Hoy, tanto operadoras como fabricantes de celulares incorporaron sistemas de detección que alertan cuando una llamada podría ser spam. Si bien esto ayuda a identificarlas, especialistas coinciden en que colgar siempre solo resuelve el problema de forma momentánea: si no es ese número, será otro.
Cuando una persona cuelga sin hablar, muchas empresas interpretan que el número sigue activo y disponible. Eso hace que vuelva a entrar en listas de marcado automático. En otras palabras, ignorar refuerza el ciclo de llamadas.
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Contestar con la frase correcta puede hacer que las llamadas comerciales desaparezcan para siempre.
Además, muchas compañías llaman alegando que en algún momento el usuario mostró interés. Si no se expresa lo contrario de forma clara, el número permanece en su base de datos, lo que perpetúa el acoso.
La forma correcta de contestar para que no vuelvan a llamar
Los expertos recomiendan contestar, pero hacerlo de manera breve, firme y educada. No hace falta escuchar la oferta ni entrar en diálogo. La frase más efectiva es directa:
“No me interesa. Solicito que eliminen mi número de su base de datos.”
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Contestar con la frase correcta puede hacer que las llamadas comerciales desaparezcan para siempre.
Con esa respuesta, la empresa está obligada a borrar el contacto si no quiere enfrentar problemas legales. Es clave no extender la conversación ni dar explicaciones adicionales.
Lo que nunca hay que decir
En materia de seguridad, hay advertencias importantes. Nunca conviene contestar diciendo “¿Sí?”, ya que algunas estafas buscan grabar la voz para suplantar identidad. Tampoco se deben confirmar datos personales, bancarios ni responder preguntas de verificación.
Ser breve, claro y cuidadoso protege al usuario y reduce riesgos.