15 de abril de 2026 - 12:46

A 250 km de Mendoza: el parque con cañones rojizos y maras a 3 horas de Mendoza, ideal para el próximo feriado

Turismo. Combina paredones rojos, anfiteatros naturales, fauna autóctona y senderos que cambian bastante según el tiempo que uno le dedique.

No todos los feriados piden lago, cabaña y sobremesa larga. A veces el cuerpo te lleva para otro lado: un paisaje seco, raro, inmenso, de esos que parecen más cerca del cine que de una escapada relativamente corta desde Mendoza. Sierra de las Quijadas entra justo en esa categoría.

Está precisamente a 275 km de Mendoza, por lo que el viaje es más bien de unas 3 horas y media en auto. Lo interesante es que no se agota en una sola foto.

Desde afuera ya impacta por sus tonos rojizos, pero el parque guarda varias capas: geología extrema, senderos cortos y largos, restos paleontológicos, sitios arqueológicos y fauna que aparece cuando menos la esperás. Esa mezcla hace que no sea una escapada para “ver algo y volver”, sino un lugar que va entregando cosas nuevas a medida que uno entra.

El gran golpe visual llega con los paredones rojos

La imagen más fuerte del parque no necesita demasiada explicación: farallones, cañones y formas talladas por el agua, el viento y el sol durante millones de años.

En la promoción turística nacional lo describen con paredes rojas de hasta 250 metros de altura, mientras que la Ruta Natural destaca al Potrero de la Aguada como su principal atracción, un enorme anfiteatro natural incrustado en la sierra. Ahí está buena parte del efecto “wow” del lugar: no es un paisaje verde ni amable, sino uno áspero, seco y monumental.

A 250 km de Mendoza el parque con cañones rojizos y maras a 3 horas de Mendoza, ideal para el próximo feriado (2)

Y eso cambia por completo la experiencia. Hay gente que llega pensando en una caminata más y se encuentra con un escenario que parece de otro país.

Los tonos rojizos y ocres, los pliegues del terreno y las cornisas naturales hacen que el recorrido tenga algo de exploración real. En vez de un paseo lineal, el parque va mostrando grietas, desniveles y perspectivas distintas a cada tramo.

No es solo paisaje: también hay maras, cóndores y huellas del pasado

Uno de los errores más comunes sería pensar que Sierra de las Quijadas vale solo por la geología. En realidad, también es una muy buena escapada para quien disfruta mirar fauna.

El parque protege más de 73 mil hectáreas de ambientes de Chaco Seco y Monte de Llanuras y Mesetas, y entre sus especies aparecen maras, zorros grises, el pichiciego menor, cóndores y águilas moras. Además, registra más de 200 especies de aves, con varias de valor especial para el área.

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A eso se suma otra capa que le da mucho más peso a la visita: la paleontología y la arqueología. En algunos recorridos se observan huellas fósiles, incluida una huella de saurópodo, y sobre el camino de acceso se encuentra Hornillos de Hualtarán, un sitio con evidencias de ocupación humana de hace aproximadamente 1.000 años.

Ese cruce entre naturaleza, tiempo profundo e historia humana hace que el parque no funcione solo como escapada visual, sino también como lugar para entender qué estás mirando.

Qué hacer en un feriado sin quedarse en la foto típica

Acá aparece lo más útil si alguien realmente está pensando en ir. Sierra de las Quijadas tiene opciones para distintos niveles.

El sendero Miradores es autoguiado, de 2.230 metros, dura alrededor de una hora y media y tiene dificultad baja; sirve para empezar a leer el paisaje y ver panorámicas de los farallones y del Potrero de la Aguada. El sendero Flora es todavía más corto: 1.300 metros, unos 45 minutos, también de baja dificultad.

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Después vienen los recorridos que ya cambian el viaje. Huellas del Pasado, con guía, dura unas 2 horas y media y baja hacia el Potrero de la Aguada, con foco geológico y paleontológico.

Guanacos es autoguiado, exige registro previo, suma 5 km ida y vuelta y unas 3 horas. Y Farallones, también con guía, llega al pie de los paredones rojos en un trayecto de 9 km ida y vuelta que lleva alrededor de 4 horas. O sea: se puede armar desde una visita corta hasta una salida bastante más intensa.

Para un próximo feriado hay otro dato práctico que suma mucho: el parque abre todos los días, incluidos los feriados, de 8 a 19, con ingreso permitido hasta las 17. Además, la mejor época para recorrerlo suele ir de abril a octubre, justo en la franja que incluye otoño e invierno, cuando el calor deja de jugar en contra.

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