Es verdad que el ajo posee pocas plagas que lo atacan, y el productor, por lo general, está muy atento para controlarlas. Los trips (vulgarmente llamados “piojillos”), son una de ellas, sin embargo, no siempre deben ser considerados plaga.
Es verdad que el ajo posee pocas plagas que lo atacan, y el productor, por lo general, está muy atento para controlarlas. Los trips (vulgarmente llamados “piojillos”), son una de ellas, sin embargo, no siempre deben ser considerados plaga.
Se trata de un insecto de aproximadamente 1 mm cuando jóvenes, de color blanco amarillento y de colores marrón claro cuando adulto. Presenta un aparato bucal raedor, que al alimentarse succionan los jugos vegetales, dando como resultado la sintomatología de manchas pequeñas plateadas, sobre todo en hojas jóvenes en activo crecimiento.
Presentan sorprendente capacidad y características de multiplicación, por lo que la población está formada fundamentalmente por hembras. Cada una es capaz de colocar entre 20 a 100 huevos, los cuales en 4 ó 5 días (dependiendo de las condiciones ambientales) dan lugar a las larvas, las que completan el ciclo en tan sólo 5 días más.
Luego, el estadio siguiente (llamado pre pupa y pupa) se completa entre 5 a 7 días llegando a la etapa de adulto. En resumen el ciclo puede completarse entre 15 y 20 días. El productor, que identifica a estos rápidamente, no desea verlos en su cultivo e inmediatamente que detecta su presencia aplica masivamente insecticidas, muchos de los cuales, si bien controlan los trips, también matan a los enemigos naturales de estos, rompiendo el equilibrio biológico.
Por esta razón, deberíamos preguntarnos cuándo un insecto es una plaga.
Se define como tal a la aparición masiva y repentina de insectos de la misma especie que causan graves daños al cultivo. Siempre el concepto de plaga está asociado a la abundancia de algo nocivo.
Por lo tanto, si la aparición no es masiva y no causa daños graves, no puede ser considerada como plaga, y en tal caso no hay por qué combatirla. Cuando en un cultivo la plaga aparece, pero no está causando daños serios, a esta situación se la llama “cultivos económicamente sanos”. Esto quiere decir que aun estando presente no es rentable gastar dinero en combatir la plaga.
Los trips se localizan en el ángulo que forman la lámina de la hoja y el falso tallo del ajo. Aparecen haciendo daños en los otoños cálidos y secos en cultivos tempranos, particularmente de variedades de ajos blancos y morados.
En este caso el combate se hace obligatorio con pulverizaciones con piretroides cuando las pequeñas plantas tengan 2 ó 3 insectos, ya que pueden comprometer el crecimiento de las plantas jóvenes.
Es menester prestar tanta atención al producto utilizado como a la técnica empleada. Los insecticidas deben aplicarse con volúmenes que permitan un adecuado mojado de la planta sin que se produzca escurrimiento (150 a 300 l/ha). El pico utilizado debe ser cónico (hueco o lleno), y la presión utilizada del equipo debe garantizar que las gotas del pulverizado permitan llegar a la parte axilar de la hoja.
Productores de ajos blancos en zonas cálidas, donde la presencia de la plaga temprana se repite todos los años, pueden utilizar insecticidas granulados en el momento de la plantación.
Existen preferencias de los trips por ciertas variedades. Perla INTA no resulta demasiada atractiva para la plaga, mientras que la variedad unión y Nieve INTA sí lo son.
Hasta el momento no se conoce si el mayor o menor atractivo de las variedades está relacionado con el ángulo de inserción de las hojas.
No obstante, se sabe que en aquellas plantas cuyas hojas son muy “abiertas” los trips están más expuestos y son más visitadas por los controladores naturales de esta plaga, como son las arañas y las “vaquitas”.
Cuando los trips aparecen a mediados de la primavera (cuando la planta es adulta y ya está “encabezando”), no hacen daños que comprometan los rendimientos comerciales, ni siquiera cuando la población es de 50 insectos por planta.
Para calcular la población real de trips, debido al tipo de distribución de la plaga, es necesario obtener numerosas muestras (al menos 10) de diferentes partes del lote o cultivo.
El método de recuento consiste en realizar un golpeteo de la planta sobre una bandeja o cartón blanco (engomado, preferentemente) y contar la cantidad de larvas y adultos que caen luego de esta operación.
Numerosos ensayos llevados a cabo en San Carlos (Mendoza) demuestran claramente que no se justifica de ninguna manera el control de trips en apariciones tardías, y mucho menos en ajos colorados.