15 de abril de 2026 - 12:00

El pueblo fantasma de Mendoza que volvió a la vida: la curiosa razón por la que ahora es el destino más buscado

El turismo en Mendoza redescubre un sitio histórico en la cordillera, donde las minas abandonadas se transformaron en una de las escapadas más curiosas del momento.

En los últimos meses, el turismo en Mendoza empezó a mirar con otros ojos a ciertos destinos olvidados. Entre ellos aparece un lugar que durante años fue considerado un verdadero pueblo fantasma, pero que hoy volvió a captar la atención por una razón muy particular. Se trata de un sitio cargado de historia, misterio y paisajes únicos que lo posicionan como una de las escapadas más buscadas dentro de la cordillera.

El lugar en cuestión es Paramillos de Uspallata, una antigua zona minera ubicada a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar. Allí funcionaron algunas de las primeras explotaciones mineras del país, activas principalmente entre los siglos XVII y XIX. Con el paso del tiempo, el abandono de la actividad dejó construcciones en ruinas, túneles y restos de hornos que le dieron al sitio un aire fantasmal.

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De pueblo abandonado a fenómeno turístico

Durante décadas, Paramillos permaneció prácticamente olvidado, visitado solo por aventureros o aficionados a la historia. Sin embargo, en los últimos años comenzó a ganar popularidad gracias a la difusión en redes sociales y al creciente interés por el turismo histórico y de naturaleza. Las imágenes de sus paisajes áridos, sumadas a la mística de sus antiguas minas, despertaron la curiosidad de viajeros que buscan experiencias diferentes.

Además, el acceso mejoró notablemente, lo que permitió que más personas puedan llegar en vehículos particulares o excursiones organizadas. Desde allí, también se obtienen vistas privilegiadas de la precordillera y, en días despejados, del imponente Cerro Aconcagua, el pico más alto de América.

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Un destino con historia y paisajes únicos

Uno de los mayores atractivos del lugar es la posibilidad de recorrer antiguos socavones, estructuras de piedra y caminos que parecen detenidos en el tiempo. Esta combinación de historia y naturaleza genera una experiencia distinta a los circuitos tradicionales de Mendoza.

Especialistas recomiendan visitar la zona con precaución, respetar las señalizaciones y, de ser posible, hacerlo con guías para conocer en profundidad el valor histórico del lugar. También es clave llevar abrigo, agua y combustible suficiente, ya que se trata de un entorno aislado.

Así, lo que alguna vez fue un pueblo fantasma hoy se transforma en un destino en auge, demostrando que Mendoza todavía tiene rincones capaces de reinventarse y sorprender.

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