Tomó un remís trucho en Tunuyán y, gracias a un tuit, supo que el conductor planeaba abusarla

Imagen ilustrativa / web
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Una joven de 20 años volvió a su casa en un vehículo informal en el que ya había viajado anteriormente. En otro viaje y a otro pasajero, el conductor del vehículo le contó que planeaba seguirla hasta intentar abusarla, por lo que este joven publicó la advertencia en su cuenta de Twitter.

Analía no es el nombre real de la joven tunuyanina de 20 años involucarada en esta historia, pero es el nombre con que se la identificará de ahora en adelante luego de que pidiera expresamente que no se la identifique con su nombre real. Ariel es otro de los involucrados y, al igual que en el caso de Analía, tampoco es su nombre real. Pero lo que es un hecho es que una publicación de este joven en Twitter y que fue leída casualmente por Analía, lo convirtió a él en el salvador de la joven y permitió evitar una situación futura que, de haberse concretado, podría haber tenido un macabro y terrible desenlace de abuso sexual.

Y es que el joven, quien luego borró el tuit -una vez que Analía lo leyó- alertó públicamente en esa red social que el remisero trucho que había llevado a la joven el martes último y luego trasladó a Ariel en otro viaje -el mismo día- le comentó, con total impunidad, que ahora que sabía donde trabajaba y vivía ella y que necesitaba regresar a su casa todos los días, la esperaría siempre en las inmediaciones de su trabajo. Incluso, Ariel aportó la aberrante descripción que el propio remisero clandestino maniestó sobre las atrocidades que le haría.

Tomó un remís trucho en Tunuyán y gracias a un tuit descubrió que el conductor planeaba seguirla todos los días. Foto: Captura Twitter,
Tomó un remís trucho en Tunuyán y gracias a un tuit descubrió que el conductor planeaba seguirla todos los días. Foto: Captura Twitter,

“No puedo explicar las sensaciones horribles que siento, me da muchísimo miedo que tenga así de claros mis horarios y que tenga aún más claras sus intenciones, no pensé pasar por algo así nunca, tener que cuidarme hasta para ir a trabajar es un montón, ¡qué miedo y qué tristeza!”, expresó la joven en la misma red social y luego de leer la publicación de Ariel donde advertía de esta situación con la ilusión de que el mensaje llegara a la potencial víctima (y llegó).

“Todo esto fue el martes 15 de febrero, cerca de las 20:30″, contó la joven a Los Andes, quien además dijo que tampoco había visto anteriormente al hombre que la llevó desde su lugar de trabajo a su casa en Colonia Las Rosas, departamento de Tunuyán. “Solo lo conozco de vista, porque viajo mucho en colectivo o en remís trucho y he viajado varias veces con él. Pero no tengo ni idea a qué se dedica”, contó Analía. “A Ariel (NdA: aquí la joven de 20 años aporta el nombre verdadero de quien advirtió la situación) tampoco lo conozco. Yo me enteré de todo cuando llegue a casa y abrí Twitter; somos de la misma zona así que lo vi rapidísimo”, agregó.

Peligro extremo

El martes pasado, Analía se disponía a regresar a su casa, por lo que se subió al vehículo de este hombre. Todo parece indicar que el conductor es conocido ya en la zona, y son muchos los vecinos que son transportados por él a cambio del pago de una tarifa previamente convenida. Al no estar regulado ni registrado formalmente en ningún lado, el remisero ofrece sus servicios en la absoluta clandestinidad.

“Yo volvía a casa, justo esa tarde no trabajé así que volví temprano”, rememoró la joven, quien indicó que el viaje transcurrió con la más absoluta tranquilidad. Analía y el remisero ya habían viajado juntos y, hasta ese momento, el traslado era como tantos otros. Así culminó de hecho, ya que la joven pagó el viaje, bajó y entró a su casa.

Tomó un remís trucho en Tunuyán y, gracias a un tuit, supo que el conductor planeaba seguirla todos los días. Foto: Archivo.
Tomó un remís trucho en Tunuyán y, gracias a un tuit, supo que el conductor planeaba seguirla todos los días. Foto: Archivo.

El conductor, por su parte, siguió trabajando en lo suyo y fue en el viaje posterior en que hizo las escalofriantes declaraciones sobre “las cosas que le iba a hacer” a Analía en sus viajes siguientes (la mayoría de ellas estaban relacionadas a abusos o ataques sexuales). Las hizo en voz alta, dando detalles aberrantes y mientras quien viajaba con él -precisamente, Ariel- escuchaba todo con lujo de detalle.

Y fue precisamente la transcripción de estas afirmaciones las que el joven incluyó en su tuit, en el que comenzó aclarando que esperaba que el mensaje le llegara a la chica que había viajado anteriormente para que ella supiera el peligro al que estaba expuesta y las intenciones del hombre.

“Cuando leía todo lo que había dicho, me dio muchísimo miedo; y me da miedo todavía. Trabajo en un local de ropa en Tunuyán y siempre viajo a la misma hora, un dato que justamente él tenía re claro por lo que dijo. Hoy (por el miércoles) directamente no fui, no quise ir a trabajar, me dio muchísimo miedo”, repasó la joven. “Nunca me imaginé que iba a tener que pasar por por algo así”, insistió Analía.

Según lo describió por lo poco que sabe de él, el conductor del vehículo es un hombre “muy mayor” y que “está solo”.

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