Nicolás Debé (21) es estudiante de tercer año de Comunicación Digital en la Universidad Católica Argentina (UCA), sede Mendoza, y viajará para participar como voluntario del encuentro con el Papa León XIV, quien visitará la Argentina entre el domingo 8 y el miércoles 11 de noviembre. El joven será el único mendocino que integrará el equipo de misioneros digitales que cubrirán la primera visita de un Sumo Pontífice al país en 39 años, desde Juan Pablo II en abril de 1987.
Su participación comenzó casi por casualidad. Cuando se publicó la agenda de actividades y se abrió la inscripción para voluntarios, recibió el enlace a través de la universidad. Aunque estaba decidido a viajar para participar del encuentro, no tenía demasiadas expectativas de quedar seleccionado. Finalmente, se inscribió y encontró una oportunidad para sumar su vocación por el periodismo a una experiencia de servicio.
“De ir, sabía que iba a ir, entonces me anoté solo para ver si quedaba. Encima, puedo aportar algo a alguien en el medio como voluntario”, recordó sobre el momento en que decidió inscribirse.
Sin embargo, su participación tomó otro rumbo cuando comenzó a compartir en Instagram videos sobre el encuentro. La propuesta era realizar una cobertura personal, con un reel por día, para contar lo que sucediera desde la mirada de un voluntario. El primer video alcanzó las 55.000 visualizaciones y llegó a integrantes del equipo oficial de misioneros digitales.
Entre ellos estaba el sacerdote Pablo Saboya, coordinador de ese grupo y referente de la comunidad en redes sociales, que cuenta con alrededor de 200.000 seguidores. Después de ver el contenido, se comunicó con Nicolás para invitarlo a sumarse al equipo.
“Nico, increíble el video. ¿Querés formar parte del equipo?”, le escribió el religioso. La respuesta fue inmediata: “¡Sí, re, de una!”.
Qué hace un misionero digital
A diferencia de los periodistas acreditados, los misioneros digitales no trabajan desde el área de prensa. Su tarea consiste en recorrer los espacios donde se desarrolla el encuentro, acercarse a los peregrinos y registrar sus experiencias.
“El misionera digital va estar adentro del evento, con la gente, en las islas. Va a estar saltando entre las islas donde están alojados los peregrinos, buscando historias, sacando fotos, videos, testimonios”, explicó Nicolás.
La idea es mostrar lo que sucede desde adentro, con especial atención a las personas y a las historias que atraviesan la experiencia. Para eso, tendrán cierta movilidad dentro del predio, aunque no podrán ingresar al sector destinado a la prensa.
A esa tarea se sumarán otras responsabilidades operativas. En Buenos Aires, Nicolás estará en la primera línea de acreditaciones para las personas con acceso rápido. Deberá escanear códigos QR, orientar a los asistentes y repartir agua durante una jornada de más de 12 horas, desde la noche del domingo hasta la mañana del lunes, cuando está prevista la misa del Papa, alrededor de las 11.30.
En Luján, en tanto, colaborará en la recepción de los peregrinos sobre la ruta, con la distribución de agua y la coordinación de los grupos que se acerquen a la Basílica.
Una preparación entre la ansiedad y la expectativa
Los días previos al viaje estuvieron marcados por los preparativos y cierta ansiedad ante la magnitud del evento. Nicolás sabe que serán jornadas exigentes, con una gran cantidad de personas y actividades.
“Operativamente esto va a ser todo un caos, porque va a haber muchísima gente y van a ser demasiadas las cosas que van a estar pasando en simultáneo”, reconoció. Sin embargo, aseguró que intenta atravesar esos días con tranquilidad y confianza.
La preparación también incluye una dimensión espiritual. Además de rezar y organizar todo lo necesario para las tareas de voluntariado, lleva consigo el equipo para realizar las coberturas: micrófonos, trípode y elementos para filmar y editar los videos durante el viaje.
Su plan es aprovechar las noches para editar y publicar el material, incluso después de jornadas de muchas horas de trabajo. “La idea es llegar de los servicios, ponerme a editar y empezar a subir el contenido”, contó.
La experiencia tampoco será completamente nueva para él. El año pasado participó del Jubileo de los Jóvenes en Roma, donde tuvo la oportunidad de conocer al Papa y acercarse a la experiencia de peregrinar. Ese encuentro le permitió conocer de cerca la comunidad que se forma entre personas que llegan desde distintos lugares y comparten una misma vivencia.
Sin embargo, esta vez viajará solo y sin conocer a los demás voluntarios. Lejos de verlo como un obstáculo, espera que sea una oportunidad para hacer nuevos amigos y compartir esos días con otras personas.
Para Nicolás, el objetivo de los voluntarios no es estar cerca del Papa, sino acompañar a quienes llegan para participar del encuentro. “Todos nos hemos anotado sin la expectativa de estar cerca del Papa. Tenemos claro que no vamos a estar cerca de él, sino que vamos a hacer un servicio a las personas que vayan”, cerró.