Para disfrutar, hay que saber sufrir. Esta vez, Barcelona dio cátedra en este aspecto. De la categórica euforia de sus hinchas por los primeros minutos, pasó al susto ante las potentes embestidas del Real Madrid y pudo terminar con la victoria por el golazo de Suárez.
El Barça arrancó desatando la ilusión. Y la garganta de los casi 90 mil fanáticos se estrenó mediante una pelota parada, cuando Messi se la apoyó en la cabeza a un Mathieu que se convirtió en el goleador menos esperado del derby. Eso provocó un despertar en el Madrid, que poco tiempo necesitó para poner el 1-1: gran taco de Benzema y definición perfecta de Cristiano Ronaldo.
Lejos de dormirse, el Merengue cambió ataque por ataque, en un estilo de juego en el que claramente fue superior. Lo tuvo Bale, pero el línea le aguó el grito por offside previo de Ronaldo.
Lejos de pisar el freno, la visita salió con todo a la segunda parte, y estaba cerca del 2-1. Pero apareció Suárez, quien recibió un largo pelotazo y se las arregló incómodo para desatar la locura en el Camp Nou. Con el resultado a favor, Barcelona cambió el ritmo y tomó control.
El Real, desorientado, apenas se resignó a dejar pasar los minutos y evitar el potencial 3-1. Así, en una batalla de antología, los catalanes conquistaron más que tres puntos. Se consolidaron en la cima y ya tienen cuatro unidades de ventaja por sobre los madrileños, únicos escoltas.
El otro clásico. Se esperaba mucho de Messi y Cristiano Ronaldo. Y en parte no defraudaron. Cierto que no brillaron, pero dejaron su huella. La Pulga dio una asistencia y CR7 marcó el gol del Real.
Messi empezó como extremo por derecha y tuvo poca incidencia. Cierto que suya fue el pase-gol del 1-0 a Mathieu, pero estuvo casi desaparecido. Jugó más por el medio, siempre rodeado de rivales, que en ataque.
Y, como era de esperar tratándose de un jugador de su talento, tuvo chispazos de clase, aunque sin repercusión en el marcador. Cristiano Ronaldo, por su parte, también mostró poco, pero tuvo la capacidad de ser decisivo al empatar el partido. En su primer remate envió el balón al fondo de la red. Vio cartulina amarilla por simular una falta.
En el ST estuvo más activo Messi que Cristiano. La Pulga participó más del juego, creó, aguantó balones y tuvo cerca del gol, pero su zurdazo salió lamiendo el poste derecho de Casillas. Y dio otra asistencia de oro, pero Alba no pudo concretar. Mientras que CR7 hizo poco, como su equipo. Pasó desapercibido. Recortó, eso sí, un gol a Messi en la lucha por el pichichi.