Quién era el anestesiólogo mendocino que murió de sobredosis y destapó una red de fiestas con drogas hospitalarias
Alejandro Zalazar (29) falleció por una sobredosis de propofol y fentanilo en su departamento del barrio porteño de Palermo. El caso dio lugar a una trama de consumo de drogas, robos y eventos clandestinos bajo el nombre de "Propo Fest".
La muerte de Alejandro Zalazar, un joven anestesiólogo mendocino de 29 años, encendió alarmas dentro del sistema de salud y dejó al descubierto una trama deconsumo irregular de fármacos hospitalarios, bajo la fama de presuntas fiestas denominadas "Propo Fest". Después de formarse en Mendoza, el profesional trabajaba en la guardia del Hospital General de Niños Ricardo Gutiérrez y había realizado su residencia en el Rivadavia, en la Ciudad de Buenos Aires.
Zalazar, conocido como “Alito” entre sus colegas, había egresado del Colegio Universitario Central (CUC), dependiente de la Universidad Nacional de Cuyo, y luego se formó como médico en su provincia antes de trasladarse a la CABA para especializarse en anestesiología.
El cuerpo del mendocino fue encontrado el 20 de febrero en su departamento del barrio porteño de Palermo, luego de que su familia alertara al 911 por la falta de contacto. En la vivienda, los investigadores hallaron insumos médicos y elementos para administración intravenosa. No había signos de violencia ni indicios de intervención de terceros.
Uso de propofol
Uso de propofol
Imagen web
Sin embargo, la noticia de su fallecimiento tomó relevancia en los medios porteños esta semana, al avanzar una trama judicial referida a un supuesto circuito ilegal de fiestas con drogas hospitalarias como propofol y fentanilo.
Los primeros resultados de la autopsia a Zalazar indicaron que la muerte se produjo por congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico, en un cuadro compatible con sobredosis de anestésicos.
En paralelo, comenzaron a surgir testimonios y audios que describen reuniones privadas conocidas como “Propo Fest”, en las que médicos utilizaban estos fármacos con fines recreativos.
Según esos relatos, en algunos encuentros se empleaban bombas de infusión para administrar las drogas, e incluso había personas encargadas de asistir con respiración manual en caso de apnea.
De acuerdo a la investigación, revelada por el diario La Nación, los fármacos provenían del Hospital Italiano de Buenos Aires, lo que derivó en un sumario interno y en la identificación de al menos dos profesionales, un médico del área de anestesiología y una residente de tercer año de anestesiología, como presuntos responsables del desvío.