En una charla profunda con Laura Rez Masud en el ciclo "En La Cima" de Los Andes, el actor Joaquín Furriel reflexiona sobre su presente profesional, el desafío de protagonizar Ricardo III y su mirada sobre temas como las redes sociales, la política y la importancia del pensamiento crítico.
El actor llega a Mendoza para presentar la obra de Shakespeare dirigida por el prestigioso director español Calixto Bieito y destaca el desafío que representa interpretar al monarca inglés, un personaje capaz de hacer cualquier cosa para alcanzar sus objetivos.
Embed - "Es una época boba". Joaquín Furriel "En La Cima"
"La gran dificultad que para mí tiene esta obra no es tanto Ricardo III, sino el Ricardo III que me dirigió Calixto Bieito", afirma sobre el reconocido director, a quien define como "uno de los mejores directores del mundo".
Furriel destaca la vigencia de Shakespeare y asegura que sus obras siguen conectando con el público porque hablan de cuestiones universales como el poder, la ambición y la condición humana.
Además, considera que existen paralelismos con la actualidad política argentina la cual sostiene que se ha vuelto cada vez más emocional. "Hace mucho tiempo que la política en nuestro país se transformó más en una política desde lo emocional que desde lo intelectual", expresa. "Es muy eficaz para quienes tienen poder de verdad porque es muy fácil llevar a la gente desde la emoción".
La lectura de Joaquín Furriel sobre la actualidad
La conversación también gira en torno a los cambios que trajeron los teléfonos y las redes sociales. "Es una época boba", sostiene el actor, quien considera que los algoritmos refuerzan la tendencia a relacionarnos solo con aquello que confirma nuestras ideas y que eso también se traslada a la vida cotidiana. "Uno empieza a vincularse desde la empatía del algoritmo", señala.
Furriel también cuestiona la influencia de las redes sociales en la forma en que las personas se relacionan y construyen sus opiniones. "Estamos viviendo tiempos de una gran estupidez. Todo es muy plano y las discusiones son muy estériles", afirma.
Respecto al presente del país, considera que uno de los principales desafíos es recuperar acuerdos básicos. "Lo que nos falta es recuperar consensos sobre algunas cuestiones. Ser previsibles", reflexiona el actor.
A sus 51 años, Furriel asegura que sigue disfrutando profundamente de su profesión y que la actuación continúa siendo una fuente de motivación permanente. "La actuación me genera mucha vida. Me da muchas ganas de vivir, de seguir investigando y curioseando", concluye.