El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, prometió anoche reemplazar el decreto por el que dispuso un ajuste económico que generó una protesta que en más de 10 días dejó al menos siete muertos y 1.340 heridos, informó.
El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, prometió anoche reemplazar el decreto por el que dispuso un ajuste económico que generó una protesta que en más de 10 días dejó al menos siete muertos y 1.340 heridos, informó.
Lo hizo al comenzar el diálogo con dirigentes de las organizaciones sociales que llevan adelante la protesta, reportaron los diarios El Comercio, El Telégrafo y El Universo, que transmitían en directo las conversaciones.
El encuentro comenzó cerca de las 18 (las 20 en la Argentina), casi tres horas después de lo programado, debido a “dificultades operativas”, según anunciaron la ONU y la Iglesia católica ecuatoriana, facilitadores de la iniciativa.
De hecho, se efectuaba finalmente en la escuela salesiana Cardenal Spellman, en Lumbisi, a unos 30 kilómetros al sudeste de Quito, y no en la Escuela Superior Politécnica del Ejército (Espe), en el este de la capital, donde se había previsto.
Moreno anunció que emitirá un nuevo decreto para sustituir el 883, mediante el cual dispuso la eliminación de todos los subsidios a los combustibles y provocó el aumento de los precios.
Además, propuso que se creen comisiones para trabajar en la elaboración de esa nueva norma, a fin de “canalizar los recursos a quienes los necesitan”, y afirmó que los movimientos indígenas no son responsables de los actos de violencia ocurridos durante las protestas.
Previamente, la Defensoría del Pueblo informó que debido a las manifestaciones murieron siete personas, entre ellas una mujer, hay 1.340 heridos de diversa magnitud y 1.152 detenidos.
El toque de queda dispuesto para evitar disturbios fue levantado desde la mañana hasta entrada la noche. Sin embargo, antes de esa disposición, los ciudadanos circulaban con relativa libertad por las calles.
Muchas personas no pudieron moverse de los respectivos sitios de trabajo o lugares en donde se encontraban cuando entró en vigencia la acción de control militar, pero aprovecharon la mañana de ayer para avanzar a pie por las calles, donde en las primeras horas de la mañana no se veían controles ni vehículos militares.


Los manifestantes no sólo se concentraron en las ciudades para evidenciar sus protestas. Además los indígenas de la Amazonia han atacado y han impedido la normal producción de petróleo, el principal producto de exportación del país.
Antes de las jornadas de protesta, los pozos de la Amazonia producían unos 430 mil barriles de petróleo, pero la producción ha caído a 176.029 barriles, según cifras entregadas por una fuente de Petroamazonas.
Estas cifras dejan pérdidas por casi 14 millones de dólares diarios.
El gobierno de Lenín Moreno se valió del toque de queda para hacer frente a generalizadas manifestaciones en la capital, donde un grupo de encapuchados atacó e incendió la Contraloría, que resguarda las investigaciones de la corrupción, en especial las ocurridas durante el gobierno del expresidente Rafael Correa.
Durante la tarde, otra turba de encapuchados causó un incendio y serios daños al canal de televisión Teleamazonas, al norte de Quito, y minutos más tarde otro grupo de similares características violentó el diario El Comercio, al sur de la ciudad, mientras cientos de indígenas se enfrentaban con la policía en un parque del centro norte, al que hicieron de base durante una semana de protestas.
Moreno responsabilizó de la violencia a grupos de narcotraficantes y a seguidores de Correa, algunos de cuyos más altos colaboradores están acusados y procesados por hechos de millonaria corrupción con fondos públicos.
Las protestas sociales empezaron poco después de que Moreno decretara a inicios de octubre un duro paquete económico, aunque lo que más enardeció a la población fue la suba del precio de la nafta de 1.85 dólares a 2.30 el galón y del diésel, el más usado por el transporte pesado, de 1.03 a 2.30 dólares.
Detrás del intento de desestabilización a la democracia están fuerza externas de Venezuela, Colombia y del expresidente Rafael Correa, aseguró ayer el canciller José Valencia, al explicar las protestas y actos de vandalismo del fin de semana, al tiempo que grupos indígenas rechazaban el sustancial incremento de los precios de los combustibles.
Valencia dijo que hay pronunciamientos del presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, Diosdado Cabello, "llamando abiertamente a la rebelión en Ecuador", mientras que la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia hizo público un comunicado en apoyo a las protestas.
Consultado acerca de las pruebas al respecto, respondió que “las investigaciones de la policía, de la fiscalía siguen su curso, tenemos múltiples evidencias”, sin ofrecer más detalles.
“La gran preocupación en este momento es que las manifestaciones son un pretexto para muchos actores, muchos infiltrados en esas manifestaciones, para tener una agenda que va más allá de la protesta económica y la reclamación de orden económico, ellos tienen una agenda política y la violencia y el caos que sembraron ayer en la ciudad, un caos coordinado, nos deja ver que esa agenda política”, aseguró.
Previamente el presidente Moreno había señalado el apoyo del presidente venezolano Nicolás Maduro y del exmandatario Correa, en lo que llamó un intento de golpe de Estado.