13 de abril de 2026 - 16:15

Ni Francia, ni Bélgica: la ciudad más de cuento está en Italia, es Patrimonio de la Humanidad y está excavada en cuevas milenarias

En el sur de Italia, mezcla barrios tallados en la roca, iglesias rupestres y una postal tan extraña como hipnótica.

Hay ciudades lindas, y después están esas que descolocan. Matera en Italia entra en esa segunda categoría. No porque tenga un monumento puntual o una plaza famosa, sino porque el impacto aparece antes de entender qué estás mirando: terrazas de piedra, escaleras imposibles y fachadas que parecen salir del mismo cerro.

La primera impresión es casi cinematográfica. La segunda, todavía más fuerte: eso que parece una escenografía fue una forma de vida.

Una ciudad que no se recorre: se va descubriendo

Matera está en Basilicata, una región del sur de Italia menos masiva que otras del mapa turístico italiano, y su corazón histórico son los Sassi, el conjunto urbano excavado en piedra que le dio fama mundial.

Ni Francia, ni Bélgica la ciudad más de cuento está en Italia, es Patrimonio de la Humanidad y está excavada en cuevas milenarias (4)

No es un detalle menor: no se trata de una cueva aislada ni de una atracción armada para visitantes, sino de una ciudad entera modelada sobre cavidades naturales y adaptada al terreno durante siglos.

Ahí aparece una de las claves de su encanto. Matera no entra de lleno por una gran avenida visual, como pasa con otras ciudades europeas.

Funciona más por capas. Primero ves el conjunto. Después empezás a notar que hay casas, iglesias, monasterios y pasajes construidos dentro de la roca. Más tarde entendés que todo eso convive en dos grandes sectores históricos, Sasso Caveoso y Sasso Barisano, separados por la Civita. Y recién ahí la ciudad termina de hacer clic: lo que parecía una rareza arquitectónica es, en realidad, una pieza viva de historia urbana.

Lo que vuelve distinta a Matera no es solo la piedra

El gran error sería pensar que Matera impresiona únicamente por “ser antigua”. Lo que la vuelve especial es otra cosa: la continuidad humana.

La UNESCO y el portal oficial de Italia remarcan que el lugar conserva huellas de ocupación desde la prehistoria y que ilustra distintas etapas de la historia humana.

En otras palabras, no es una ciudad vieja más: es un territorio donde se puede leer cómo fueron cambiando las formas de habitar, de rezar, de circular y de adaptarse al paisaje.

Ni Francia, ni Bélgica la ciudad más de cuento está en Italia, es Patrimonio de la Humanidad y está excavada en cuevas milenarias (2)

Eso también se percibe en los detalles. En Matera hay iglesias rupestres decoradas con frescos, casas-cueva que hoy permiten ver cómo se vivía allí hasta mediados del siglo XX y un entramado de callecitas estrechas que obliga a caminar despacio.

Esa lentitud no juega en contra: al contrario, hace que cada tramo entregue algo distinto. Una ventana mínima abierta sobre la piedra, una terraza con vista a la garganta, una escalera que termina en una capilla excavada, una perspectiva que de golpe convierte a la ciudad en un enorme pesebre de piedra.

El efecto “cuento” tiene una explicación muy concreta

Parte de la fascinación que genera Matera viene de que parece suspendida fuera del tiempo. Pero no es magia: es geografía, materiales y adaptación.

La ciudad se levanta sobre una meseta calcárea marcada por grietas, cuevas y barrancos, y justamente esa morfología permitió que durante siglos las cavidades naturales se transformaran en espacios habitables cada vez más complejos.

La roca blanda facilitó excavaciones, ampliaciones y superposiciones, y por eso el resultado final se ve tan orgánico, como si la ciudad hubiese brotado del suelo en vez de haber sido construida encima.

Ni Francia, ni Bélgica la ciudad más de cuento está en Italia, es Patrimonio de la Humanidad y está excavada en cuevas milenarias (5)

Esa singularidad explica además por qué Matera fue elegida tantas veces como escenario de cine. Su aspecto no necesita demasiada intervención para parecer bíblico, remoto o legendario.

Y ahí aparece otra recompensa para el visitante: no hace falta conocer su historia completa para sentir que está en un lugar raro de verdad. Incluso quien llega sin demasiada información entiende rápido que no está frente a una postal italiana típica, sino ante una ciudad que se mira y se interpreta al mismo tiempo.

Por qué vale la pena conocerla al menos una vez

Matera seduce porque ofrece algo difícil de encontrar en Europa: una belleza muy famosa y, a la vez, muy distinta. No tiene el glamour clásico de París ni la prolijidad monumental de otras ciudades europeas.

Tiene algo más potente para cierto tipo de viajero: textura, misterio, profundidad histórica y una sensación constante de estar descubriendo un pliegue poco obvio de Italia.

El visitante no se lleva solo fotos lindas; se lleva la impresión de haber entrado en una ciudad que todavía conserva preguntas.

Ni Francia, ni Bélgica la ciudad más de cuento está en Italia, es Patrimonio de la Humanidad y está excavada en cuevas milenarias (3)
LAS MAS LEIDAS