El evento dio continuidad al congreso realizado en Mendoza en junio del año pasado, cuando se firmó la declaración que impulsó la creación de RITA (Regional Impact Trade Alliance), una red internacional orientada a conectar regiones interesadas en promover modelos económicos vinculados al impacto social, ambiental y productivo.
Cartas para exportar
Uno de los principales ejes del debate durante el encuentro en el País Vasco estuvo relacionado con las nuevas exigencias que empiezan a regir en los mercados internacionales, especialmente en Europa.
"La agenda ambiental, la reducción de huella de carbono y la trazabilidad de productos son parte de los requisitos que condicionan el acceso comercial", señaló desde Bilbao el mendocino Rafael Kemelmajer, cofundador de Quinto Impacto.
Para Mendoza, cuya economía regional tiene una fuerte dependencia de las exportaciones, este escenario representa tanto un desafío como una oportunidad.
La vitivinicultura es uno de los ejemplos más visibles. Muchas bodegas mendocinas avanzaron en certificaciones de sostenibilidad, manejo eficiente del agua, energías renovables y procesos de economía circular. La integración dentro de una red internacional como RITA podría ampliar el acceso a experiencias, financiamiento y vínculos comerciales con regiones europeas que ya trabajan bajo estos estándares.
COMERCIO DE ALTO IMPACTO
Nuevo modelo. En Bilbao y San Sebastián, se discutió un sistema de comercio colaborativo que genere beneficios económicos y culturales.
Intercambios técnicos
El acceso al conocimiento técnico aparece como uno de los aspectos más relevantes de esta articulación internacional. El evento reunió experiencias relacionadas con agricultura regenerativa, comunidades energéticas, innovación territorial y modelos de desarrollo bajo la Agenda 2030.
En junio de 2025 se realizó el primer encuentro de potenciales regiones de impacto en Mendoza. "Lo que sucede hoy en Bilbao fue inspirado por Mendoza", subrayó Kemelmajer.
Un antecedente cercano a la organización de este evento, se dio en 2022, cuando "las universidades junto a nueve cámaras empresariales, el Foro Diplomático de Mendoza y los intendentes firmaron un acuerdo de cooperación para promover acciones de bien común", impulsado por la Red de Polinizadores.
En el caso mendocino, la cooperación agroindustrial puede impulsar proyectos vinculados a la eficiencia hídrica, reutilización de recursos, energías limpias y también regeneración de suelos productivos.
Otro aspecto analizado estuvo relacionado con las herramientas de financiamiento para proyectos sostenibles. La posibilidad de acceder a fondos internacionales vinculados a transición energética, producción regenerativa o innovación aplicada al desarrollo territorial, a la producción y a las empresas.
Integrar a los productores
La propuesta de RITA también pone el foco en la integración de pequeñas y medianas empresas dentro de cadenas de valor internacionales. En Mendoza, donde buena parte del entramado agroindustrial depende de productores familiares y pymes, esa discusión adquiere relevancia.
La articulación entre regiones puede facilitar conexiones comerciales, desarrollo de proveedores y acceso a mercados que priorizan productos con trazabilidad ambiental y social.
El aceite de oliva, las frutas secas, la producción frutihortícola y otros alimentos regionales aparecen entre los sectores que podrían beneficiarse con esta construcción de redes internacionales.
En varios mercados europeos existe una demanda creciente de productos vinculados a prácticas sostenibles, identidad territorial y procesos productivos con impacto ambiental reducido. Mendoza busca posicionarse dentro de ese segmento.
Además de los productos, la estrategia también incluye la construcción de marcas territoriales. La idea de comercio de impacto no se limita exclusivamente a exportar mercadería, sino también a asociar los territorios con conceptos vinculados a sostenibilidad e innovación.
En ese punto, Mendoza cuenta con un reconocimiento internacional ligado al vino, el turismo y la gastronomía. La integración con otras regiones de Europa y América Latina busca ampliar esa identidad hacia un modelo de desarrollo sostenible.
En el evento también se trabajó sobre experiencias de cooperación entre universidades, gobiernos y organizaciones sociales. Esquema de articulación que aparece como otro de los factores en los que Mendoza puede fortalecer su competitividad.
La participación de universidades y centros de investigación podría facilitar el desarrollo de proyectos vinculados a tecnología agrícola, adaptación climática y nuevos procesos de agregado de valor.
Mendoza en la red
Mendoza, uno de los impulsores de esta red, quiere consolidar su presencia dentro del esquema de cooperación multilateral.
Su actividad en Bilbao también funcionó como una instancia para fortalecer vínculos con participantes de Chile, Brasil, México, Guatemala, Uruguay, España, Francia, Alemania, Italia y EE.UU.
El objetivo de RITA es construir un tejido donde los territorios puedan diseñar estrategias comunes y generar mecanismos de cooperación económica con impacto social y ambiental.
En el caso mendocino, la expectativa está puesta en que esa articulación derive en proyectos concretos para el entramado productivo.
Uno de los interrogantes centrales es qué oportunidades concretas se abren para el agro mendocino a partir de esta integración zonal entre regiones de Europa y América Latina.
Entre las posibilidades aparecen el acceso a nuevos mercados, la construcción de alianzas comerciales, la cooperación tecnológica, el desarrollo de financiamiento s incorporar estándares que permitan mayor competitividad en exportaciones.
También puede facilitar procesos de diferenciación comercial de productos nacidos de territorios con propósito. En mercados más exigentes, la calidad se vincula a la sostenibilidad que al esquema de precio y volumen.