Más de 200 personas se agrupaban ayer frente a la vivienda del actor Philip Seymour Hoffman, en el barrio neoyorquino de Greenwich Village, apenas conocida la noticia de su muerte a los 46 años y por una aparente sobredosis.
Más de 200 personas se agrupaban ayer frente a la vivienda del actor Philip Seymour Hoffman, en el barrio neoyorquino de Greenwich Village, apenas conocida la noticia de su muerte a los 46 años y por una aparente sobredosis.
Según The New York Post, su cuerpo sin vida fue hallado alrededor de las 11.30 (hora de Nueva York) por su asistente personal, quien se acercó hasta el domicilio preocupado al no establecer contacto con el artista. Al llegar encontró la escena brutal y definitiva: “el actor, ya sin vida, en el baño del departamento con una aguja clavada en su brazo”.
En mayo del año pasado, Hoffman había ingresado a una clínica para tratar su adicción a la heroína, recaída que sufrió luego de 23 años de haber permanecido sobrio.
Era un actor muy querido por el público pero también por sus pares, por lo que su fallecimiento produjo gran tristeza y consternación en el ambiente artístico.
“Estamos devastados por la pérdida de nuestro adorado Phil y apreciamos las expresiones de afecto y apoyo que hemos recibido de todo el mundo”, dijo la familia de Hoffman en un comunicado en el que calificó su muerte como “trágica y repentina”.
Un grande de la pantalla
Mucho antes de ganar el Oscar como mejor actor por su interpretación del escritor Truman Capote en la celebrada película de 2006, Philip Seymour Hoffman ya había hecho notar su talento, sumado a su figura de contextura gruesa y cabello rubio despeinado, en personajes vívidos que se imponían en la retina del espectador.
Nunca pretendió ser un galán, pero su carrera se asentó principalmente en papeles de carácter que lo llevaron a estar nominado al Oscar como actor de reparto en cuatro ocasiones: “Juego de poder” (2007, donde interpretó a un agente de la CIA), “La duda” (2008, en la que fue un cura injustamente sospechado de pedofilia) y “The Master” (2012, sobre el carismático líder de una secta religiosa, inspirado en la vida de L. Ron Hubbard, polémico fundador de la Cienciología).
Aunque su primer papel fue en televisión, en la serie “Law & Order” en 1991, su debut en el cine fue al año siguiente en el papel de un estudiante de secundaria malcriado en la película “Perfume de mujer”, de 1992, junto a Al Pacino y Chris O’ Donnell.
Sin embargo, uno de sus papeles más memorables fue el del personaje gay del equipo de producción de películas pornográficas en “Boogie Nights” (1997), una de las seis películas en las que trabajó con el realizador por Paul Thomas Anderson y que completan “Sidney” (1996, no estrenada en la Argentina), “Magnolia” (1999), “Embriagado de amor” (2002) y la ya citada “The Master”.
A menudo dio vida a personajes cómicos y ligeramente raros en títulos como “Mi novia Polly”, “El gran Lebowski” o “Casi famosos”, y más recientemente fue Plutarch Heavensbee en “Los juegos del hambre: en llamas”, papel que repetirá en la aún no estrenada “Los juegos del hambre: Sinsajo”, que está en producción.
Hace apenas unas semanas, la cadena televisiva Showtime anunció que Hoffman iba a protagonizar “Happyish”, una serie de comedia sobre un hombre de mediana edad en busca de la felicidad.
Además, dos películas protagonizadas por él se estrenaron el mes pasado en el Festival de Cine de Sundance: el thriller de espionaje “A Most Wanted Man”, dirigido por Anton Corbijn, y “God's Pocket”, el debut de John Slattery como director.
El mismo Hoffman había debutado como director en 2011 con la película “Jack Goes in Boating” en la que protagonizaba a un hombre introvertido, y acababa de elegir a Amy Adams y Jake Gyllenhaal (“Secreto en la montaña”), para protagonizar su segunda película como director, el drama con ribetes fantásticos “Ezekiel Moss”.
También en las tablas
Nacido el 23 de julio de 1967 en Fairport, Nueva York, Hoffman mostró interés por la actuación a temprana edad, cuando a los 12 años una producción local de “Todos eran mis hijos”, de Arthur Miller, lo impresionó. Estudió teatro en la adolescencia con la New York State Summer School of the Arts y el Circle in the Square Theatre School. Luego se especializó en arte dramático en la Escuela de Artes Tisch de la Universidad de Nueva York.
Entrenado para el teatro, con una versatilidad y disciplina más común entre los actores británicos que estadounidenses, fue un actor capaz de asumir cualquier rol, grande o pequeño, despreciable o simpático.
En las tablas neoyorquinas se destacó en obras como “True West”, “El largo viaje del día hacia la noche” y “La gaviota”, de Anton Chejov, en una producción de verano que también incluyó a Meryl Streep y Kevin Kline. Por las tres actuaciones fue candidato a los premios Tony.
En 2012 estuvo más que a la altura en uno de los más grandes papeles del teatro estadounidense: Willy Loman en “Muerte de un viajante”, un trabajo elogiado como “desgarrador” por el crítico de teatro de la Associated Press Mark Kennedy.
En su discurso de aceptación del Oscar por “Capote”, le agradeció a su madre por haberlo criado a él y a sus tres hermanos sola, y por llevarlo a ver su primera obra de teatro. Los padres de Hoffman se divorciaron cuando él tenía 9 años.
Hoffman deja a su compañera por 15 años, Mimi O'Donnell, y a sus tres hijos: Cooper Alexander, de 10 años; Tallulah, de 7, y Willa, de 5.