Video: un colectivero mostró como una voz le repetía constantemente “parada chofer” pero el ómnibus estaba vacío

El aterrador momento ocurrió en Salta y fue grabado por el propio trabajador. El hombre quedó por unos momentos paralizado, hasta que tomó coraje y continuó su viaje.

Un colectivero aseguró que una voz le repetía constantemente “parada chofer” pero el ómnibus estaba vacío. / Foto: Imagen ilustrativa
Un colectivero aseguró que una voz le repetía constantemente “parada chofer” pero el ómnibus estaba vacío. / Foto: Imagen ilustrativa

En un video que se hizo viral en las últimas horas, un chofer de colectivo aclara antes de dar su testimonio: “Se van a reír hermano, pero no estoy loco. Me tocaron el timbre. Tengo prendida la luz del timbre y hay alguien que habla atrás”.

Con el coche estacionado en la banquina y en plena noche salteña, el hombre quedó boquiabierto y atinó a grabar lo sucedido con la cámara de su celular, ya que el timbre no cesaba de sonar y la voz de una mujer le pedía una y otra vez que abriera la puerta: “Parada chofer”, “Parada chofer”...

El trabajador quedó por unos momentos paralizado, hasta que tomó coraje y continuó viaje hasta la playa de estacionamiento de la empresa, donde debía dejar el vehículo, detalla El Tribuno.

El salteño, según trascendió, quiere mantener oculta su identidad para no convertirse en sujeto de burlas y que su experiencia paranormal sea tomada en broma. Sin embargo, hay quienes aseguran haberlo identificado por su tono particular de voz e inconfundibles muletillas: “No ‘toy’ loco”, “bolu”, “mirá pue”, “c...”, entre otras.

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A fines de 2021, Marcela Natalia Guaymás (38) es una enfermera cerrillana campeona de mountain bike. Tuvo una aterradora experiencia mientras competía de una carrera nocturna en la zona de Las Palmas, ubicada en Salta.

“Era una noche fantástica. Tenía la bicicleta en buenas condiciones, con las luces que se usan en estas carreras. Yo me encontraba en excelente estado físico. A poco de largar fui ganando lugares en la primera vuelta, hasta que en la segunda me desprendí de la manga de mujeres y comencé a alcanzar a los hombres que habían largado con anterioridad”, recordó la pedalista cerrillana.

Al pasar por un sendero rural, Marcela quedó prácticamente sola y rodeada de chacras. “Delante de mí, a la distancia, iba un corredor llamado Ariel y otro Fabio, de Chicoana. Sentí a mis espaldas que unas cadenas comenzaban a sonar muy feo, como si se atascara en un piñón averiado. Era un ruido muy especial. A los pocos segundos pude percibir que respiraban agitadamente muy cerca de mí”, recordó la mujer.

En su relato, contó a El Tribuno: “Pensé que era un ciclista que me venía alcanzando. Al permanecer todo oscuro atiné a preguntarle si se había quedado sin luz. Estaba concentrada en el circuito y no quise darme vuelta para no perder tiempo y evitar una caída. Le dije luego al supuesto competidor: ‘Vení, seguime que yo voy alumbrando’ “. Al no obtener respuesta, Marcela comenzó a preocuparse.

“La respiración agitada y el ruido de cadenas se hacían cada vez más intensos. Fue así que decidí darme la vuelta y no había absolutamente nadie. El pelotón había quedado atrás, no estaban a la vista. Estaba sola. Comencé a gritarle a Fabio que iba más adelante, que por favor me esperara. Gracias a Dios redujo un poco la velocidad hasta ponerse al lado mío. Le conté lo que me había pasado y fuimos juntos el resto del circuito”, recordó.

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