6 de noviembre de 2026 - 19:19

Vida cotidiana: qué es el "savoring", la técnica de los psicólogos que en segundos puede mejorar el bienestar

Reconocer lo que disfrutamos puede hacer un gran cambio en la forma en que hacemos y nos vinculamos. Una pausa de 30 segundos y 4 técnicas para hacer el click.

Con esta forma de vida, cada vez más y muchas veces en la vida cotidiana, nos volvemos una maquinita que resuelve cosas. Aunque todo depende de la edad, hoy se ha instalado una concepción de que, por sobre todas las cosas, hay que ser productivo; a eso se suman las responsabilidades de cada persona y, ni hablar, de quienes son autoexigentes.

En ese ir y venir, en el hacer y deshacer en el que no nos dejamos tiempo ni para dormir, también nos olvidamos de disfrutar, incluso de aquellas cosas que elegimos justamente para eso.

Beneficios del

Beneficios del "savoring": ayuda a intensificar el disfrute, mejorar el bienestar y contrarrestar el enfoque en lo negativo.

Sin embargo, en esta vorágine hay algo que podemos regalarnos: es gratis, sin esfuerzo y lleva poco tiempo. Es una invitación bastante difícil de rechazar y que puede significar un cambio radical no solo en el bienestar, sino también en cómo encaramos lo que hacemos y nuestras relaciones. ¿Qué pasaría si solo nos tomásemos unos segundos para ser conscientes de la cantidad de cosas que pasan en el día y que nos gratifican o nos hacen sentir bien?

En una renovada interpretación del famoso carpe diem (aprovecha el día), adaptada a los tiempos actuales, surge lo que en psicología denominan savoring. Aunque no hay una traducción directa al español, podría decirse que se trata de “saborear” la vida. Consiste simplemente en parar unos segundos para tomar conciencia del disfrute que provoca alguna situación: una charla, algo rico, el aire en la cara.

Qué es el savoring y por qué beneficia el bienestar

El savoring consiste en la capacidad de detenerse de manera consciente para prestar atención, intensificar, prolongar y apreciar las experiencias y emociones positivas de la vida, ya sean momentos grandes o pequeños detalles cotidianos.

Lo que plantean los especialistas es que es una forma de hacer foco en la gran cantidad de cosas buenas, que hacen bien, son valiosas y mejoran el bienestar, que pasan a diario y que pasan desapercibidas en la vorágine cotidiana. Quizás el día esté cargado de tareas, el celular demande atención y la mayor parte sean responsabilidades. Lo que se propone es tomar unos segundos para que, cuando se presentan algunas de estas situaciones, podamos pensarlas y disfrutarlas en vez de hacer otra cosa a la vez o volver rápidamente sobre las obligaciones. Quizás tomar un café y sentir su aroma, disfrutar del sabor de algo que gusta, ser consciente de un buen momento compartido con alguien o de algo lindo que nos dijeron sobre nosotros mismos.

Sin embargo, es común que estas cosas se nos pasen por alto y que la mente se enfoque más en lo negativo y las cargas, lo cual termina por generar frustración y una sensación de saturación.

El

El "savoring" consiste en la capacidad de detenerse de manera consciente para prestar atención, intensificar, prolongar y apreciar las experiencias y emociones positivas de la vida, ya sean momentos grandes o pequeños detalles cotidianos.

Como si fuera poco, y quizás por lo mismo, existe el hábito de postergar momentos gratos y el disfrute programado: organizar un encuentro, una salida, un parate para uno mismo o esperar una fecha determinada para una celebración.

El valor de las pequeñas cosas para la Psicología

Una salida a comer, una tarde de spa o un plan espontáneo con amigas pueden convertirse en mucho más que una pausa en la rutina. Al respecto, la licenciada en Psicología Inés Tami, pone el foco en el valor de los pequeños rituales cotidianos y explica por qué dedicar tiempo a lo que disfrutamos importa

En un contenido elaborado por Bigbox, una plataforma de experiencias, plantea algo lógico (aunque no siempre consciente): no siempre hace falta una fecha en el calendario para reservar tiempo para algo que nos hace bien. Una comida en un lugar nuevo, una actividad que teníamos pendiente o una tarde dedicada al descanso pueden ser formas de interrumpir el piloto automático y recuperar espacios propios.

“El disfrute cotidiano no debería depender exclusivamente de las grandes ocasiones: también podemos construir momentos significativos a partir de pequeñas decisiones que nos conecten con lo que nos hace bien”, explica la licenciada.

La especialista señala que "la clave no está en llenar la agenda de actividades, sino en elegirlas con intención". Puede ser compartir una comida sin mirar el celular, caminar por un lugar diferente, retomar un hobby o reservar un momento para encontrarse con alguien a quien hace tiempo no vemos.

“Un ritual cotidiano funciona cuando tiene un significado personal. No necesita ser extraordinario ni costoso: lo importante es que nos permita salir de la inercia y prestar atención a ese momento”, agrega Tami.

En definitiva, no siempre necesitamos más tiempo libre para disfrutar (aunque sería bueno): a veces, el primer paso es dejar de postergar aquello que nos gustaría hacer y encontrar, en medio de la rutina, un momento que valga la pena vivir.

Vivir con incertidumbre: cómo puede favorecer el disfrute

En un artículo publicado en la revista American Psychological Association, Andrew L. Gregory (Facultad de Ecología Social, University of California), Jordi Quoidbach (Departamento de Dirección de Personas y Organización, Esade) y otros investigadores resumen cómo vivir situaciones de incertidumbre puede potenciar el disfrute posterior. En ese marco, plantearon un estudio verdaderamente sorprendente.

En la publicación “Vive el presente: La percepción de incertidumbre intensifica el disfrute”, plantean que “saborear” es una estrategia de regulación emocional que implica potenciar deliberadamente el afecto positivo. Tiene muchos beneficios, pero ¿qué potencia el saborear en el momento presente? Partiendo de la teoría de la historia de vida, la ciencia afectiva y del desarrollo, y los marcos sociopsicológicos, examinamos la idea de que la percepción de incertidumbre -percibir el mundo como aleatorio e impredecible- potencia el saborear posterior”.

Lo que hicieron fue analizar los resultados de varios estudios. Uno de ellos fue un muestreo de experiencias con 6.680 participantes. “Encontramos que las personas que percibían mayor incertidumbre mostraron un aumento en el saborear posterior en su vida diaria”, señalan.

En un experimento con 397 personas que vieron una película que inducía incertidumbre (en comparación con el orden o una condición de control) posteriormente informaron mayores intenciones de disfrutar cosas de la vida.

Finalmente, el último caso es quizás el que más llama la atención, además de ser muy revelador. En un experimento de campo realizado en una concurrida calle urbana, los investigadores observaron que los transeúntes que recibieron folletos que generaban incertidumbre (en comparación con los que indicaban orden) posteriormente se involucraron más en comportamientos de disfrute, deteniéndose a oler un ramo de rosas.

El savoring consiste en la capacidad de detenerse de manera consciente para prestar atención, intensificar, prolongar y apreciar las experiencias y emociones positivas de la vida, ya sean momentos grandes o pequeños detalles cotidianos.

El savoring consiste en la capacidad de detenerse de manera consciente para prestar atención, intensificar, prolongar y apreciar las experiencias y emociones positivas de la vida, ya sean momentos grandes o pequeños detalles cotidianos.

Unos voluntarios entregaron folletos a personas que caminaban por una ajetreada calle de California. Todos los folletos contenían imágenes idénticas de una rosa en blanco y negro en las que se podía leer: “Para y huele las rosas” y “Patrocinado por la Alianza de Estudiantes para la Vitalidad y el Rejuvenecimiento de la University de California, Berkeley. En la mitad de los folletos figuraba de forma destacada la frase “La vida es impredecible”, y en la otra mitad de los folletos se podía leer la frase “La vida es constante”.

En esa misma calle, un poco más adelante, había una mesa con rosas atendida por dos voluntarios amables y sonrientes, y un gran cartel en el que se mostraba el folleto “Para y huele las rosas”. Los participantes que recibieron el folleto “La vida es impredecible” mostraron una tendencia considerablemente mayor a pararse para oler las flores.

“Una prueba convincente de que la percepción de la incertidumbre puede inducir directamente a actuar de forma más positiva en el presente”, destaca Esade, la escuela de negocios que forma parte de la Universidad Ramón Llull y que analizó este trabajo.

“Disfruta del momento” es una frase que se utiliza con frecuencia para invitarnos a valorar las pequeñas cosas de la vida”, recuerdan.

Estrategias breves para entrenar el disfrute

El doctor M. Rodríguez-Martín, en una publicación de Dermatén Clínicas (España), propone rutinas breves para entrenar el savoring en el día a día:

A) Técnica “3D” (30–60 segundos)

Detecta: Algo agradable (pequeño vale, tu café de la mañana es requetesavorizable).

Detalla: 2–3 sensaciones (vista, olor, tacto, emoción).

Dilata: 10–20 segundos más (como si alargaras el final de una canción).

B) “Foto mental” (20 segundos)

Haz una captura respondiendo: ¿Qué estoy viendo? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué quiero recordar de este momento?

C) Savoring social

Comparte buenas noticias "bien". Compartir un evento positivo y sentirte escuchado/a se asocia a más bienestar relacional (concepto estudiado como capitalization).

D) Savoring antes de dormir (1 minuto)

Antes de apagar la luz, repasa 1 cosa buena del día (aunque sea pequeña) y 1 detalle sensorial que te haya gustado.

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