuadros azul, jeans y sorprendentemente sin sus clásicos anteojos de sol, encabezó la ceremonia.
Si bien en el trascurso de la noche se repitieron canciones del recital de setiembre del año pasado ("Todos a los botes!", "Flight 956", "Pabellón Séptimo", "To Beef or Not to Beef" ), hubo espacio para las sorpresas y para varias canciones de su etapa solista a las que adjuntó con piezas muy redondas como "Drogocop", "Etiqueta negra" y más.
Mientras un viento sureño arremetía contra el escenario, aunque ya con todas las amenazas de lluvia eliminadas, los espectadores se quejaron del sonido, especialmente aquellos que sobrepasaban el límite de la torre de control ubicada en el epicentro de la platea.
En algunos pasajes, el volumen era homogéneo pero en otros, los instrumentos de vientos sonaron por debajo de la banda e incluso la voz misma del Indio. Tras una docena de canciones, el mismo líder decidió parar y el escenario se apagó por un poco más de cinco minutos para volver a testear lo que se podía calibrar en las torres con "A la luz de la luna".
Hasta ese punto ya se habían escuchado "Chau mohicano", "Ceremonia durante la tormenta" (de "El perfume de la tempestad", "Torito es muerto", "Nike es la cultura", "Mi caramel machiato", "Pedía siempre temas en la radio", "Pabellón séptimo", a dúo de voces con Gaspar Benegas, "Vuelo a Sidney" con uno de tantos riffs memorables de Baltazar Comotto, "Fuegos de octubre" y "Beemedobleve".
Pero más allá de estos vaivenes de la ecualización, resaltados de acuerdo al lugar donde el espectador estaba parado, la fiesta continuó con su esperada escala monumental al tiempo que él mismo confirmaba que la cifra de espectadores era de 150 mil, algo que al cierre de esta crónica varió según las fuentes.
Por ejemplo, la policía provincial había afirmado solo 80 mil en un principio, pero con el trascurrir de las horas era evidente que esa cantidad había crecido, cuando en el promedio de la noche se escuchaba "Drogocop" y covers ricoteros uno detrás de otro como "El pogo del payaso asesino", de "El último bondi a Finisterre"; "Roxana Porchelana" y "Una piba con la remera de Greenpeace", que estaquearon el corazón del fanático de Patricio Rey, ya que estas fueron canciones poco cantadas en vivo en la última etapa de la banda.
En su interacción con el público, el Indio Solari le dedicó el show a "dos ricoteros que se nos fueron" y nombró a Soledad, la hija del periodista Tití Fernández, presente en ese momento en la VIP del concierto.
Después de "Por qué será que Dios no me quiere", de Porco Rex, los chicos fundamentalistas comenzaron a lucirse con esplendor en "To Beef or Not to Beef", los covers ricoteros enlazados "Nadie es perfecto" y "Ñam fri frufi fali fru" y "Juguetes perdidos".
Ya en la zona de los bises: "Amok amok" (de "Pajaritos…") , la mencionada "Todos a los botes" y los temazos de Patricio Rey "Etiqueta negra" y "Todo un palo" y después "Flight 956" y por supuesto, "Ji ji ji", armando el pogo más multitudinario del planeta.
Acompañados también por unas coreutas, los Fundamentalistas (Gaspar Benegas y Baltazar Comotto en guitarras, Marcelo Torres en bajo, Hernán Aramberri y Martín Carrizo en batería, Sergio Colombo en saxo, Miguel Ángel Tallarita en trompeta y Pablo Sbaraglia en teclados), sonaron bien ensamblados y a diferencia del año pasado, el del sábado tuvo un clima ideal para celebrar esta procesión.
De todas maneras, al cierre, se reportaron incidentes en las puertas de ingreso, con peleas entre el público y el personal de seguridad, que obligaron a levantar los controles y permitieron la última oleada de espectadores colados desde la mitad del recital en adelante que, según cifras no oficiales, redondeaba los 50 mil.