Una de las figuras más impredecibles y convocantes del rock argentino se presentará esta tarde noche en el Frank Romero Day: nada menos que Cristian Gabriel Álvarez, el Pity. No sólo un músico, también un sobreviviente: a la fama, al derrumbe, a los años de silencio, a la cárcel y a sí mismo. Será su primera vez en el Teatro Griego y, además, el regreso a Mendoza después de 13 años de ausencia.
Si se lo piensa un poco podría tratarse de uno de los conciertos más importantes del año por estas tierras. Y la respuesta del público parece confirmarlo. El sector campo se encuentra agotado y sólo quedan localidades en plateas. La jornada comenzará varias horas antes del show principal. Las puertas del predio se abrirán a las 16 y la banda mendocina Setas será la encargada de inaugurar la tarde, en una especie de antesala para lo que promete convertirse en una verdadera celebración del rock argentino.
Más tarde, desde las 19 horas, el Pity protagonizará un concierto que ya genera una enorme expectativa entre seguidores de distintas generaciones.
Del barrio al estadio
Pity Álvarez ocupa un lugar singular dentro del rock nacional. Desde mediados de los años noventa logró construir una obra que conectó con miles de jóvenes gracias a una combinación poco frecuente: canciones de apariencia simple pero capaces de retratar con precisión la vida cotidiana, los conflictos urbanos, los excesos, las frustraciones y los sueños de quienes crecieron lejos de los circuitos tradicionales del rock argentino.
Nacido en Buenos Aires en 1972, comenzó su carrera como fundador de Viejas Locas, una banda que se transformó rápidamente en una referencia fundamental del llamado rock barrial. En una época en la que buena parte de la escena local parecía orientarse hacia otras búsquedas estéticas, Viejas Locas puso nuevamente en primer plano el lenguaje de la calle, los códigos de barrio y una mirada directa sobre la realidad social.
Canciones como “Homero”, “Lo artesanal”, “Perra”, “Intoxicado” o “Me gustas mucho” terminaron convirtiéndose en himnos generacionales. Lejos de la sofisticación literaria de otras corrientes del rock argentino, Pity desarrolló una escritura espontánea y cercana que encontró rápidamente un enorme nivel de identificación con el público.
Tras la disolución de Viejas Locas en el año 2000, el músico decidió abrir una nueva etapa artística con Intoxicados. El proyecto representó mucho más que un simple cambio de nombre. Allí amplió considerablemente su universo musical incorporando elementos de reggae, blues, funk, hip hop y otros estilos que enriquecieron su propuesta.
Durante los años 2000, Intoxicados se convirtió en una de las bandas más populares del país. Temas como “Nunca quise”, “Fuego”, “Reggae para Mirtha”, “Yo no fui” o “Se fue al cielo” sonaron de manera permanente en radios, recitales y reuniones de amigos, consolidando a Pity como uno de los compositores más influyentes de su generación.
Los años oscuros
En julio de 2018, Pity fue detenido tras confesar el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz. La causa quedó suspendida durante años por su estado de salud mental. En 2023, un informe médico determinó que no estaba en condiciones de afrontar el proceso judicial, y el juicio quedó frenado. Pity desapareció del mapa público.
Pero algo empezó a cambiar. En 2025 se difundieron imágenes de él y su banda ensayando y grabando nuevas canciones, y luego apareció en un video durante el festival Quilmes Rock anunciando su vuelta a los escenarios. El regreso fue confirmado para el 20 de diciembre de 2025, con un show en el Estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba que reunió a 35.000 personas en más de tres horas de concierto. El 9 de mayo pasado convocó a 25.000 en el Autódromo Juan Manuel Fangio de Rosario. Mendoza es el tercer capítulo de esa historia.
El reencuentro con los escenarios tuvo consecuencias que van más allá del rock. El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 de Buenos Aires resolvió reanudar el proceso penal contra Pity Álvarez, concluyendo que cuenta con "reserva cognitiva suficiente" para afrontar el juicio. El cronograma ya está fijado: el juicio comenzará el 10 de agosto de 2026 y continuará en múltiples audiencias previstas para ese mes y septiembre. El show del sábado en el Teatro Griego ocurre, entonces, entre dos fechas históricas para este músico: el regreso a Cuyo y el comienzo del proceso judicial que marcará el resto de su vida.
Nueva música con sello propio
El Pity que llega a Mendoza no es sólo el que repasará clásicos de tres décadas. También es el que está construyendo, de a poco, una obra nueva. En esta etapa lanzó los singles "No sé cuánto" y "Pity in the sky", y en abril presentó "Lejos de ser", un videoclip dirigido por Luis Ortega con la participación de Rodrigo de la Serna y Camila Peralta, que demandó diez meses de producción.
El tema arranca con un guiño inmediato para los que lo conocen de memoria: "Señora, ¿tiene cambio de 20.000?", una referencia directa al clásico "Señor Kioskero" de Intoxicados, ahora actualizada a la inflación contemporánea. El videoclip oscila entre el delirio y la denuncia, con escenas de encierro, discursos religiosos y guiños a la propia trayectoria del músico, reafirmando el estilo de guitarras crudas que lo caracteriza desde sus inicios. El director Luis Ortega lo resumió con una frase que podría servir también como síntesis del momento que vive Pity: "El humor, la creación y la amistad son la Santísima Trinidad. La máxima bendición para atravesar el fuego."
La banda y el show
Para esta etapa, Pity armó una formación que mezcla lealtades antiguas con nombres de trayectoria. Lo acompañan Matías Mango en teclados —presente desde el regreso de Viejas Locas en 2009—, Gabriel Prajsnar en bajo, Juan Colonna en batería, Hernán Salas en guitarra y Bárbara Corvalán en coros. Una banda que conoce el material y que lleva meses tocando juntos.
El set del sábado promete más de dos horas de recorrido por toda su historia: desde los barrios de los noventa con Viejas Locas hasta el rock más libre de Intoxicados, pasando por las canciones nuevas. "Me Gustas Mucho", "Fuego", "Una Vela", "Quieren Rock" figuran entre los clásicos que sonarán en el Teatro Griego.
El hecho de que sea su debut en ese espacio no es un dato menor. El Frank Romero Day es el marco escénico más imponente de Mendoza, y el Pity que llega es alguien que ha tenido que ganarse el derecho de estar de pie frente a una multitud. Lo logró. Que el campo esté agotado antes del show —con trece años de ausencia de por medio— dice algo sobre el tipo de vínculo que tiene este músico con su público: no se construye con marketing, se construye con canciones que la gente siente como propias.