El malbec es sin duda la cepa emblema argentina y la que abrió las puertas de los vinos argentinos en mundo. Muchos sostienen que el bonarda posee características que le permitirían emular esa hazaña. "Estamos en una fase temprana, como le ocurrió al malbec en su tiempo. Necesitamos que más bodegas trabajen en la alta calidad con el varietal bonarda", dice Roberto González.
Por su parte, Danie Pi, señala que "obviamente que tiene perspectivas de crecimiento, aunque lo veo con muchas más posibilidades en principio como participante de cortes que como varietal puro. Sobre todo en los segmentos de gama media y alta. Los crecimientos pueden ser importantes aunque se está partiendo de una base muy pequeña. Creo que va a ser muy difícil que sea al mismo ritmo que creció el malbec".
Para Balbo, este cepaje, tiene perspectivas, "bien promovido y si logramos que haya muchos buenos vinos y no la heterogeneidad que hoy se encuentra entre los vinos de esta variedad, es posible construir otro éxito como el del malbec".