Un coleccionista peruano halló un inédito retrato de José de San Martín en Francia

Un coleccionista peruano halló un inédito retrato de José de San Martín en Francia
El retrato habría sido pintado a mediados del decenio de 1820, con un San Martín cercano a los 50 años.

La antigua imagen del prócer argentino se encuentra en la galería de arte Baron Ribeyre & Associés y está a la venta por 2.300 dólares.

Un coleccionista de arte peruano decidió ingresar a la galería Baron Ribeyre & Associés, ubicada en París, Francia. Miró las distintas obras en exhibición y casi cae del asombro al toparse con el retrato de un famoso hombre de la historia: José de San Martín. Según se informó, la obra tiene un precio de venta de 1.920 euros o 2.300 dólares al cambio.

De acuerdo con Clarín, el historiador Juan Luis Orrego Penagos fue el hombre que descubrió esta historia y la plasmó en un artículo en el diario El Comercio, de Perú.

La galería Baron Ribeyre & Associés, ubicada en París, Francia.

Los retratos de San Martín

Se cree que hay varios retratos de San Martín pero por propia voluntad posó 5 veces (otros dicen que 8). De los cinco que se conocen, cuatro son artísticos y uno “fotográfico”.

Según Orrego Penagos, entre los primeros están los de José Gil de Castro (1818), Jean-Henri Simon (1824, una pieza numismática), Jean-Joseph Navez (alrededor de 1824) y el atribuido a Jean Baptiste Madou (alrededor de 1828).

El “fotográfico” es el daguerrotipo de 1848, captado en París, poco antes de su muerte.

Con excepción de la medalla de Simon, los otros retratos forman parte de la colección del Museo Histórico Nacional de Buenos Aires.

El nuevo retrato encontrado en las calles de París es un óleo de 40,5 x 32 centímetros. Está en excelentes condiciones salvo un raspado en el antebrazo derecho del saco del general.

El retrato habría sido pintado a mediados del decenio de 1820, con un San Martín cercano a los 50 años.

¿Cuándo fue pintado?

Se cree que se realizó en Bélgica, lugar donde San Martín vivió entre 1824 y 1831. Según el sitio de la embajada argentina en ese país, San Martín recaló en Bruselas a fines de 1824 con la idea de permanecer unos años allí para finalizar la educación de su pequeña hija y para alejarse de la anarquía y de la inestabilidad política que hasta ese entonces reinaba en el Río de La Plata.

La vida en Bruselas

El Libertador tenía 46 años, venía de Londres, y fijó su residencia en Bruselas, en un hotel alejado del centro. A su hija Mercedes la instaló en una pensión dirigida por una maestra británica que enseñaba francés, inglés y otras materias.

En esos momentos Bruselas tenía 100.000 habitantes y era reconocida por ser refugio de infinidad de intelectuales, entre ellos el famoso pintor francés Jacques-Louis David, un autor icónico de la Revolución Francesa y el Imperio napoleónico.

El propio San Martín conoció a David en una reunión social.

Se sabe que en Bruselas, San Martín, que llevó una vida muy austera, frecuentaba los cafés De l’Amitié y Royal y no dejaba de estar atento a lo que pasaba en América. Su correspondencia con Bernardo O’Higgins era cotidiana y los diarios que leía en Europa le informaron de la victoria del ejército patriota al mando de Antonio José de Sucre, en Ayacucho.

También sufrió un profundo dolor al enterarse de la muerte de un amigo como era Bernardo de Monteagudo, fallecido en Lima el 28 de enero de 1825.

Tiempo después San Martín dejó el hotel y se mudó con su hermano y una criada, a una casa en la Rue de la Fiancée 1422, según cuenta el historiador Orrego Penagos.

Todos los fines de semana los pasaba con su hija que seguía estudiando en el internado.

El mayor héroe de la historia argentina tenía una debilidad: cabalgar con sus amigos por los campos de Waterloo. Pero sus dolores reumáticos no cesaban y a pesar de tomar láudano, recurría muy seguido a los baños termales en Elissen-Brunnen en Aix-la-Chapelle (Aachen), la antigua capital de Carlomagno.

Hacia fines de 1828, regresó a Buenos Aires, pero por poco tiempo. La situación política lo llevó de vuelta a Europa y, luego de un paso por Inglaterra y Francia, regresa a Bruselas en septiembre de 1829.

El retrato habría sido pintado a mediados del decenio de 1820, con un San Martín cercano a los 50 años.

El retrato perdido

San Martín, ya lo vimos, pocas veces se dejó retratar. A pesar que en Europa era un personaje famoso por sus épicas campañas militares y que era presentado como Generalísimo del Perú, Capitán General de la República de Chile y General de las Provincias Unidas de la América del Sur, nunca se hacía un hueco de tiempo para ser pintado.

Le molestaba estar en pose durante horas. Pero el cuadro ahora encontrado demuestra que lo hizo durante su estadía en Bélgica. El retrato habría sido pintado a mediados del decenio de 1820, con un San Martín cercano a los 50 años.

Casi de perfil, vestido con levita, chaleco y camisa al estilo imperio. Un traje burgués que se impuso desde 1800.

Pero su rostro parece desconocido con otros retratos que se conocen de él o con la imagen que nos enseñaron en el colegio. Pero es José de San Martín. Las facciones de su rostro coinciden con el cuadro “San Martín” del pintor belga François Bouchot, realizado en 1828, y que hoy cuelga en el Museo de la Academia Militar de los Estados Unidos, en West Point, Nueva York.

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