Cuando la calma regresa a las calles céntricas o al piedemonte mendocino -y se apagan las luces-, cuando los carros se retiran y el público comienza a volver a casa, empieza otra Vendimia. Una que no se ve en las postales turísticas de Mendoza, pero que resulta fundamental para que la fiesta más grande de Mendoza también pueda ser sostenible.
Detrás de los grandes festejos vendimiales -como la Fiesta de la Cosecha, la Vía Blanca, el Carrusel, y el Acto Central- trabajan recuperadores urbanos, cooperativas mendocinas y voluntarios que se encargan de rescatar materiales reciclables entre miles de residuos generados durante cada celebración. Su tarea forma parte de una estrategia provincial que busca impulsar la economía circular y promover hábitos más responsables en eventos masivos.
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Vendimia 2026, lado B: recuperadores urbanos y su rol clave en la limpieza durante los festejos
Gobierno de Mendoza
"Los recuperadores urbanos y su participación en los festejos de Vendimia ya son un clásico, pero es la primera vez que ponemos especialmente el foco en ellos, a raíz de la nueva ley que pone un eslabón fundamental en la recuperación de los residuos. Porque parte de esa ley fija la responsabilidad en hacer campañas de concientización. Entonces, aprovechamos la agenda de la fiesta, los canales de máxima difusión y llevamos adelante los trabajos de concientización y de práctica en cada lugar", resumió la coordinadora de Sostenibilidad del Ministerio de Energía y Ambiente, Carla Ortega.
Mientras que en estos cuatro eventos hubo campañas de concientización para explicar al público cómo es el trabajo de los recuperadores urbanos, también en la Fiesta de la Cosecha (en el aeropuerto de Mendoza) y en el acto central de la Vendimia (el domingo por la noche en el teatro griego) también estuvieron los propios recuperadores y recuperadoras urbanas poniendo manos en acción y trabajando en la separación de los residuos.
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La iniciativa está coordinada por la mencionada área de Sostenibilidad de la Provincia y es parte de la implementación de la nueva Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU). En cuanto al objetivo de esta acción, apunta a que la fiesta más emblemática de la provincia también sea una oportunidad para generar conciencia ambiental y reconocer el trabajo de quienes viven del reciclaje.
Un trabajo silencioso y fundamental
Durante los tradicionales desfiles de la Vía Blanca y el Carrusel, miles de personas se reúnen en las calles del centro mendocino para ver pasar los carros alegóricos y celebrar la vendimia. Pero, a medida que avanza la noche o termina el desfile, las veredas y el asfalto se llenan de botellas, envases, papeles y distintos residuos. Y es allí donde entran en acción los recuperadores urbanos, aunque su trabajo excede la Vendimia y sus celebraciones propiamente dichas.
En coordinación con las cooperativas El Algarrobo y Grilli, equipos de trabajadores recorrieron los circuitos de los desfiles para separar materiales reciclables, principalmente plásticos, latas, cartones y botellas de vidrio. Estos residuos secos se recuperan directamente del espacio público y luego se trasladan para su clasificación.
El objetivo no es solo limpiar las calles, sino también reincorporar esos materiales a la cadena productiva mediante procesos de reciclaje.
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"Durante la Vía Blanca y el Carrusel se apuntó al diálogo con todos los ciudadanos y turistas, explicando puntualmente cómo es la separación de residuos. Por un lado,, están los secos y reciclables, y por el otro los húmedos, que no se reciclan. Los secos van en cestos verdes, y los húmedos en negros", resumió Ortega, quien explicó que los propios recuperadores y voluntarios de distintas ONG participaron de los desfiles populares repartiendo cartelería donde se explicaba qué materiales y donde debían depositarlos, según el tipo de residuo.
Si bien esta es una primera separación básica, luego todo aquello que está en los cestos amarillos (reciclable) pasa por una segunda diferenciación, ya que no todos esos residuos reciben el mismo tratamiento
La economía circular llegó a Vendimia
La presencia de los 20 recuperadores urbanos que participaron en estos eventos masivos buscó visibilizar una actividad que no suele estar bajo los grandes reflectores mediáticos y/o públicos.
En Mendoza, cientos de familias dependen del reciclaje como forma de trabajo. Su tarea consiste en recuperar materiales reutilizables que, que de otro modo, se convertirían en residuos. Por medio de este tratamiento se apunta justamente a darles una segunda vida dentro de la economía circular.
En ese esquema, los recuperadores urbanos cumplen una función central.
Conciencia ambiental entre el público
La estrategia no se limita únicamente a recuperar residuos. También busca generar cambios en el comportamiento del público.
Durante la Fiesta de la Cosecha -que este año trajo a Las Pelotas a los viñedos del aeropuerto mendocino-, además del trabajo de separación de residuos realizado por la cooperativa El Algarrobo, se desplegó un equipo de voluntarios dedicado a informar y concientizar a los asistentes.
Los voluntarios forman parte de la Red Mendoza Sostenible y de organizaciones sociales como Jóvenes por el Clima y Mendonarte. Su tarea consistió en orientar al público sobre cómo separar los residuos y explicar la importancia del reciclaje.
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En los accesos al predio, los voluntarios indicaron la ubicación de los cestos diferenciados , además de compartir información sobre el impacto ambiental y social que tiene la correcta separación de los desechos.
Acto Central, el gran desafío
El operativo de recuperación y concientización también se replicó en el acto central de la Vendimia, que tuvo lugar durante la noche del domingo en el Teatro Griego Frank Romero Day y convocó a decenas de miles de espectadores.
Allí, los recuperadores urbanos volvieron a tener presencia y, al igual que el aeropuerto, lo hicieron no solo repartiendo folletos informativos, sino también poniendo manos a la obra y encargarse de separar in situ los residuos generados durante el espectáculo.