En el mercado de la tecnología había una lógica que este 2026 se ha roto: los productos nuevos ofrecían más potencia que sus predecesores, pero a un precio similar. Incluso en Argentina, donde nada baja de precio, esta regla se cumplía a su manera con precios que no se disparaban tanto con cada nuevo lanzamiento.
La compañía atribuyó las subas al extraordinario aumento en el costo de las memorias DRAM y del almacenamiento NAND, componentes cuya demanda se disparó por la construcción masiva de centros de datos para inteligencia artificial.
Nuevos precios Apple
Apple subió los precios de casi todo su catálogo de productos esta semana
Apple fue la primera gran empresa en reconocer públicamente que ya no puede absorber el incremento de costos. En una entrevista con Wall Street Journal, el CEO de la compañía, Tim Cook, afirmó: “Lamentablemente, los aumentos de precios son inevitables”.
Cook, que ya está de salida en Apple, reveló que el panorama es grave: “Estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para mitigar los enormes incrementos que nos están pasando, y hemos estado tratando de proteger a nuestros clientes de los aumentos, pero la situación se ha vuelto insostenible".
Apple evitó, por ahora, trasladar esos incrementos al iPhone, aunque la propia empresa reconoció que esa posibilidad permanece abierta, especialmente porque en menos de tres meses presentará nuevos iPhone y lo más probable es que sean más caros.
Las consolas tampoco escapan
El sector del gaming fue uno de los primeros en mostrar señales de este cambio.
Durante los últimos meses Nintendo, Sony y Microsoft ajustaron los valores de sus consolas en distintos mercados, rompiendo otra tradición histórica: mantener o incluso reducir su precio.
Microsoft confirmó un nuevo incremento global para su consola Xbox y explicó que el aumento responde a la crisis de las memorias. Los nuevos precios regirán desde el próximo 1 de agosto y representan la mayor subida de precios en la historia reciente de la marca y la segunda en sus consolas en el último año.
Microsoft admite que Sony superó en ventas a la Xbox con la PS5.
Tanto la Xbox como la PS5 han subido varias veces de precio desde su salida al mercado.
La consola favorita de los argentinos, la PlayStation de Sony, tampoco escapa. La consola salio al mercado en 2020 y desde entonces ha aumentado hasta tres veces su valor. Primero se lo atribuyó a la inflación global y luego a la suba de aranceles antes de llegar al aumento por la crisis de las memorias. Así, pasó de costar U$D 499 para la edición con lector de discos U$D 649 y de U$D 399 para la edición digital a U$D 599. Eso sí, si llega una PS6 se estima que su costo superará los mil dólares.
Este escenario representa un cambio importante para una industria acostumbrada a vender hardware con márgenes mínimos para luego recuperar ganancias mediante videojuegos y suscripciones.
La IA encarece todo
Los analistas han denominado este fenómeno como "RAMageddon" y aseguran que no es una crisis pasajera, sino una reorientación estructural del mercado global de semiconductores.
También coinciden en que el fenómeno difícilmente quede limitado a Apple y esperan que otras marcas sigan el mismo camino de aumentar precios de notebooks, placas de video, discos SSD, memorias RAM, monitores premium y buena parte de la electrónica de consumo que utilizan exactamente los mismos componentes que hoy compiten con la industria de IA.
Memorias RAM
Memorias RAM en crisis: escasez y precios más altos en 2026 por culpa de la IA
En países como Argentina el impacto podría ser aún mayor, ya que a la suba internacional se suman impuestos, costos logísticos y variaciones del tipo de cambio.
Las grandes tecnológicas como Google, Microsoft, Amazon, OpenAI o Anthropic invierten cientos de miles de millones de dólares en infraestructura para IA, lo que dispara la demanda.
La consultora TechInsights, por ejemplo, estimó que sólo para mantener sus márgenes Apple debería incrementar significativamente el precio de algunos modelos de iPhone Pro que se conocerán en menos de tres meses.
¿Cuándo llegará el alivio?
Lamentablemente, los expertos no prevén una solución inmediata. Aunque se espera que la producción de nuevas fábricas comience a aliviar la oferta hacia 2027, una normalización real de los precios no llegaría antes de 2028 o 2029.
Este panorama obliga a los consumidores a ser más selectivos y estratégicos a la hora de comprar, lo que generará un cambio en los hábitos de renovación de la electrónica de consumo. Ya no se buscarán tantas novedades sino más bien una vida útil extensa.
La pregunta dejará de ser “¿qué novedades trae?” para convertirse en “¿realmente vale la pena cambiar el equipo?”.
Los aumentos que se vienen
En smartphones los modelos de gama de entrada son los más afectados, ya que el costo de la memoria ahora puede representar hasta el 40% del valor total del equipo. Marcas como Xiaomi o Realme han vuelto a configuraciones básicas de apenas 4 GB de RAM para no disparar los precios, pero más memoria implica aumento.
En Hardware de PC el armado personalizado es casi un lujo. La memoria RAM DDR5 cuesta casi cuatro veces más que en 2025, mientras que los discos SSD han subido un 75% y los HDD un 50%. Además los fabricantes como Intel y AMD también han aplicado subidas de entre el 5% y el 10% en sus CPU de consumo, con nuevas alzas previstas para el segundo semestre del año.
OPINIÓN
Todo necio confunde valor y precio
La humanidad convive actualmente con guerras, luchas ideológicas e inflación global y en este contexto una suba de precios parece hasta normal. Sin embargo, ninguno de esos factores es el disparador de la crisis que atraviesa la electrónica de consumo. El verdadero problema lo ha generado el éxito de otra tecnología: la inteligencia artificial.
Mientras las empresas nos prometen que la IA hará más fácil la vida cotidiana, también provoca un efecto mucho más tangible para el bolsillo: computadoras, tablets y consolas más caras.
El nuevo iPhone 17 de Apple ya se puede comprar oficialmente en Argentina.
La próxima renovación del iPhone de Apple podría ser más cara.
La paradoja es evidente porque la revolución tecnológica que promete democratizar el acceso al conocimiento encarece la adquisición del hardware necesario para utilizarla.
Y aquí es donde retomo la frase de Antonio Machado que titula esta columna. Creer que el verdadero cambio es solo de dinero es obviar el impacto cultural, porque los consumidores deberemos acostumbrarnos a conservar nuestros dispositivos durante más tiempo, mientras los fabricantes tendrán que convencernos de que las nuevas funciones realmente justifican pagar un costo mucho más alto.
Ahora sabemos que después de muchos años la tecnología dejó de abaratarse y es hora de darse cuenta de que ese puede ser uno de los cambios más profundos de esta década.