Un asalto lo dejó en silla de ruedas y viajará a Buenos Aires para cumplir su sueño
Manu Heredia busca llegar a programas de televisión para contar su historia y mostrar su arte. Tiene la esperanza de que eso le permita hacerse conocido y recibir numerosas propuestas laborales.
Manu Heredia quedó en silla de ruedas por un disparo que le dieron durante un asalto.
A Emmanuel Elías Rodríguez le dispararon durante un asalto y nunca volvió a caminar. Pero nada lo detuvo: salió a cantar “a la gorra” en las calles del Centro de Mendoza y lanzó un pequeño emprendimiento de productos congelados. Aun así, necesitaba con urgencia un trabajo estable. Ahora viajará a Buenos Aires con la ilusión de aparecer en algún medio de comunicación y visibilizar su historia.
El 2 de diciembre emprenderá su viaje a la Gran Ciudad con la esperanza de participar en programas de televisión o de streaming. Ya intentó comunicarse varias veces con distintas producciones y, aunque no tuvo respuesta, está decidido a presentarse en los estudios para mostrar su arte.
La idea surgió porque su emprendimiento se paralizó debido a la difícil situación económica del país. Además, las ganancias de sus shows callejeros son irregulares y no alcanzan para cubrir el alquiler y mantener a su hijo.
“Quiero mejorar mi economía. Hoy vivo solo, pago el alquiler en cuotas y no tengo un trabajo fijo. La música me da algunos shows, pero es muy inestable y cuesta muchísimo. Estar en cualquiera de estos programas me ayudaría un montón en lo económico. También me permitiría ayudar mejor a mi hijo, que ya tiene 17 años, y aportar a la madre como corresponde”, se esperanza.
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Su sueño es cantar y poder dedicarse a la música.
Emmanuel, conocido artísticamente como Manu Heredia, sueña con aparecer en programas porteños como los de Guido Kaczka o Luzu TV, y así recibir propuestas laborales que le permitan mejorar su presente.
Me mando, pruebo y, bueno, si me va bien, buenísimo; y si no me va bien, al menos lo intenté. Sé que allá hay más posibilidades, tal vez que me vean en algún programa, que pueda llegar a tener más difusión y, de esa manera, más trabajo. Me mando, pruebo y, bueno, si me va bien, buenísimo; y si no me va bien, al menos lo intenté. Sé que allá hay más posibilidades, tal vez que me vean en algún programa, que pueda llegar a tener más difusión y, de esa manera, más trabajo.
Manu explica que aunque su sueño es vivir de la música y que más gente conozca su trabajo, aceptaría cualquier trabajo estable que pueda realizar con sus manos, incluso administrativo u operativo.
"Hoy mi gran fuente de ingreso es la música, pero me gustaría que tenga más repercusión, poder trabajar mucho más, que salgan más shows y que más gente me conozca y escuche lo que hago. Mi sueño siempre fue cantar y dedicarme a la música. Hoy en parte lo estoy logrando, pero quiero llegar más lejos: que más gente conozca mi historia y mis canciones”, dijo Manu.
La historia de Manu Heredia
El 7 de enero de 2014, la vida de Emmanuel Elías Rodríguez dio un giro inesperado. Esa noche, tres delincuentes asaltaron la pizzería en la que trabajaba y, en medio del ataque, recibió un disparo en la espalda que le lesionó la médula espinal. La herida le provocó una hemiplejía que le impidió volver a caminar.
MANU HEREDIA
Emmanuel canta en la calle más de 8 horas seguidas para poder sostenerse económicamente.
Marcelo Rolland / Los Andes
Manu, que también trabajaba como empleado de limpieza en un hipermercado, lejos de quedarse quieto decidió salir adelante. Desde su silla de ruedas comenzó a cantar en las calles del centro mendocino “a la gorra”, donde empezó a hacerse conocido bajo su nombre artístico, Manu Heredia.
Al principio fue terrible: pensé que no iba a poder hacer nada y que dependería de alguien para absolutamente todo. Pero entré a una clínica donde aprendí a bañarme, cambiarme y moverme solo, y al ver casos más graves entendí que podía hacer cosas por mis propios medios. De a poco empecé a valerme por mí mismo hasta lograr vivir solo y hacer todo: limpiar, cocinar, ir a comprar, moverme en la silla. No queda otra que adaptarse y salir adelante; llorar en la cama no sirve. Mi hijo y mi familia fueron un motor, y aprendí a ser positivo y ponerle pilas a todo. Al principio fue terrible: pensé que no iba a poder hacer nada y que dependería de alguien para absolutamente todo. Pero entré a una clínica donde aprendí a bañarme, cambiarme y moverme solo, y al ver casos más graves entendí que podía hacer cosas por mis propios medios. De a poco empecé a valerme por mí mismo hasta lograr vivir solo y hacer todo: limpiar, cocinar, ir a comprar, moverme en la silla. No queda otra que adaptarse y salir adelante; llorar en la cama no sirve. Mi hijo y mi familia fueron un motor, y aprendí a ser positivo y ponerle pilas a todo.
Además, puso en marcha un pequeño emprendimiento de elaboración y venta de alimentos congelados. Pero la crisis, los costos y la inestabilidad del día a día hicieron que los ingresos no alcancen. Por eso busca poder contar su historia y encontrar un trabajo estable que le permita tener un ingreso fijo.