La semana pasada Mendoza fue sede del Foro de Inversiones de Mendoza, un encuentro que reunió a empresas, organismos públicos y actores del sector productivo para discutir el futuro económico de la provincia y su posicionamiento en el mapa de oportunidades del país. Este tipo de espacios vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave para muchas compañías: desde dónde operar, crecer o instalar nuevas bases de trabajo.
En ese contexto, Mendoza empieza a consolidarse como una opción posible para empresas vinculadas a la economía del conocimiento. El recorrido de una consultora tecnológica permite leer cómo esa proyección comienza a traducirse en decisiones empresariales concretas.
En el último año, la discusión sobre las competencias que ofrecen las provincias volvió a ocupar un lugar relevante en la agenda empresarial. Infraestructura, costos operativos, disponibilidad de talento, marcos regulatorios y calidad de vida aparecen cada vez con más peso a la hora de decidir desde dónde organizar una empresa o proyectar su crecimiento.
En un contexto donde muchos negocios ya no dependen de la cercanía física con sus clientes, las provincias comenzaron a disputar un nuevo rol: el de bases operativas para compañías que trabajan a escala nacional o regional. Mendoza se inscribe en ese escenario como un territorio que, en los últimos años, logró consolidar capacidades vinculadas a la economía del conocimiento.
Ese proceso se refleja también en decisiones de empresas de gran escala. La apertura de nuevas oficinas de Accenture en la provincia, con equipos que trabajan para mercados externos, es una de las señales de cómo Mendoza empieza a integrarse de manera más estable a redes productivas que exceden el mercado local.
Tecnología en Mendoza: un ecosistema en expansión
El crecimiento del sector tecnológico, de la información y la comunicación en la provincia no responde a una única política ni a un solo actor, sino a la construcción de un entramado donde conviven empresas, profesionales, universidades y espacios de articulación sectorial.
En ese mapa, el Polo TIC Mendoza aparece como uno de los espacios de referencia del sector, donde confluyen empresas de distintos tamaños y se articulan capacidades para potenciar el crecimiento y la proyección regional de la industria.
Empresas tecnológicas que eligen Mendoza
Un ejemplo de este proceso es la experiencia de AGP, consultora especializada en implementaciones SAP y empresa socia del Polo TIC Mendoza. Fundada en Chile por Gisella Perez Gisela Sola y Rodrigo López, la firma decidió abrir una filial en Mendoza a fines de 2023, luego de años de operar para grandes compañías de la región. Su recorrido permite observar cómo estas transformaciones se traducen en decisiones empresariales concretas.
El proyecto no surgió como una startup temprana, sino como una continuidad de una trayectoria construida durante más de dos décadas dentro del mundo corporativo, tanto en consultoría como en roles de gestión en grandes empresas de la región.
“La pandemia terminó de confirmar que podíamos trabajar desde cualquier lugar”, explica López. Sus clientes ya estaban distribuidos en distintos países de América Latina, por lo que la decisión no implicó cambiar de mercado, sino redefinir desde dónde se organizaba la operación.
Actualmente, la empresa opera en distintos mercados de América Latina, con presencia creciente en el Caribe y en países como Colombia, República Dominicana y Chile, atendiendo a compañías de gran escala. Esta proyección internacional funciona como un indicador del nivel de madurez y posicionamiento alcanzado.
Talento local, proyección regional
Uno de los factores centrales en este tipo de decisiones es el capital humano. Mendoza cuenta con profesionales formados en carreras tecnológicas y universitarias, aunque con una estructura productiva que durante años ofreció menos oportunidades de inserción en proyectos corporativos de gran escala.
En ese contexto, algunas empresas optan por instalar equipos donde el talento ya existe y complementar esa base con formación específica. AGP desarrolló un esquema de capacitación en SAP para jóvenes profesionales mendocinos, que incluye varios meses de formación y la certificación oficial requerida para desempeñarse como consultores.
La lógica se repite en distintos casos del sector: equipos formados en la provincia que trabajan para empresas y mercados ubicados en otros países, sin necesidad de migración física.
Escalar desde Mendoza: tensiones y aprendizajes
Operar desde Argentina para el exterior también implica tensiones. Durante un período, la gestión financiera (facturación, cobro y movimiento de divisas) fue uno de los principales desafíos para empresas con costos locales e ingresos externos.
En el caso de AGP, la operatoria se sostuvo a través de filiales en otros países, como Chile o Estados Unidos, mientras la estructura de trabajo se consolidaba en Mendoza. Una dinámica que se repite en muchas firmas del sector y que forma parte de las decisiones estratégicas necesarias para sostener el crecimiento.
Un proceso que ya está ocurriendo
Lejos de tratarse de casos aislados, este tipo de decisiones empieza a repetirse con mayor frecuencia en el sector TIC. Cada vez más empresas eligen organizar sus equipos desde Mendoza y operar para otros mercados, apoyadas en el talento disponible y en un ecosistema que articula actores y capacidades.
Casos como el de AGP, permiten leer una transformación en curso: la provincia comienza a afirmarse como una base posible para pensar y gestionar negocios tecnológicos con proyección regional, no desde el discurso, sino desde prácticas que ya están en marcha.