El aumento en el impuesto al gas volvió a generar confusión entre los usuarios mendocinos. La medida, que financia los subsidios para las zonas frías, se traduce en un recargo en la factura que, a la vez, convive con los descuentos que reciben quienes están alcanzados por la ley. En entrevista con Aconcagua Radio, Romina Ríos, integrante de la asociación de consumidores Protectora, explicó cómo funciona este esquema:
“Cuando se creó la ley de zona fría, en 2002, se estableció un fondo compensador para esas tarifas. Es decir, todos los usuarios del país aportamos un porcentaje en nuestra factura para subsidiar a localidades del sur. En 2021 se amplió a más provincias y más usuarios. Lo que ocurre ahora es que ese fondo originario ya no alcanza, y la autoridad de aplicación puede aumentar ese recargo hasta un 50%”.
Según Ríos, el incremento que antes se aplicaba una vez al año, hoy se actualiza con mayor frecuencia: “Empezó en enero con un 5,44% y el último ajuste fue del 6,8%. Ese porcentaje no se ve de manera directa, sino que aparece al final de la factura, en el ítem Fondo fiduciario – Artículo 75 de la ley 25.575”.
Impacto en Mendoza
La representante de Protectora recordó que toda la provincia sigue incluida en la zona fría, desde Guaymallén hasta Malargüe, con descuentos del 30% o del 50% según el nivel de ingresos. “Lo que puede cambiar es el porcentaje de beneficio, pero todos los mendocinos están alcanzados”, aclaró.
Sin embargo, señaló la contradicción del sistema: “Es ridículo: si me están descontando por estar en zona fría porque mis ingresos no me alcanzan, ¿cómo al mismo tiempo me hacen aportar al fondo? Está instrumentado así: una parte del financiamiento viene del Tesoro y otra de los usuarios, tengamos o no el beneficio”.
Lo que viene en las facturas
Ríos advirtió que los usuarios recién notarán el impacto en la próxima factura, aunque no se verá un salto brusco debido a la disminución del consumo tras los meses más fríos. “Ahora se están promediando los consumos de mayo, junio y julio. A partir de septiembre ya se refleja un uso menor, entonces en muchos casos la factura no se disparará por el aumento, sino que bajará por el menor consumo”, detalló.
La especialista también destacó la campaña de advertencia sobre el monóxido de carbono que algunas distribuidoras incluyeron en las facturas, aunque reclamó controles más efectivos:
“Está bien que se genere conciencia, pero también hay que acompañarlo con inspecciones reales. Hoy, hacer adecuaciones a las normas de seguridad implica contratar un gasista matriculado y pagar materiales, lo cual resulta inalcanzable para muchas familias”.
Un consejo clave
Antes de despedirse, Ríos dejó una recomendación a los oyentes de Aconcagua Radio: “Controlen que sigan teniendo aplicado el subsidio. Hubo errores en el sistema y en algunos casos sacaron a usuarios que cumplían con los requisitos. Reclamar es engorroso, por eso es mejor verificarlo. En la factura, al costado del número de cuenta, figura si están en el segmento N°2 o N°3 —que sí tienen subsidio— o en el N°1, que no lo tiene”.
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