La empresa Kopelco, fabricante de los conocidos preservativos Tulipán, atraviesa una profunda crisis que derivó en el despido de 220 trabajadores, más del 60% de su plantel.
La relajación en el uso de este método para prevenir enfermedades de transmisión sexual es algo que se advierte hace años y expresa el aumento de infecciones.
La empresa Kopelco, fabricante de los conocidos preservativos Tulipán, atraviesa una profunda crisis que derivó en el despido de 220 trabajadores, más del 60% de su plantel.
Aunque la empresa ha señalado que la situación ha estado más fuertemente asociada a la baja en el consumo de otras ramas de producción a la que se ha dedicado, la noticia pone en agenda diversas aristas, pero en particular una en términos de salud. Es que ya hace tiempo que los especialistas en salud sexual y reproductiva advierten sobre un marcado descenso del uso del preservativo.
Por un lado, se trata de una más de varias empresas emblemáticas que recientemente han manifestado atravesar una fuerte crisis, con reducción de su capacidad productiva e incluso la quiebra y cierre, como es el caso de FATE. El sector empresario ha manifestado que el estancamiento del consumo está afectando a innumerables industrias de diferente envergadura y rubros.
La medida de Kopelco impacta en sus dos plantas productivas, ubicadas en San Martín (provincia de Buenos Aires) y en el parque industrial de San Luis.
Con esta decisión, la firma redujo su plantilla de 355 empleados a apenas 135, en un contexto marcado por una fuerte retracción del consumo interno que afecta tanto la venta de preservativos como otros productos que forman parte de su cartera.
Fundada a fines de la década del 80 y Tulipán se convirtió en una de las marcas más reconocidas del país dentro del mercado de preservativos. Además comercializa geles íntimos y otros productos vinculados a la salud sexual.
Desde la compañía explicaron que la caída de la demanda se refleja en distintos segmentos del negocio. El gerente general de la compañía, Felipe Kopelowicz, describió el momento que atraviesa la firma como uno de los más complejos desde su creación.
“Estamos súper preocupados, es un momento muy desafiante. Tenemos caída de ventas de hasta 50% en algunos rubros. Nunca viví una cosa así”, aseguró el directivo a la prensa. Esa baja en comparación con el año pasado.
Kopelco no solo produce preservativos bajo la marca Tulipán. A lo largo de los años diversificó su actividad hacia la fabricación de globos, elásticos para ropa interior, puntillas, cintas y distintos tipos de hilados industriales. Sin embargo, en el actual escenario económico esa diversificación se volvió un factor de vulnerabilidad, ya que la demanda cayó de manera simultánea en varios de esos rubros.
Pese a este panorama, sostienen que Tulipán mantiene una posición dominante en el mercado de profilácticos, con cerca del 40% de participación en el país. No obstante, ese liderazgo no alcanzó para compensar la crisis que atraviesan las demás unidades de negocio de la empresa.
Pero el asunto vuelve a poner la mirada sobre un cambio en las conductas de la gente asociadas a un descenso del uso del preservativo, el único método de barrera que para prevenir enfermedades de transmisión sexual. Existen otros similares, como el campo de látex pero su uso es ínfimo.
Hace tiempo que los especialistas advierten que en los últimos años hay un menor uso del preservativo que coincide con el aumento de infecciones de transmisión sexual, especialmente la sífilis.
Quienes trabajan en salud sexual señalan que el fenómeno tiene múltiples causas y una de ellas está vinculada con la expansión de métodos anticonceptivos de larga duración.
Evangelina Castro, trabajadora social especialista en Salud Sexual y Reproductiva, explicó que el punto de inflexión comenzó a notarse con la llegada del implante subdérmico al país.
“Entre fines de 2014 y principios de 2015, llega a la Argentina como método anticonceptivo el implante subdérmico. La población objetivo en ese momento eran las adolescentes menores de 19 años con eventos obstétricos, que hubiesen tenido algún hijo. Después se empezó a ampliar para todas las adolescentes, con o sin hijos”, señaló.
Según explicó, su alta eficacia para prevenir embarazos no intencionales generó un efecto colateral: una fuerte disminución del uso del preservativo.
“¿Y qué pasó? Que como el implante subdérmico es un método anticonceptivo altamente eficaz, porque no tiene margen de error, porque no es la persona la que lo manipula, sino que funciona solo liberando hormonas desde el brazo, empezó a haber una baja del uso de preservativos en los adolescentes, muchísima baja, que es lo que nos lleva hoy a tener unas tasas de sífilis altísimas”, afirmó.
La especialista también advierte cambios en las dinámicas familiares y en la manera en que se abordan los cuidados en la adolescencia. “Hay muchas madres que vienen con sus hijas adolescentes de doce, trece o catorce años para que les coloquemos el implante. Menstrúan y ya te las traen para colocarles el implante”, relató.
En ese contexto, dijo, suele quedar relegada la conversación sobre las infecciones de transmisión sexual.
“Hay poco uso del preservativo, sobre todo en parejas heterosexuales”, sostuvo el psicólogo y sexólogo Germán Gregorio. También señaló que otros métodos de barrera, como el campo de látex, tienen muy poca utilización.
Y coincidió en que el avance de los métodos anticonceptivos de larga duración logró reducir de manera importante los embarazos no intencionales, pero al mismo tiempo desplazó el uso del preservativo.
A esto se suman cambios en las formas de vincularse. Hoy existen más vínculos no monógamos o acuerdos de pareja que no siempre están explicitados. También hay una vida sexual más activa en adultos mayores y un aumento de personas divorciadas que, tras relaciones largas y monógamas, no tienen incorporados los hábitos de cuidado. Incluso hay quienes reducen drásticamente su actividad sexual, por no tener pareja estable o hasta por no tener interés. Esto es algo que observan los especialistas y en lo cual puede tener incidencia la crisis económica y la mayor cantidad de horas de trabajo a la que se han visto empujadas las personas para sostenerse.
“En los jóvenes también influye que hoy se sabe que con una o dos inyecciones una infección de transmisión sexual se resuelve, entonces a veces no se lo toma tan en serio”, agregó Gregorio. Algo similar ocurre con el VIH, cuyo tratamiento crónico ha reducido el temor que existía décadas atrás.
A la menor percepción de riesgo se suman otros factores más concretos. Entre ellos, el costo de los preservativos. “Es verdad que hay un tema de costos, porque es caro acceder por ahí a los preservativos”, aceptó Castro. Una caja de preservativos por tres unidades puede costar a partir de $3.000.
En Argentina, los casos notificados de sífilis en la primera semana de este año se duplicaron en relación con la mediana de los últimos cinco años. La tendencia también se refleja en Mendoza, donde los casos crecieron 38% en un año, en línea con lo que se observa a nivel mundial.
La provincia no es ajena a esta curva ascendente. Las notificaciones muestran un crecimiento sostenido luego del paréntesis que marcó la pandemia.
En 2019 se habían registrado 1.239 casos. La cifra cayó en 2020 (570) y 2021 (640), años atravesados por el aislamiento y por un menor acceso al sistema de salud. Luego comenzó el rebote: 1.404 casos en 2022, 1.493 en 2023 y 1.392 en 2024.
Los datos preliminares de 2025 marcaron un aumento del 38% respecto del año anterior.
“Está totalmente descontrolada la sífilis, porque realmente no hay uso de preservativos. La verdad, lo que está pasando con la sífilis es gravísimo, hay muchísimos casos”, sostuvo Castro.
Desde Epidemiología de Mendoza advierten además otro problema: la reinfección. “Hay un 28% de las personas que testeamos que se reinfectan con sífilis, porque siguen teniendo relaciones sexuales no protegidas”, indicó Andrea Falaschi, directora de Epidemiología de la provincia.