Llegó el momento en que, para hablar de Ulises Bueno, no hace falta hablar de su hermano. Este cantante, de 32 años, ahora tiene una firma musical propia, un nombre convocante, una tropa de fanáticas que lo sigue a todas partes.
Llegó el momento en que, para hablar de Ulises Bueno, no hace falta hablar de su hermano. Este cantante, de 32 años, ahora tiene una firma musical propia, un nombre convocante, una tropa de fanáticas que lo sigue a todas partes.
Cuando El Potro Rodrigo falleció (ya pasaron 17 años de ese fatídico 24 de junio), todos le dijeron que era el responsable de mantener encendido el legado de su hermano. Siguió (¡tan joven era!) con la banda de su hermano, pero le dijeron entonces que se “colgaba” de él. Y cuando engrosó su repertorio con otros temas, como los de La Mona Jiménez, por ejemplo, volvieron las acusaciones: que ahora traicionaba sus raíces, decían.
Así, yendo y viniendo, maduró su estilo el cordobés. Encontró una voz propia contundente. La sombra de Rodrigo fue “una mochila muy pesada” en los inicios de su carrera, confesó a otros medios. Así, en pretérito: fue.
Porque si antes toda entrevista tenía que empezar hablando primero de su hermano, escarbando recuerdos dolorosos, y ahí (solo recién ahí) hablar de sí mismo, la cosa ha cambiado. Y dos premios Gardel al Mejor Álbum de Artista de Cuarteto (Soy en 2016 y No me pidan que baje el volumen en 2017) avalan que Rodrigo Bueno es uno de los más convocantes de la música popular argentina.
“La gente entendió que tengo una carrera y una entidad propia”, aseguró el año pasado a Télam, en ocasión de su multitudinario show en el Luna Park. Ahora vuelve a Mendoza con una actuación única en El Santo mañana miércoles: un inusual día de semana que seguramente llenará, como siempre.
El gusto justo
Él: barba hipster que cae más allá del cuello; tatuajes por todas partes, de muchas formas y temas (hay predilección por lo religioso). Anteojos oscuros que, según ha explicado, funcionan como una mediación entre él y el mundo externo. En alguien tímido, como él se reconoce, pueden ayudar bastante.
También ayuda su voz grave, cavernosa, levemente ronca, que a muchos les recuerda a la de Rodrigo.
Pero también Ulises Bueno ha acertado a la hora de encontrar la fusión justa, esa que recoge lo mejor del aliento cuartetero, acercándolo a una estética más rockera.
Porque, según explicó, cuando tuvo que darle forma a su estilo encontró puntos en común entre el cuarteto y el rock. Siguió esa ruta: “Yo creo que el cuarteto y el rocanrol tiene una similitud, que es hacer canciones sociales, que van dirigidas a todo el mundo. Y, por otro lado, sabemos que la juventud está en un proceso de descubrir ciertos estilos musicales nuevos”, dijo.
“Entonces elegimos ir acorde a lo que va exigiendo el oído de los jóvenes”, concluyó esa vez a Télam el cantante, que recientemente se declaró “soltero” en el programa de Susana Giménez (después de una tensa separación con su ex, Melisa Ferraris).
Mezclar sonidos rockeros con otros cuarteteros, sin inclinarse demasiado para un lado de la balanza, le ha servido para captar más público y abrirse a más escenarios. No es algo muy común, de hecho, hacer cuarteto y llenar un Luna Park. Solo la Mona y el Potro lo lograron antes de él.
Pero la fiesta cordobesa cambió mucho desde los días en que, con 14 años, acompañaba a su hermano en las giras frenéticas del fernet y del vino sin soda.
Habló de esto en febrero con La Voz del Interior: “Ha evolucionado el cuarteto con respecto a lo que era en el año 2000. Se tocaba a otra velocidad, se componía a otro ritmo. Pero hoy pasan muchas cosas peores que las que pasaban en aquel tiempo, por ejemplo con respecto al consumo de estupefacientes. Hay que volver a cambiar eso, para que los bailes sean un lugar donde uno viene a pasar un buen momento y no a delirarse”.
Él se presenta, casualmente, como uno de los que supo emerger de ese “delirio” justo a tiempo.
Y no tiene problemas en reconocer que salió de momentos muy difíciles aferrándose a la religión. “Soy muy católico”, se define cada vez que le preguntan. Suele cantar con micrófonos que tienen en el mango una cruz: como si cantar fuera también agradecer.
Breve historia
Ulises Bueno nació en junio de 1985 en la ciudad de Córdoba. Hijo de Eduardo Bueno (productor musical y mánager) y Beatriz Olave (compositora), desde muy chico pasó por pruebas: a los ocho años sufrió la muerte de su papá, por un infarto. Su hermano mayor se haría cargo de la familia desde entonces, hasta el terrible accidente que le costaría la vida en el 2000. Pasó apenas dos días antes de que Ulises, quien ya subía tímidamente a los escenarios, cumpliera los 15.
Seguirían duros años para la familia. Pero no arrugó: tomando el importante legado musical de su hermano, empezó a recorrer los escenarios en el año 2003: boliches, pubs, un primer álbum editado ese año, e incluso una banda de rock donde ya era vocalista.
Desde entonces ha puesto en las bateas 19 discos diferentes. Como dijimos, los dos últimos recibieron el Gardel a mejor álbum en ese género.
Entre sus canciones figuran hits como Amante tú, amante él, Ojalá, Dale vieja dale e Intento (con 44 millones de reproducciones en la plataforma de YouTube).
La ficha
Ulises Bueno en Mendoza
Fecha y hora: Mañana miércoles 22 de noviembre, a las 23.
Lugar: El Santo Disco (Pescara 1369, Rodeo Del Medio).
Entrada: $250, en Tarjeta Nevada (Las Heras 419), Ficción (25 de mayo 244, San Martín - Lavalle 54).