Lunes 7.30 de la mañana: "arranca el día, no podría tener más ojeras. El lunes no es el mejor momento, ¡mirá mis arrugas!". En el trabajo: "no debería comer tanto, ahora casi no me puedo sentar por la panza. Seguro que de tanto quedarme quieta voy a tener celulitis y várices...". ¿Te suena? Las mujeres pueden llevar la crueldad a extremos terribles, en especial si la crítica es hacia ellas mismas.