El mejoramiento de las rutas nacionales en la provincia de Mendoza es un asunto de difícil resolución desde hace largo tiempo. Por demoras o negligencias o por recortes o reasignaciones de partidas los trabajos van quedando a mitad de camino.
La última modificación del presupuesto nacional, operada a mediados de este mes, tuvo entre los ajustes más importantes con repercusión en Mendoza la reducción de partidas con destino a obras de gran importancia, como la ruta nacional 40 y el denominado Sistema Cristo Redentor.
El mejoramiento de las rutas nacionales en la provincia de Mendoza es un asunto de difícil resolución desde hace largo tiempo. Por demoras o negligencias o por recortes o reasignaciones de partidas los trabajos van quedando a mitad de camino.
Es justo advertir que el actual gobierno provincial atemperó en parte el problema haciéndose cargo, mediante recupero de inversión, de tramos importantes de los accesos a la ciudad capital y conexión con San Rafael, pero lo que continúa bajo responsabilidad de la Nación no deja de sumar postergaciones.
La última modificación del presupuesto nacional, operada a mediados de este mes, tuvo entre los ajustes más importantes con repercusión en Mendoza la reducción de partidas con destino a obras de gran importancia, como la ruta nacional 40 y el denominado Sistema Cristo Redentor. Todo incluido en la disposición de rebajas en fondos para mantenimiento vial y seguridad nacional sobre corredores gravitantes.
Una lamentable consecuencia de la reasignación de partidas para otras prioridades del gobierno de la Nación, situación para la que el Poder Ejecutivo se encuentra habilitado, sin duda, pero que en el caso puntual que nos ocupa termina repercutiendo en forma desfavorable.
Ya en el informe previo a la modificación presupuestaria que había brindado el jefe de Gabinete de la Nación en el Congreso, se anticipaba el panorama al admitirse que, en el caso puntual de Mendoza, varias obras viales de importancia se encontraban paralizadas (neutralizadas también dijo Manuel Adorni) a pesar del elevado nivel de avance de los trabajos.
No obstante, recién se ha informado del comienzo de un proceso de concesión y privatización de caminos nacionales. El esquema incluye licitaciones para incorporar inversores privados que realicen obras y mantenimiento a cambio del cobro de peajes, sin subsidios estatales. En ese marco apareció Mendoza con la ruta 7 desde Desaguadero hasta el límite con Chile. Es por ahora un paliativo.
La paralización de trabajos viales a cargo de la Nación repercute negativamente en el sector de la construcción, importante generador de mano de obra a través de la concesión de trabajos por parte de las autoridades.
El escenario se complica, y el tiempo pasa a apremiar, ya que se estima que más del 50 por ciento de la extensa red vial nacional se encuentra fuertemente deteriorada por falta de mantenimiento. Debe remarcarse que no se trata solamente del bacheo o remodelación de calzadas; el mantenimiento de banquinas y señalización, entre otros detalles, también forma parte del componente vial a cuidar.
No se puede argumentar estar frente a un gasto innecesario, sino ante una inversión en progreso, sin por ello dejar de reconocer el esfuerzo de las autoridades del país para equilibrar las cuentas.