“Seventh Son of a Seventh Son”: a 35 años de la obra maestra de Iron Maiden

Está considerado el mejor disco entre la gran cantidad de obras maestras de la banda británica de heavy metal. Se basó en una novela de ciencia ficción y se atrevió a utilizar teclados y sonoridades progresivas.

“Seventh Son of a Seventh Son”: a 35 años de la obra maestra de Iron Maiden

De Iron Maiden ya queda poco por decir. O casi. La banda británica fue parte de la llamada “nueva ola del metal británico” (NWOBHM, por sus siglas en inglés), pero no caben dudas de que son los primus inter pares de esa vanguardia que llegó a mediados de los 70 a cumplir con dos objetivos que ni siquiera tenía trazados. El primero, darle el primer golpe de madurez a un nuevo género del rock que se había empezado a conformar a fines de los 60 y al que los propios Iron Maiden contribuyeron a enriquecer. El segundo objetivo de esta ola fue navegar entre la brusca y rústica parquedad del punk y los nuevos y más delicados sonidos de la new wave, toda vez que el progresivo –que había dominado la primera parte de la década– empezaba a relegar su predominio.

Los Iron Maiden habían comenzado como banda en 1975, pero publicaron su primer disco en 1980 y luego de un cambio de cantante, fundamental en su hechura, llegaban a 1988 como verdaderas estrellas, produciendo obra maestra tras obra maestra, al menos a partir de su tercera placa (The Number of the Beast), la que marcó el ingreso a la formación del notable cantante Bruce Dickinson.

A la hora de publicar el séptimo disco, la capacidad creativa de su líder y compositor principal, el bajista Steve Harris, se encontraba ante el dilema de repetirse o innovar. Pero el disco previo había marcado, quizás, el camino, con la introducción (polémica para algunos, revolucionaria para otros) de incorporar el sonido de los teclados. La lectura de una novela de Orson Scott Card y la decisión de dar una vuelta, justamente, progresiva a la idea del álbum decantó en Seventh Son of a Seventh Son, el séptimo disco de la banda, publicado en 1988 (hoy hace 35 años) y considerado por muchos como su cima artística.

Portada del disco que iron Maiden publicó en 1988.
Portada del disco que iron Maiden publicó en 1988.

A la vez, este álbum no sólo se destacó por su sonido innovador y sus letras épicas, sino que también marcó el final de una era para la banda, ya que fue el último disco que grabaron con el guitarrista Adrian Smith antes de su partida.

Seventh Son of a Seventh Son fue un álbum conceptual que se centró en una historia de ciencia ficción y fantasía que giraba en torno a un niño que tenía la habilidad sobrenatural de predecir el futuro. El disco presentó algunas de las canciones más épicas y emocionales de Iron Maiden, como la que da nombre al disco (Seventh Son of a Seventh Son), la difundida Can I Play with Madness o la demoledora The Evil That Men Do.

El sonido de Seventh Son of a Seventh Son también se destacó por ser más experimental y atmosférico que los discos anteriores de Iron Maiden, con el uso de teclados y sintetizadores en muchas de las canciones. El disco presentó un enfoque más progresivo en la composición de canciones, con varios temas largos que contienen múltiples secciones y cambios de tempo. Además, el álbum presentó algunos de los solos de guitarra más impresionantes y técnicos de Adrian Smith y Dave Murray.

La formación de Iron Maiden en ese momento incluía al cantante Bruce Dickinson, los guitarristas Adrian Smith y Dave Murray, el bajista Steve Harris, el baterista Nicko McBrain y el tecladista invitado Michael Kenney. La salida de Adrian Smith poco después de la gira de promoción del álbum fue un gran golpe para la banda, pero no impidió que Iron Maiden continuara su legado como una de las bandas de heavy metal más influyentes y populares de todos los tiempos.

La decisión de indagar en la brecha de innovación abierta por Somewhere in time (el disco anterior) fue un completo acierto, tal como se aprecia al recorrer las canciones de este “Séptimo hijo de un séptimo hijo”.

Canción por canción

La primera canción del álbum, Moonchild, es una introducción atmosférica que presenta el tema del disco y la historia del niño con el don sobrenatural. Luego, la canción principal, Seventh Son of a Seventh Son, toma el relevo con una potente introducción de guitarra que da paso a una melodía pegadiza y un estribillo épico. La canción destaca por sus cambios de tempo y por la habilidad de la banda para combinar riffs pesados con melodías pegadizas.

Can I Play with Madness fue el primer sencillo del álbum y se convirtió en un éxito en todo el mundo. La canción presenta un estribillo pegadizo y un solo de guitarra impresionante. La letra habla sobre la locura y la obsesión, y el video musical fue icónico, con la banda interpretando la canción en un hospital psiquiátrico.

Otra canción destacada del álbum es The Evil That Men Do, que presenta un riff de guitarra inolvidable y un estribillo épico. La letra de la canción se enfoca en la oscuridad de la humanidad y cómo la maldad a menudo prevalece.

Only the Good Die Young cierra el álbum de manera impresionante con una canción de siete minutos que presenta cambios de ritmo y secciones emocionales. La letra habla sobre el destino y la mortalidad, y presenta algunos de los mejores solos de guitarra del álbum.

En general, Seventh Son of a Seventh Son es un álbum de tanta contundencia y solidez, de una seguidilla tan impactante de grandes canciones de Iron Maiden, que difícilmente dejen indiferente a alguien, sea o no seguidor del metal, o sea o no fanático de la “dama de hierro”.

La banda logró combinar el sonido clásico del heavy metal con un enfoque más progresivo y atmosférico, lo que resultó en un álbum épico y emocionante que aún hoy se mantiene como una obra maestra del género.

Tenemos algo para ofrecerte

Con tu suscripción navegás sin límites, accedés a contenidos exclusivos y mucho más. ¡También podés sumar Los Andes Pass para ahorrar en cientos de comercios!

VER PROMOS DE SUSCRIPCIÓN

COMPARTIR NOTA