Un apasionado: así recuerdan sus alumnos al infatigable doctor Lagiglia. De aquellos que dejan en otros un eterno resplandor. "Su cosecha aún perdura en los cientos de alumnos y colaboradores que iluminaron su vocación por la sociedad y la ciencia", hoy escriben conmovidos quienes recibieron su legado.
Lagiglia dedicó su vida a las ciencias naturales. Entre otros títulos y especializaciones, obtuvo el de Licenciado en Antropología en 1973 y luego el de doctor en Ciencias Naturales en1977. Ambos títulos los obtuvo en La Plata.
Fue titular de la cátedra de Arqueología Prehistórica de la carrera de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, fundó el Museo de Ciencias Naturales de San Rafael, de importancia internacional, fue declarado ciudadano Ilustre de San Rafael en 1994 y años después la Legislatura Provincial le otorgó la Distinción Sanmartiniana por su dedicación y trayectoria.
Pero la trascendencia de Humberto Lagiglia va más allá de sus títulos. “Porque indudablemente el legado del ‘Tito’ es patrimonio de todos y porque ese legado está íntimamente arraigado en el imaginario del colectivo social”, escribió Federico Soria en una carta que en la que asoció su fallecimiento a un 'crimen cultural' producto de la desidia contra la que el científico debió luchar hasta el final de sus días.
Humberto A. Lagiglia nació en la ciudad de San Rafael el día 13 de junio de 1938. Desde joven, su curiosidad u espíritu de aventura lo llevó a querer desentrañar los secretos de la naturaleza. la naturaleza. Junto a un grupo de jóvenes y entusiastas intelectuales sanrafaelinos formó el club de Amigos de la Naturaleza, el núcleo del cual germinaría, luego, una de las principales instituciones de investigación científica de la provincia deMendoza, el Museo Municipal de Historia Natural de San Rafael.
Lagiglia dirigió el Museo, ad honorem, entre 1955 y 1973 hasta que fue designado Director por el Municipio de SanRafael. Allí se refugió de los embates políticosluego de ser objeto de persecución ideológica durante la última dictadura.
Piedra por piedra
Como antropólogo y arqueólogo, Humberto Lagiglia estudió con ojos atentos el sur mendocino. En Valle Hermoso, una formación muy antigua, que ha sido atravesada por glaciares y ha dejado innumerables huellas prehistóricas, realizó un descubrimiento relevante. "Allí estuvimos con mi gente en tres oportunidades, excavando cuevas desde 1988 a 2006. Los datos de las investigaciones demuestran la existencia de poblaciones de hasta 8000 años antes de Cristo, con el sobresaliente hallazgo de los restos fósiles de un esqueleto de 5000 años, fechado con el método del Carbono 14", relató.
Lagiglia publicó trabajos académicos a nivel nacional e internacional. Entre ellas se pueden mencionar el libro “Arqueología de cazadores-recolectores cordilleranos de altura”, “Libreta del arqueólogo” y la “Cultura del Viluco”. Y, como eminencia en materia de investigación, fue fuente de consulta para adentrarse, por ejemplo, en las cercanas cuevas del arroyo Colorado.
Allí Lagiglia encontró el esqueleto completo de una india embarazada y su bebé, con más de mil años, además de ollas de cerámica, utensilios de piedra, trozos de alfarería y puntas de flechas. La información sobre las excavaciones, así como los restos fósiles ubicados, se encuentran actualmente en el museo.
“Estamos en condiciones de afirmar que son vestigios de una de las tres parcialidades de puelches algarroberos, los morcollames (de Valle Hermoso), que junto a los chiquillames y oscollames empezaron a desarrollarse por aquí 2000 años a.C., con una lengua compartida, el mismo aspecto físico (su estatura promedio sería de 1,60 m) y habilidades para trabajar el cuero y la cestería. Más allá de esto no podemos hablar con rigor científico de la presencia de pigmeos: en América no se ha encontrado realmente ningún grupo de pequeños, aunque estas otras huellas son claras y evidentes”, explicó en una entrevista al periodista Pablo Donadio, con motivo de una investigación sobre los petroglifos en el sur mendocino.
Además de su labor académica, su compromiso con la sociedad fue otra piedra basal de su trayectoria.
A los 70 años, en 2009, falleció en su cuidad natal. Hasta entonces, se había desempeñado como docente del IES del Atuel y de la UTN en Mendoza y como consultor del Conicet./MG