Sabores de otoño y brasas: el plan gastronómico ideal para descubrir en Mendoza este fin de semana largo

Con el otoño tiñendo los paisajes mendocinos, la propuesta de Chama se vuelve el refugio ideal para quienes buscan una experiencia culinaria de raíz.

La escena gastronómica de Mendoza suma una parada obligatoria para este fin de semana largo de mayo. Con la incorporación del chef Daniel Moya al frente de la cocina, Chama Santuario presenta su nueva propuesta otoñal, una carta que traza un recorrido claro: brasa, fermentos e ingredientes de estación como ejes centrales.

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En esta propuesta, las influencias ibero-latinoamericanas se integran sin estridencias a una cocina de marcado carácter local. En Chama, el fuego no es un elemento decorativo, sino la herramienta que define texturas, concentra sabores y le imprime personalidad a cada plato. Bajo la mirada de Moya, la intervención sobre el producto es consciente y precisa, siempre al servicio del sabor.

Los vegetales asumen protagonismo real. Las carnes se eligen por su origen y se tratan sin forzarlas. Los fermentos y las cocciones a la brasa suman capas de complejidad sin recargar. Todo responde a una misma lógica: intervenir lo justo para que el producto hable.

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La propuesta de Chama se vuelve el refugio ideal para quienes buscan una experiencia culinaria de raíz.

La propuesta de Chama se vuelve el refugio ideal para quienes buscan una experiencia culinaria de raíz.

El josper ocupa un lugar central en la propuesta. Entre los platos destacados aparece la trucha con puré de boniato, salvia, oca y zanahoria —donde la suavidad del puré encuentra el contrapunto de notas herbales y dulces— y el pulpo al josper, que sintetiza con claridad el rol del fuego en esta cocina. También sobresale la berenjena al vapor y luego frita, acompañada de ricota cítrica, muhammara y mostaza: un plato que muestra el cuidado puesto en la cocina vegetal.

La carta se completa con una selección de carnes al josper, platos principales y postres pensados en clave de temporada, todo acompañado por una cava amplia y curada para potenciar cada momento de la experiencia.

“Nos interesa trabajar el fuego como una herramienta honesta, que transforme el producto sin taparlo. Cada plato parte de esa premisa”, resume Daniel Moya.

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