25 de abril de 2014 - 22:28

Todos apurados por entrar a las gateras

Fue la propia presidenta de la Nación la que abrió con mayor amplitud las compuertas de los tiempos políticos. Sólo unas pocas palabras alcanzaron para revelar que ella ha comenzado a asumir, de manera más concreta, la inexorable finitud de su mandato.

Por primera vez Cristina Fernández de Kirchner habló en forma explícita del "próximo presidente" y del "futuro gobierno", para decirles que sin ninguna duda van a recibir "un país mucho mejor que el que nos tocó recibir a nosotros".

Para la oposición fue un hito más en el difícil camino hacia el objetivo de alcanzar el poder, y la confirmación de que deberán ir ganando, desde ahora ante la sociedad, la gran batalla de la credibilidad.

Hacia el interior del oficialismo, a la vez, fue una bandera de largada hacia la sucesión, llevando cada uno la esperanza de ser tributario de la herencia kirchnerista.

Quizás por un exceso de voluntarismo, en todo el arco político se observa el convencimiento de que las definiciones más relevantes en materia de candidaturas comenzarán a verificarse una vez que finalice el Campeonato Mundial de Fútbol en Brasil. Esto es dentro de dos meses y medio, a mediados de julio.

Sin embargo, cuando llegue esa fecha, faltará todavía más de un año para las elecciones primarias de 2015. Demasiado tiempo para una realidad como la argentina, que sufre de espasmos y convulsiones inesperadas.

Lo que hay

Con toda la precariedad a la que obliga la anticipación, el tablero político para las próximas PASO se visualiza hoy con tres grandes bloques que podrían llegar a ser cuatro.

Uno pertenece al oficialismo, dentro del cual competirán Daniel Scioli y un representante del kirchnerismo duro aún no definido. A ese lugar aspiran Sergio Urribarri, gobernador de Entre Ríos; Florencio Randazzo, ministro del Interior, y un "tapado" de La Cámpora que podría ser -dicen sus amigos- el ministro de Economía Axel Kicillof. La decisión obviamente será de Cristina Fernández, pero hasta en los niveles más altos del poder se tiene en claro que el triunfador de esa interna será Scioli.

Otro bloque es el que conforman los integrantes del Frente Amplio UNEN, en el que competirán múltiples precandidatos presidenciales. Allí se anotan los radicales Julio Cobos y Ernesto Sanz; el socialista Hermes Binner, Pino Solanas y quizás también Elisa Carrió si no resuelve buscar la jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

El tercer bloque tiene por ahora a Sergio Massa como único candidato, pero éste está buscando un contendiente de renombre para dirimir las elecciones primarias. Piensa que de esa forma se potenciará su candidatura que no obstante -aunque falte una eternidad- hoy encabeza las encuestas. Massa invitó a José Manuel de la Sota a integrarse a su espacio y si bien no hubo una respuesta definitiva, ese diálogo arrojó dos datos importantes.

El cordobés le dijo que de aquí a fin de año hará un último intento de posicionarse por sí mismo como candidato presidencial con un plan comunicacional que ya está en marcha y luego verá los resultados. El otro dato es que De la Sota preguntó a Massa si en caso de disputar una interna entre ambos el que saliera segundo iría como candidato a vicepresidente. Massa dijo que no, que su hombre para compartir la fórmula es Carlos Reutemann, pero que le ofrecía -en caso de ganar las presidenciales- ser jefe de Gabinete o Canciller de su gobierno. El cordobés ratificó entonces que va a esperar y recorrer su propio camino.

Otro líbero

La posibilidad de un cuarto bloque, siempre y cuando no se integre a ninguno de los anteriores, está en la figura de Mauricio Macri. La consigna en el PRO es no asumir por ahora compromisos de alianzas formales y hasta fin de año desarrollar una estructura nacional partidaria que dé sustento territorial a las aspiraciones presidenciales del jefe de Gobierno porteño. Hasta aquí, el cuadro de situación provisorio que debe completarse con los sectores de izquierda y sus posibles acuerdos, aunque sus chances de pasar a una segunda vuelta son escasas.

De ese panorama se destacan, con mayor valoración política, la idea aglutinante de UNEN y la estrategia de Sergio Massa. Si bien en el peronismo no kirchnerista cuestionan al ex intendente de Tigre haber hecho un corte generacional y buscar la transversalidad con dirigentes de otros orígenes, la presencia de Reutemann en su espacio es un señuelo para una buena porción del electorado. Es una fuerte señal de alerta para Scioli, que sueña con encolumnar detrás de sí a la vieja estructura del PJ.

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