10 de agosto de 2026 - 12:10

Acusan a empresas de IA de comprar y destruir libros antiguos para escanearlos: así funciona el polémico "Proyecto Panamá"

Empresas tecnológicas compran ejemplares descatalogados para someterlos a escaneos destructivos que terminan con las hojas en el reciclaje y el lomo cortado.

Marçal Font, librero en Badalona, detectó patrones de compra inusuales desde Canadá y Alemania en su local de libros antiguos. Este repentino interés bibliófilo resultó ser parte del "Proyecto Panamá", un esfuerzo de empresas de inteligencia artificial para digitalizar millones de obras mediante métodos que implican la destrucción física del ejemplar.

En septiembre de 2025, la empresa Anthropic acordó pagar 1.500 millones de dólares para resolver una demanda de autores. Un documento filtrado posteriormente por el Washington Post confirmó el plan: "El Proyecto Panamá es nuestro esfuerzo para escanear de forma destructiva todos los libros del mundo", indicaba el texto.

¿Cómo es el proceso de escaneo destructivo de libros?

Existen métodos de digitalización que no dañan el libro, como los escáneres en forma de V. De acuerdo con un artículo de la BBC, las empresas de IA optan por la escala industrial. Según el periodista Rodrigo Álvarez, "el procedimiento 'destructivo' es básicamente un proceso que comienza con el corte del lomo para que las hojas queden sueltas; las páginas ya separadas se introducen en escáneres industriales de alta velocidad". Una vez terminado el proceso, los restos suelen enviarse a reciclaje.

Esta búsqueda de material físico surge porque los grandes modelos de lenguaje (LLM) se están quedando sin datos. Tras consumir Wikipedia, foros, periódicos y subtítulos de YouTube, las máquinas necesitan nuevos textos para entrenar su capacidad predictiva. "Cuando esto se terminó empezaron a buscar en los libros impresos que ya estaban digitalizados, luego en las bibliotecas y ahora empezaron a buscar libros extraños que no son comerciales", explica el profesor Maximiliano Firtman.

¿Qué riesgos genera esta práctica para el patrimonio y la IA?

La preocupación de los expertos radica en la pérdida de patrimonio. Miguel Ángel Ortega, presidente de la Asociación Profesional del Libro y Coleccionismo Antiguos de España, advierte que "el uso final de una obra, de una edición muy limitada, escasa o única, lógicamente, no debería ser la destrucción". Además del texto, se pierden los "metadatos": la encuadernación, las ilustraciones y las anotaciones manuscritas que dan contexto a la obra.

El riesgo a futuro es la degradación de la propia IA. Si la información humana se agota, los modelos comenzarán a entrenarse con "datos sintéticos" generados por otras inteligencias artificiales. Álvarez lo describe como una serpiente que se come su propia cola: "podrían multiplicarse errores, hacer cada vez más básico el lenguaje, como un resumen de un resumen de un resumen". Mientras tanto, Font en Badalona confirma que el flujo de pedidos extraños ha regresado.

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