Tiene 73 años y en su testamento dejó su casa para que Unicef ayude a niños cuando muera
Una mendocina donó su vivienda para que sea vendida y el dinero se destine a beneficencia, en el marco de un programa de la organización internacional.
Con 73 años, ya preparó su testamento y dejó su casa para que Unicef ayude a niños cuando muera.
Ana, quien en realidad no se llama Ana, pero prefiere que su nombre verdadero no se conozca "para evitar revuelo" tiene 73 años. Según sus propias palabras, no le ha faltado nada en su vida para ser feliz y disfrutarla. De hecho, aclara -con orgullo- que para ello trabajó durante 25 años como docente.
En la escuela donde se desempeñó hizo de la solidaridad y de la ayuda una forma de vida. Porque muchos chicos llegaban con sus familias a buscar algo de ropa. Siempre, desde el anonimato y el perfil bajo, Ana ayudaba a esas familias. Y hace 8 meses decidió convertirse en colaboradora permanente de Unicef Argentina, donando un monto mensual de dinero para que se destine a la asistencia de aquellos niños y niñas que menos tienen.
Dar es dar: con 73 años, ya preparó su testamento y dejó su casa para que UNICEF ayude a niños cuando muera
Dar es dar: con 73 años, ya preparó su testamento y dejó su casa para que UNICEF ayude a niños cuando muera
Imagen generada con Inteligencia Artificial
No conforme con ello, el 22 de noviembre, Ana dio un paso más: confeccionó su testamento y dejó su casa, quizás su bien más preciado dentro de su humilde patrimonio, a Unicef Argentina.
"Una no puede negar que ya llegó a una edad para decidir y saber qué hace con sus cosas, porque todos nos vamos a morir, a todos nos llega en algún momento. Y como no tengo descendientes directos, mi pareja falleció y mis familiares más cercanos están bien, decidí dejarle mi casa a Unicef. Me deja tranquila porque son muy serios, la van a vender, la va a comprar una persona que la va a seguir cuidando como la he cuidado siempre yo y, con el dinero de la venta, se va a ayudar a los chicos", describe la mujer, quien prefirió que no se aclare en qué departamento o región de Mendoza vive.
"Tengo dos hermanas que viven lejos y a quienes no les he dicho nada, sumado a que es un pueblo chico donde vivo y, si se llegan a enterar, va a ser todo un revuelo. Pero estoy segurísima de que no me voy a arrepentir de lo que he hecho”, cuenta, orgullosa y feliz.
Ana tomó conocimiento de la posibilidad de dejar sus bienes a nombre de Unicef gracias al programa "Legado Solidario", que en Mendoza está operativo por medio de un convenio entre el Colegio Notarial de Mendoza y la ONG. Sin costo alguno para la persona que quiera tramitar de la donación de sus bienes a la entidad solidaria -una vez que fallezca-, se asigna a un escribano o escribana para que concrete todos los trámites.
“Estaba con depresión, pensando en que, si me moría, se iban a venir a pelear todos. Además, odio los papeleríos, la verdad es que tenía miedo. Por suerte se dio todo muy rápido, la escribana me contactó, vino, tomamos un café y en una hora y media hice el testamento a mano y ella se fue ella con todo listo. Me cambió la vida, desapareció la depresión y estoy tranquila. Porque sé que va a tener un buen destino”, se sincera.
Yo vengo a ofrecer mi corazón
A Ana nunca le sobró nada. Pero, como ella misma cuenta -y agradece- tampoco le faltó. "Fui docente y me jubilé a los 25 años de función. Al comienzo alquilaba y me compré un autito viejo. Después pude cambiar el auto y pude comprar un terreno en un loteo que antes había sido una finca llena de viñedos. Con mi pareja pudimos construir nuestra casa ahí", recapitula la mujer.
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Legado Social, el programa de UNICEF Argentina y el Colegio Notarial de Mendoza que permite dejar como herencia bienes para ayudar a los más chicos-
Gentileza
Para ello accedió a un préstamo hipotecario y hace seis años, aprovechando los ahorros que había conseguido en su vida, canceló las cuotas que le quedaban pendientes y que, en circunstancias tradicionales, hubiese terminado de pagar en 2027.
“Me considero una persona de mucha suerte, no me puedo quejar. Y a mi casa la cuido y la tengo impecable. Por eso estaba preocupada pensando en que no me iba a servir de nada la plata si la llegaba a vender", confiesa.
Ayudar siempre ha estado en los genes de Ana, ya sea con ropa, alimentos y, por ejemplo, a los alumnos y sus familias de la escuela donde trabajó durante un cuarto de siglo. Otro rasgo distintivo es que, al igual que lo hace ahora con su flamante decisión, la mujer siempre ha preferido el perfil bajo y que no figure su nombre o su imagen al lado de sus acciones filantrópicas.
Con su vida ya resuelta y sintiéndose en plenitud, ni bien Ana empezó a disfrutar de su jubilación, buscó causas en las que pudiese contribuir. "Antes colaboraba con el hospital de niños, pero me dio la sensación de que se politizó mucho. Y yo no quería eso, pero quería seguir ayudando. Entonces hace unos 8 meses empecé a colaborar con Unicef", cuenta la mujer.
La decisión de dejar su casa para ayudar a niños
Como colaboradora voluntaria de Unicef, un día Ana leyó sobre la posibilidad de dejar sus bienes -en calidad de herencia- a la agencia de la ONU que defiende los derechos y el bienestar de todos los niños, niñas y adolescentes. No lo pensó dos veces y supo de inmediato que ese sería el destino para su adorada casa.
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Legado Social, el programa de UNICEF Argentina y el Colegio Notarial de Mendoza que permite dejar como herencia bienes para ayudar a los más chicos-
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"Hacía tiempo venía pensando en qué podía hacer con mi casa. Venderla no me servía, porque no necesitaba la plata. Llegué a pensar en dejarla para la Municipalidad o alguna entidad pública para que, quizás, pongan una guardería o algo. Pero, a su vez, no quería que la dejaran caer, porque costó mucho construirla. Entonces hablé con una chica de Unicef en Buenos Aires y me contó de esa posibilidad", repasa Ana, quien insiste en la tranquilidad que le genera saber que su casa será adquirida por otra persona que la cuidará tanto como la ha cuidado ella.
Solo dos personas saben quién es Ana en realidad, es decir, su nombre verdadero, dónde vive y cuál es la casa que dejará a Unicef. Una es su gran amiga de toda la vida y "hermana del alma", como ella la define. Y la otra es una vecina amiga a quien, las coincidencias de la vida (y muy frecuentes en los pueblos chicos), la llevaron a haber sido primero alumna de Ana y luego compañera en la escuela, donde su vecina trabajó como preceptora. ¡Si hasta compraron sus respectivos lotes juntas!
"Legado solidario", el programa que ayudó a tomar la decisión
"Programa Legado Solidario" es una vía para colaborar con las infancias a través de testamentos y le permite a una persona destinar una parte de su patrimonio a causas sociales, asegurando que sus bienes tengan un impacto significativo en el tiempo. Para llevar adelante este acto de tamaña generosidad, es indispensable la intervención de un escribano.
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Legado Social, el programa de UNICEF Argentina y el Colegio Notarial de Mendoza que permite dejar como herencia bienes para ayudar a los más chicos-
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Por esto, por medio de un convenio entre el Colegio Notarial de Mendoza y Unicef Argentina, se ofrece este servicio en la provincia sin costo alguno para quienes tomen la decisión de legar sus bienes.
“Este es un acto jurídico a través del cual la gente dispone dejar parte de sus bienes a UNICEF luego de su fallecimiento. Tenemos un registro de escribanos pro bono que renuncian a sus honorarios y celebran estos testamentos. Por otro lado, el Colegio Notarial ha eximido de pago a estos testamentos en el registro de actos de última voluntad”, sintetiza la presidenta del colegio Valeria Álvarez.
El 28 de noviembre, seis días después de que Ana completara los trámites para concretar su testamento y asegurar el futuro de su casa para ayudar a los niños, en Mendoza se hizo un acto para visibilizar a impulsar la participación en este programa. Estuvieron presentes, junto a las autoridades del Colegio Notarla, Julián Weich -en su rol de "embajador de la Buena Voluntad de Unicef" y el gerente de Movilización de Recursos de UNICEF Argentina, Martín Giménez Rébora. Desde el anonimato, por supuesto, Ana estuvo entre las presentes de este acto.
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Legado Social, el programa de UNICEF Argentina y el Colegio Notarial de Mendoza que permite dejar como herencia bienes para ayudar a los más chicos-
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"Fue muy lindo el acto, muy emotivo. Julián (Weich) contó cómo es todo y mostraron videos. La verdad es que fue todo muy simple y ágil. Desde UNICEF y el Colegio Notarial me dijeron quién era la abogada asignada, la llamé, ella se encargó de todo y me vino a ver para completar el papelerío. Cerramos todo en 10 días", destaca la mujer.
“Sinceramente le recomiendo a aquellas personas que no tienen herederos directos que se sumen a ayudar con Unicef, más habiendo tanta necesidad. Vivimos en un país donde se hacen ricos todos los políticos y no se piensa en las necesidades que hay. Y una sabe lo que es Unicef", cierra.