Wing Chun: el arte marcial creado por una mujer que gana adeptos en Mendoza
Pensado para mujeres y basado en la rapidez y la precisión, obtiene cada vez más popularidad en Mendoza entre quienes buscan aprender a defenderse y tener autocontrol.
En Mendoza, cada vez más personas se acercan por su
practicidad y su filosofía de autocontrol.
Aunque su origen mezcla historia, tradición y leyenda, el Wing Chun es hoy uno de los estilos de kung fu más conocidos del mundo. En Mendoza, cada vez más personas se acercan a esta disciplina atraídas por su practicidad, su enfoque en la defensa personal y su filosofía de autocontrol.
Según una de las versiones más difundidas sobre su nacimiento, el sistema habría sido creado por la monja budistaNg Mui, quien se lo enseñó a una joven llamada Yim Wing Chun para que pudiera defenderse de un hombre que quería obligarla a casarse. Después de vencerlo, el estilo habría tomado su nombre. Por eso, muchas veces se lo presenta como un arte marcial creado por una mujer para que otra mujer pudiera defenderse.
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Tanto mujeres como hombres lo eligen para aprender a defensa personal.
Ramiro Gómez / Los Andes
Más allá de esa tradición, el Wing Chun se consolidó como un sistema de combate caracterizado por la economía de movimientos, la velocidad, la eficacia y el trabajo a corta distancia. En diálogo con Los Andes, Horacio Vallejos, instructor mendocino en Lai Kung Fu, explicó que se trata de un arte marcial chino con siglos de historia, pensado para resolver situaciones de combate de manera rápida y efectiva.
“Data de aproximadamente 700 años atrás. Es un estilo muy directo, tiene simpleza en sus movimientos, pero se torna difícil de aprender y de entender en sus conceptos”, explicó.
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Horacio Vallejos (izquierda) instructor mendocino de Wing Chun en Lai Kung Fu.
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En Mendoza, cada vez más elegido para defensa personal
Según Vallejos, el principal motivo por el que hoy hombres y mujeres se acercan al Wing Chun tiene una razón concreta: aprender a defenderse.
“Todos vienen por la defensa personal”, afirmó. Y agregó: “Ya sea por distintos motivos, distintos hechos, o simplemente por una cuestión de tener algo para defenderse llegado el momento, vienen en busca de eso”.
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I El Wing Chun Kung Fu es el arte marcial tradicionalmente reconocido por ser creado por la monja budista Ng Mui para la defensa personal femenina, ganando popularidad en Mendoza por su enfoque en la eficiencia y la técnica sobre la fuerza bruta. Se caracteriza por el combate… pic.twitter.com/NCu0poMcRK
Aunque durante mucho tiempo las artes marciales estuvieron más asociadas a los varones, el instructor aseguró que hoy el perfil de alumnos es cada vez más variado. En su espacio actual, incluso, la cantidad de hombres y mujeres está bastante equilibrada.
En Mendoza, según relató, el Wing Chun comenzó a practicarse desde la década del 90. “Acá en Mendoza se practica desde los años 90”, señaló. Explicó también que mantiene una línea de enseñanza activa en la provincia “desde el año 2008 en adelante”.
Un combate directo
Una de las principales diferencias del Wing Chun respecto de otras artes marciales está en su lógica de entrenamiento. Según Vallejos, no se basa tanto en técnicas fijas como en conceptos de combate.
“Si me tiran un golpe de arriba, no necesariamente tengo que defender arriba. Eso depende de la dinámica que tenga el combate en sí”, explicó. Para el instructor, esa es una de las claves de su efectividad: “La diferencia principal es que es un estilo muy efectivo y muy directo”.
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A diferencia de disciplinas más deportivas o regladas, el Wing Chun está especialmente orientado a situaciones de combate cercano. “Es muy efectivo a la hora de hacer un combate cercano”, sostuvo Vallejos, y aclaró que eso incluye “espacios reducidos” o contextos donde no hay margen para grandes desplazamientos.
Uno de sus principios centrales: “Se habla de economía de movimientos”.
Menos espectáculo y más funcionalidad
Otra de las particularidades del Wing Chun es que no suele estar asociado al circuito de torneos o competencias que sí tienen otras artes marciales, como el taekwondo o el karate.
Esa diferencia también influye en cómo se percibe la disciplina: menos ligada al espectáculo o al deporte competitivo y más vinculada a la aplicación práctica.
Su repertorio técnico incluye golpes de puño, palmas, cantos de la mano, codos y patadas bajas, especialmente dirigidas a zonas vulnerables del cuerpo.
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“Se trabaja con patadas bajas, de la cintura hacia abajo”, explicó el instructor. Según detalló, el objetivo es apuntar a rodillas, articulaciones y tibia, entre otras zonas sensibles.
“En otros estilos se hace otro tipo de patada, que normalmente se puede hacer con el empeine o con la planta del pie. En el Wing Chun, en cambio, la patada es muy potente”, sostuvo. Y agregó: “Si se entrena bien, puede hacer mucho daño”.
Además, remarcó que se trata de un sistema que trabaja mucho sobre la precisión y la rapidez. “Se trabaja mucho en la velocidad y en la eficacia de los golpes. Se buscan los puntos débiles del agresor”, indicó.
Más que pelear: disciplina, control y evitar la violencia
Aunque el Wing Chun suele asociarse con la eficacia del combate, Vallejos insistió en que su enseñanza no se limita a golpear o defenderse.
“Obviamente enseña valores, disciplina”, aseguró. Y agregó que también busca transmitir una idea central: evitar la violencia siempre que sea posible.
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Horacio Vallejos, oriundo de Chaco y militar retirado, enseña este arte marcial de manera sostenida desde 2008.
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“Se busca como un estilo de vida: buscar las cosas simples, buscar tranquilidad, evitar la pelea de por sí”, exlicó Vallejos.
Para el instructor, ese aprendizaje es incluso más importante que la técnica. En un contexto social marcado por la tensión y la reacción inmediata, consideró que el control es central. “Hoy por hoy, en la calle o en un accidente de tránsito, la gente puede llegar rápidamente a la agresión física”, dijo.
Por eso, remarcó una idea que atraviesa toda su enseñanza: “Es mejor preferir pasar por cobarde y no terminar dándole explicaciones a nadie”.
Su definición final resume la filosofía con la que enseña el arte marcial: “Uno sabe cómo empieza, pero no sabe cómo termina”.
De China al mundo, y de ahí a Mendoza
El gran salto de popularidad del Wing Chun se dio a partir de la figura de Ip Man, el maestro que enseñó el sistema en Hong Kong y cuyo nombre se volvió mundialmente conocido por haber sido instructor de Bruce Lee.
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En Argentina, el estilo se difundió a través del maestro Claudio De Renzo, discípulo de Leo Imamura. En las últimas décadas, la saga cinematográfica de Ip Man, protagonizada por Donnie Yen, también impulsó su difusión internacional.
Vallejos señaló además que la disciplina “ganó popularidad por Bruce Lee y después por las películas de Ip Man”. También mencionó entre sus practicantes más conocidos a Robert Downey Jr. y Nicolas Cage.
El Wing Chun en Argentina
Además de la enseñanza más tradicional, en Argentina también existen escuelas que combinan el Wing Chun con otros enfoques de defensa personal. Una de ellas es “Five Thunder Dim Mak”, la línea impulsada por Ariel Somaschini que vincula este arte marcial con el Dim Mak, conocido como el arte de los puntos vitales.
Desde esa perspectiva, Somaschini sostiene que el entrenamiento no apunta a la competencia, sino al control personal. “No entrenamos para ganar trofeos, entrenamos para que nadie pueda sacarnos de nuestro eje, ni física ni emocionalmente”, afirma.
También remarca que “nuestra práctica se distancia de la fuerza bruta y la agresión desmedida para centrarse en la biomecánica de la relajación”. Una mirada que, más allá de las diferencias entre escuelas, vuelve a poner en el centro una idea que atraviesa al Wing Chun: la defensa personal entendida también como autocontrol.