Donde la fe abraza a la ciencia: la monja que acompaña a niños y familias en los momentos más difíciles

La monja María Norma Campusano acompaña a niños internados, familiares y trabajadores del Hospital Notti. Su historia une vocación, fe y una tarea solidaria.

Hay situaciones en las que no hacen falta demasiadas palabras e, incluso, hasta sobran. A veces alcanza con un abrazo, una mano sobre el hombro o alguien que se siente al lado de una mamá que atraviesa la internación de su hijo. En los pasillos del Hospital Pediátrico Humberto Notti, el más importante de Cuyo y donde los médicos cuidan y salvan vidas, también hay lugar para la espiritualidad. Allí, desde hace casi nueve años y a través de la Pastoral de la Salud Jesús Misericordioso, la hermana María Norma Campusano lleva adelante una tarea que tiene mucho de fe, pero también de vocación de escucha, contención y ayuda.

Donde la fe abraza a la ciencia: la monja que acompaña a familias en el hospital pediátrico más grande de Cuyo

Donde la fe abraza a la ciencia: la monja que acompaña a familias en el hospital pediátrico más grande de Cuyo

Sor María Norma es una monja dominica de clausura. Su vida religiosa está ligada a la contemplación y a la oración dentro de un monasterio. Sin embargo, hace algunos años sintió que debía salir de ese espacio para responder a un llamado diferente. Actualmente la religiosa, nacida en San Juan, cuenta con los permisos de su comunidad y de la Iglesia para trabajar en el hospital. Cada mañana llega alrededor de las 7.15 y permanece hasta las 13. Después regresa a su casa, su pequeño convento, donde continúa con su vida de clausura.

“Yo amo mi vida de clausura”, aclara. No habla de una renuncia a su vocación, sino de una manera distinta de vivirla. Porque, para ella, estar junto a las familias que sufren también es una forma de oración.

No moverse ni por un segundo de al lado de niños recién nacidos que han quedado abandonados en Neo o de aquellos que están en una crítica situación en terapia intensiva (“para que no sienta que pierde el cariño y el afecto”, según sus propias palabras).; estar al lado de una madre o un padre en un momento de angustia y asistir con leche, ropa y mercadería a quienes van a buscarla. Esas son algunas de las funciones que, desde su humilde lugar, cumplen la monja, los 15 voluntarios de la pastoral y el grupo de payasos de "Apapachos para el alma", que, sin importar lo que ocurra, siempre están para sacar sonrisas.

Sor Norma, algunas integrantes de la Pastoral de la Salud Jesús Misericordioso y los payasos de

Sor Norma, algunas integrantes de la Pastoral de la Salud Jesús Misericordioso y los payasos de "Apapachos para el alma".

"Acompañamos a los niños internados y a sus mamás. Lo principal es escuchar a las familias, rezar por ellas y hacerles sentir que no están solas. La parte espiritual es fundamental, porque a veces no hay otra cosa. Hace rato nos contaban los payasitos que se encontraron con un papá a quien le estaban operando a su hijo. Ellos abrazaron al papá, y él se puso a llorar y les dijo que hacía mucho que nadie le daba un abrazo", describe la referente.

“Es muy fuerte ver sufrir a un niño o a los padres”, refuerza.

Ayudar cuando más se necesita

María Norma dejó San Juan a los 15 años y realizó su formación religiosa en Buenos Aires. Luego llegó a Mendoza y se incorporó a la comunidad dominica. Durante mucho tiempo, su vida transcurrió entre los tiempos y las rutinas propias de la clausura. Hasta que comenzó a sentir que tenía una misión que la llevaba más allá de los muros del monasterio.

La monja que acompaña física y espiritualmente a niños y familias en el Hospital Notti, en sus momentos más difíciles.

La monja que acompaña física y espiritualmente a niños y familias en el Hospital Notti, en sus momentos más difíciles.

“Hace ocho años sentí un llamado muy especial. Primero, fue hacer un cuadro de Jesús Misericordioso y llevarlo a lugares públicos”, recuerda la mujer. No quiso pintar sola, por lo que convocó a amigos que tampoco tenían experiencia en pintura y, entre todos, comenzaron el trabajo. Después ella lo retocó y terminó de darle forma.

La obra llegó entonces a la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, donde fue recibida por el entonces presidente Pedro Llorente y la mantuvo allí, según recuerda Norma. También llevó otras imágenes a cárceles y otras instituciones. Fue aquel primer impulso el que fue abriendo paso a una misión más grande y que consistía en levantar un santuario dedicado a la Divina Misericordia.

Ese proyecto sigue en marcha en Guaymallén, y la monja lo define como “el santuario de los pobres”, ya que se está levantando con la ayuda de los propios fieles y la comunidad.

“Lo están haciendo los pobres, porque son los que todos los meses van poniendo de lo poquito que tienen”, cuenta con emoción. Y recuerda que, aunque debió detenerse por falta de recursos, ahora se han reactivado las o

Una presencia imprescindible en los momentos más difíciles

Su llegada al Notti se produjo en marzo de 2018, cuando las hermanas que realizaban esa tarea en el hospital habían emprendido la retirada. Por entonces, la inusual propuesta implicaba que una religiosa contemplativa saliera de la clausura para desarrollar una labor cotidiana en una institución sanitaria.

La Pastoral del Hospital Notti acompaña a quienes más lo necesitan, dentro y fuera del hospital.

La Pastoral del Hospital Notti acompaña a quienes más lo necesitan, dentro y fuera del hospital.

A su comunidad le costó aceptar la idea. Había, además, una preocupación concreta por su salud. María Norma convive con una enfermedad de Von Willebrand, un trastorno de la coagulación que, en su caso, puede requerir transfusiones y tratamientos. También tiene otra condición que implica riesgo de sufrir aneurismas.

Pero las compañeras de la comunidad entendieron que su rol de contemplación y oración encontrarían un lugar fundamental al lado de familias que tanto lo necesitaban. “Nunca me he dejado vencer por mi enfermedad”, dice.

En el hospital, la pastoral acompaña a los chicos internados, a sus madres y padres, y también al personal sanitario. La tarea incluye escucharlos, rezar por ellos y, cuando lo desean, rezar junto a ellos.

No se trata solamente de una presencia espiritual. Porque desde la pastoral también se organizan ayudas materiales para familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad. A esa red se suman colaboradores y aportes de instituciones y empresas mendocinas.

Con esos recursos se han encarado mejoras en sectores de internación y se compraron reposeras para los padres que pasan largas horas junto a sus hijos en terapia intensiva.

“Cuando es algo irreversible, cuando el niñito está agonizando, lo único que a veces podés hacer es solamente darle un abrazo”, cuenta María Norma.

Cuando un abrazo también puede ser una forma de ayudar

María Norma sabe que, detrás de cada niño internado hay una familia que también necesita atención y contención. Madres y padres que esperan noticias, que tienen miedo, que pasan horas en una silla y que, muchas veces, sienten que deben mantenerse fuertes, aún cuando están quebrados por dentro.

La pandemia fue otro momento especialmente difícil. María Norma estuvo presente durante ese período y acompañó, entre otras personas, a madres con COVID. También contuvo a trabajadores del hospital que no podían regresar a sus casas por temor a contagiar a sus familias. La pastoral, en esos días, no estuvo solamente junto a los pacientes, sino también fue un espacio de escucha para quienes estaban en la primera línea de atención.

En este espacio Notti, la ciencia médica y la fe conviven en un mismo escenario, se complementan. Los médicos, enfermeros y profesionales trabajan con sus conocimientos, la pastoral ofrece otra clase de acompañamiento, que puede ayudar a transitar la incertidumbre, el miedo y el dolor.

Para María Norma, la fe puede convertirse en una fuerza para seguir adelante, sin que eso signifique desconocer la importancia de los tratamientos médicos. “Una de las cosas que más enferman al ser humano es la falta de perdón”, sostiene.

Emoción por la visita del Papa y la bendición de León XIV al Notti

Para la hermana María Norma Campusano, la visita del Papa León XIV a la Argentina representa una enorme bendición, especialmente por el significado espiritual y humano de su encuentro con quienes más sufren y necesitan una palabra de aliento.

La carta enviada por el Papa León XIV bendiciendo al Hospital Notti y a la Pastoral.

La carta enviada por el Papa León XIV bendiciendo al Hospital Notti y a la Pastoral.

En ese sentido, vinculó la presencia del Pontífice con la tarea cotidiana que realizan en el Hospital Notti, donde acompañan a los niños internados y a sus familias, procurando que se sientan escuchados, contenidos y, sobre todo, que sepan que no están solos.

La religiosa también puso en valor una bendición especial que recibieron en el hospital meses atrás de parte del Papa León XIV, destinada especialmente a los niños internados y a todas las personas que trabajan en el hospital.

"Lo que nos gustaría pedirle al Papa es que rece por los niños internados en el Hospital Notti, por sus mamás y por nuestro pequeño Santuario de la Divina Misericordia", concluye.

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