Smart tags: qué son, cómo funcionan y por qué conviene comprar estos gadgets
Las “etiquetas inteligentes" digitales se añaden a nuestros objetos cotidianos para poder hallarlos en caso de pérdida o robo. Qué los hacen diferentes a un dispositivo GPS. Opciones y precios en Argentina.
El AirTag de Apple es uno de los smart tags más populares.
El minimalismo estético y la eficiencia tecnológica confluyeron nuevamente hace pocos días cuando Apple lanzó su nueva generación de AirTags, el pequeño dispositivo que la empresa ofrece para colocar en nuestros objetos más preciados para poder encontrarlos en caso de pérdida o robo. Sin embargo, estos pequeños gadgets no son exclusivos de Apple, sino que varias marcas los venden y se los conoce como smart tag.
La pregunta que surge inmediatamente es ¿qué hacen exactamente los smart tags? Son pequeños dispositivos, similares a un botón, que se colocan en llaves, mochilas o carteras y luego se los puede rastrear para poder saber exactamente dónde están utilizando el celular.
¿Cómo funciona un smart tag?
Un smart tag, también conocido como etiqueta inteligente, es básicamente un rastreador de objetos personales. Tiene una batería pequeña -similar a las de los relojes de pulsera- y se conecta a un teléfono mediante tecnologías inalámbricas como Bluetooth Low Energy (BLE) o, en modelos avanzados, con Ultra Wideband (UWB), una tecnología que ofrece localización más precisa y direccional.
En la práctica, cada smart tag se sincroniza con un teléfono y quedan emparejados a través de la aplicación del fabricante (por ejemplo, Find My en Apple o SmartThings Find en Samsung).
Cuando ya está configurado se lo puede colocar en objetos personales donde quedarán activos, pero emitiendo señal mínima y periódica que un teléfono puede captar cuando está cerca.
Smart tags: qué son, cómo funcionan y por qué conviene comprarlos
Los smart tag son ideales para llevar en un llavero
De esta forma, si se pierde el objeto que tiene un smart tag, cuando un teléfono cualquiera pasa cerca toma la señal de bluetooth y actualiza la ubicación en la nube de forma anónima.
Así, sólo el propietario del smart tag recibe los datos de ubicación y cuando se está cerca muestra solo al teléfono emparejado la información precisa de geolocalización.
La combinación de diferentes tecnologías permite el funcionamiento cuando es necesario, pero mientras no es necesario que muestre la ubicación, el dispositivo queda en reposo.
No es un GPS
Un detalle esencial es aclarar que los smart tag no relevan información en tiempo real sobre un objeto perdido o robado. O sea, si nos olvidamos una mochila, por ejemplo, en la oficina y no queda nadie más, no podremos localizarla hasta que alguien esté cerca con un celular. El smart tag no es capaz de brindar información en tiempo real como lo hacen los dispositivos con GPS que funcionan con antenas satelitales propias.
Los smart tags no transmiten ubicación por sí solos a internet. Por esta razón no se los recomienda para rastrear en tiempo real objetos valiosos.
¿Valen la pena?
Los especialistas ven a estos rastreadores como herramientas útiles, pero con límites y desafíos importantes. “Si alguien olvida sus llaves, cartera o bolso y quiere localizarlos fácilmente, estos dispositivos no son una mala opción”, afirma Justin Cappos, profesor asociado de Ingeniería en NYU, al destacar que la tecnología Bluetooth en tags como AirTags o Galaxy SmartTags aporta conveniencia para objetos personales.
Smart tags: qué son, cómo funcionan y por qué conviene comprarlos
Samsung Galaxy Smart tag2
Sin embargo, también hay advertencias sobre peligros para la privacidad y seguridad personal. Una de las voces de alerta es la de Eva Galperin, directora de ciberseguridad de la Electronic Frontier Foundation. La experta señaló a The Verge que algunos smart tags pueden presentar riesgos de uso indebido si no incorporan medidas robustas de seguridad y proteger contra seguimiento no deseado.
"Hemos estado intentando crear un conjunto de estándares que todo fabricante de rastreadores con Bluetooth debería implementar, que incluye diversas prácticas recomendadas y una de ellas es rotar frecuentemente la dirección MAC y enviar información cifrada, en lugar de sin cifrar", afirmó.
El desafío, como casi siempre en tecnología, no es sólo qué tan bien anda el dispositivo, sino quién controla la red que lo hace posible.
Mientras tanto, los smart tags cumplen su promesa: no hacen magia, pero funcionan.
Opciones y precios
- AirTag: se integra con Find My de Apple y usa Bluetooth y UWB para localizar objetos con precisión. Resistencia al agua IP67 y batería reemplazable de un año. Precio: $ 59.990
- Motorola Moto Tag: compatible con Android y redes de ubicación de Google (Find My Device / Find Hub). Compacto y con funciones básicas de localización. Precio: $ 44.999
- Samsung Galaxy SmartTag y Galaxy SmartTag2: compatibles con Android. Ambos son resistentes al agua y con Bluetooth, aunque la nueva versión añade UWB para mayir precisión. Precios: $33.840 y $66.499
- Tile Mate / Tile Mate Life360: el pionero de los rastreadores es compatible con Android y iOS. Es resistente al agua, tiene Bluetooth típico (~100 m) y su batería dura hasta 3 años. Precio: $122.620
OPINIÓN
Te llevo para que me lleves
Los smart tags son un gran ejemplo de tecnología cotidiana bien aplicada: no prometen cambiar el mundo, pero sí ahorrarnos tiempo, estrés y pequeños enojos diarios. Perder las llaves, una mochila o una valija no es un drama tecnológico, es un problema humano, y estos dispositivos apuntan exactamente ahí.
Sin embargo, su existencia también expone una tendencia más profunda: son parte del valor de los ecosistemas digitales. Los smart tags no funcionan solos, sino que dependen de redes masivas de usuarios y tecnología colaborativa.
Smart tags: qué son, cómo funcionan y por qué conviene comprarlos
Tile Mate Life360
El problema es que en más de una ocasión esto suena mejor en la teoría que en la práctica. El AirTag de Apple es excelente, pero totalmente dependiente de los productos de la marca, especialmente en Argentina donde los iPhone son solo poco más del 10% de dispositivos que utilizan los argentinos.
Esto mismo ocurre con las otras marcas y evidencia que la utilidad no está solo en el hardware, sino en cuántas personas llevan un teléfono compatible en el bolsillo.
O sea que si perdemos nuestras llaves en las calles de Mendoza y tienen un AirTag, deberemos esperar a que un iPhone pase a menos de 10 metros para que se active la geolocalización.
Pero esto abre una pregunta más profunda y también más incómoda: ¿cuánto de nuestra tranquilidad cotidiana empieza a depender de plataformas privadas? Hoy usamos la red de otros para encontrar una mochila o una valija, pero quizá mañana dependamos de ellas para más cosas. Apple y Samsung han avanzado en privacidad y alertas contra abusos, pero el debate sigue abierto.