Comprar sin poseer se ha vuelto una forma de comercio tan válida como polémica e inevitable. Hace tiempo lo atraviesa el cine, se propaga cada vez más rápido en la música y ahora le llegó el turno a los videojuegos.
Sony anunció que PlayStation solo tendrá soporte digital a partir de 2028 y Rockstar confirmó que el esperado GTA VI no tendrá versión en disco. La tendencia que marca al cine y a la música ahora llegó a los videojuegos.
Comprar sin poseer se ha vuelto una forma de comercio tan válida como polémica e inevitable. Hace tiempo lo atraviesa el cine, se propaga cada vez más rápido en la música y ahora le llegó el turno a los videojuegos.
Esta semana se anunció que PlayStation dejará de producir discos físicos para todos los juegos nuevos que salgan en sus consolas y Grand Theft Auto VI, el título más esperado de la historia, solo tendrá versión digital. Así, la desaparición del formato físico más que una tendencia parece un recurso consumado, pero ¿impulsado por quién?
"Como las preferencias de los consumidores y la industria del entretenimiento en general continúan alejándose de los discos físicos hacia lo digital, la producción de discos físicos para todos los juegos nuevos que salgan en consolas PlayStation será discontinuada a partir de enero de 2028", escribió Sid Shuman, director senior de Comunicaciones de Contenido de Sony Interactive Entertainment, en una publicación oficial. Después de esa fecha, los juegos nuevos solo estarán disponibles en la PlayStation Store y en las tiendas físicas, pero en formato digital.
¿Afecta esto a los juegos que ya salieron o a los que están por salir antes de esa fecha? No, aclaró la compañía. La transición "no tiene impacto" en los títulos ya lanzados o programados antes de enero de 2028, pero el mensaje de fondo es claro: el disco, como objeto, tiene los días contados en la casa que supo ser la abanderada del formato físico frente a Xbox.
Si el anuncio de Sony cayó como un baldazo de agua fría, no fue una sorpresa aislada. Apenas unos días antes, Rockstar Games había confirmado que Grand Theft Auto VI tampoco tendrá disco.
Rockstar Support generó ilusión cuando respondió a un usuario: "vas a poder conseguir una copia física en los próximos meses". El fandom se ilusionó pensando en una segunda tanda con un disco real, pero luego una fuente le aclaró a The Hollywood Reporter que, por ahora, no hay planes de imprimir discos de GTA VI, "ni en el lanzamiento, ni meses después".
La llamada "versión física" del juego será, en los hechos, una caja con un código de descarga adentro. Nada de disco ni opción de juego sin conexión a internet.
¿Por qué tanto apuro por dejar el disco atrás justo en el juego más grande de la historia? Los números ayudan a entender la ecuación: se estima que Rockstar invirtió entre 1.000 y 1.500 millones de dólares a lo largo de 13 años de desarrollo. Tradicionalmente, los minoristas se quedaban con un 30% de cada venta de un juego físico, y otro 5% se iba en fabricación. En un juego de 80 a 100 dólares, esa diferencia empieza a pesar, y mucho.
Los datos de la consultora Circana confirman que este cambio de formatos no es un antojo repentino. El gasto en videojuegos físicos nuevos, solo en Estados Unidos, tocó los 1.500 millones de dólares en 2025, el nivel más bajo desde que la firma empezó a medirlo en 1995. Para dimensionar la caída: en 2008, ese número había llegado a un pico de 11.600 millones de dólares.
"Los medios físicos en los videojuegos van a durar solo lo que los fabricantes de consolas les permitan durar, y ahora estamos un paso más cerca de su muerte. Es un día triste para el mundo de los videojuegos", afirmó Mat Piscatella, director senior y analista de la industria del videojuego en Circana, consultado por Kotaku tras el anuncio de Sony.
En la misma línea, Serkan Toto, de la consultora Kantan Games, coincidió con el diagnóstico y planteó la pregunta que muchos se hacen puertas adentro de la industria: ¿a alguien le sorprendería que Xbox termine haciendo exactamente lo mismo que PlayStation?.
De hecho, analistas de Ampere Analysis ya proyectan que tanto la PS 6 como el "Project Helix" de Microsoft nacerán directamente sin disco.
En nuestro país este debate suena, en parte, a lujo de otro planeta. En Argentina, comprar un juego físico de PS5 nuevo puede rondar (según el título y el tipo de cambio del día) entre los 100.000 y los 200.000 pesos, producto de la carga impositiva y el costo logístico de importar algo tan sencillo como una caja de plástico con un disco adentro.
La versión digital, atada a la cotización del dólar de la tienda regional, tampoco es garantía de ahorro, pero al menos evita la intermediación de locales que revenden con márgenes altísimos.
Mientras en Estados Unidos o Europa la discusión pasa por la nostalgia y el coleccionismo, en el mercado local el formato físico siempre fue, para buena parte de los jugadores, una alternativa de reventa: comprás, jugás, revendés en el mismo local o en Marketplace, y amortizás parte del gasto.
El problema es que ese “truco” desaparece con el código digital intransferible y surge una pregunta inevitable: ¿se termina la segunda vida de los juegos en Argentina?
El fenómeno de pagar por mes para acceder a un contenido es algo que naturalizamos más de lo que cuestionamos.
Muchos gamers saben que pagar Xbox Game Pass o PlayStation Plus les permiten acceder a catálogos rotativos de títulos digitales, multijugador en línea y descuentos mediante un pago mensual o anual.
El problema es que estas "compras" son solo una licencia revocable que expone la fragilidad del formato de suscripciones, algo que está generando cansancio en el consumidor porque música, cine, series o software también siguen esta lógica que preocupa: pagar cada mes o perderlo todo.
Una vez le quise regalar un “Need For Speed” a un amigo y lo compré en un local de videojuegos de Mendoza. Cuando se lo di y lo abrió, la caja y el disco tenían impreso la gráfica de “James Bond 007: Todo o nada”, pero al colocarlo en su PS2 efectivamente el juego era el de autos y no el del famoso agente británico. O sea, era una copia 100% trucha, pero funcionaba a la perfección.
Nuestra cultura gamer fue construida en base a la industria de lo apócrifo, del trueque y del préstamo, y fue nuestra forma de acceder a un mundo que legal y económicamente nos era ajeno. Sin embargo, desde hace unos años el formato físico comenzó a convivir con el digital y por eso este cambio en la industria es más un golpe a la nostalgia que al bolsillo.
El problema es que decisiones como la de Rockstar de ofrecer cajas físicas, pero sin disco, parece una burla al coleccionismo, a pesar de que sabíamos que era un fin sospechado.
Lo curioso es que la industria vende esto como una elección del consumidor cuando sostiene que "la gente prefiere lo digital", pero en la práctica cada vez hay menos opción real para elegir. La duda es si realmente es una preferencia o simplemente nos quedamos sin alternativa hasta naturalizar que ya no es nuestro lo que pagamos.