16 de enero de 2018 - 00:00

Un año del “show” Trump, con audiencia aterrorizada y en vilo

Lo tachan de racista, de estar loco y de no darse cuenta de lo que es ser presidente de su país.

El primer año de Donald Trump en la Casa Blanca viene marcado por escándalos, controversia y una polarización que transformó profundamente la forma en que se relacionan los estadounidenses con su presidente.

"Bienvenidos al estudio", dijo Trump con una sonrisa al invitar a periodistas acreditados ante la Casa Blanca a ingresar a Salón del Gabinete para repasar su primer año como presidente de Estados Unidos.

Desde el 20 de enero de 2017 el mundo acompaña con pasión -y también con espanto- el notable espectáculo que significa Trump en la Casa Blanca.

En realidad, más que cualquier iniciativa o cualquier política, lo que ha cautivado y por momentos asqueado a la opinión pública de todo el mundo es el estilo de su desempeño.

"La retórica de Trump no se parece a la de ningún otro presidente de la historia moderna", dijo Richard Vatz, profesor de la Universidad Towson que se especializa en la comunicación de los mandatarios estadounidenses.

Para Vatz, Trump "se comunica de forma más frecuente y está menos preocupado por las consecuencias de su lenguaje que ningún otro presidente de nuestra era".

Desde la Casa Blanca, Trump se definió a sí mismo como un "genio muy estable", llamó "países de mierda" a las naciones de donde provienen muchos inmigrantes que llegan a Estados Unidos y mintió repetidamente sobre prácticamente cualquier cosa, desde el tamaño de la multitud el día de su investidura hasta las acciones de sus adversarios.

Muchos presidentes estadounidense buscaron formas de eludir a la prensa crítica, desde las conversaciones de Franklin Roosevelt hasta las entrevistas de Barack Obama con activistas de YouTube. Pero nada se compara con el uso que Trump hace de Twitter.

Siempre en titulares

Desde que llegó a la presidencia raramente ha pasado un día fuera de los titulares de los diarios gracias a sus constantes diatribas, críticas y elogios sobre casi cualquier aspecto de la vida pública.

Frases y expresiones típicas de su retórica -como el "Andan diciendo que..."- ya son parte del habla cotidiana de muchos estadounidenses.

Sus seguidores admiran, por sobre todas las cosas, la brutalidad de su estilo directo.

Hombre típico del mundo del espectáculo, en general discute sus ratings y la cobertura de la prensa más que cualquier otra cosa.

En opinión de Aaron David Miller, un exnegociador estadounidense para el Medio Oriente, uno de los problemas centrales es que existe una brecha entre las palabras del presidente y la realidad tal como es vista por el resto del mundo.

Como presidente ya ha publicado unas 180 veces sobre lo que considera "noticias falsas" y en otras 170 oportunidades a favor de la cadena FoxNews, la única que le brinda diariamente encendidos y emocionados elogios, que, claramente, el mundo no comparte.

"Soy la persona menos racista"

Donald Trump debió negar una vez más que es racista tras ser señalado de hacer comentarios insultantes contra varios países, en momentos en que Estados Unidos celebraba ayer  al héroe de los derechos civiles Martin Luther King.

La polémica por los dichos de Trump encendió a la vez el debate en torno al estatus de centenas de miles de inmigrantes en Estados Unidos, sobre el que un acuerdo bipartidista en el Congreso parece cada vez menos viable.

"No soy un racista. Soy la persona menos racista que jamás han entrevistado, eso se los puedo afirmar", dijo el mandatario el domingo a la prensa en el Trump International Golf Club de West Palm Beach, Florida, donde cenó con el líder de la bancada republicana de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy.

Poco antes, Trump pareció dar por muerto un acuerdo sobre inmigración en un par de tuits, días después de generar una ola de indignación por haberse referido a inmigrantes africanos, haitianos y salvadoreños como llegados de "países de mierda", según testimonios recogidos por la prensa.

Tras su entrada a la política en 2015, Trump ha sido señalado de racismo varias veces.

Durante su campaña electoral acusó a México de "enviar" a Estados Unidos a criminales, entre ellos "violadores".

Ayer la atención estaba puesta en las palabras de Martin Luther King Jr, homenajeado con un día feriado en Estados Unidos, y cuyos mensajes eran redirigidos al presidente.

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