Potrerillos, en su nivel más bajo, espera que se escurran las grandes nevadas de este invierno

Está al 45%, el nivel más bajo desde que se inauguró. Sin embargo, la provisión de agua para el campo y la generación de energía no está en riesgo, incluso, desde Irrigación explican que en el verano, el vital líquido probablemente alcance para recargar lagunas naturales del noreste y Lavalle.

Potrerillos, en su nivel más bajo, espera que se escurran las grandes nevadas de este invierno
El dique Potrerillos está al 45%. Esta temporada llegará a la cota mínima desde que se inauguró. | Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

El retiro del agua del lago es notable, un gran espacio de lodo secándose al sol se observa entre la villa de Potrerillos hasta la zona donde se reúnen los aficionados al kitesurf. Un sector que hasta hace unos meses estaba inundado, donde el color azul-celeste del agua contrastaba con el verde y marrón de los cerros. Al final del año, como habitualmente sucede, el embalse se muestra en su más bajo nivel, pero en esta oportunidad parece que va a marcar un récord desde que fue inaugurado: el nivel está al 45%.

La baja es tal que las actividades náuticas y subacuáticas se realizan cada vez más cerca del paredón del dique. “Pienso ir a bucear este domingo y creo que vamos a tener que buscar un buen lugar, donde haya cierta profundidad y será difícil llegar hasta allí”, comenta Ignacio, buzo deportivo. Explica que si esta actividad se realiza a baja profundidad se levanta tierra, sedimentos del fondo y hace prácticamente imposible la visibilidad.

Por otro lado, los kayakistas deberán remar en el fango que genera el vaciamiento del embalse para poder llegar al agua. Similares “previas” deberán hacer quienes practican windsurf, mientras que los cultores de la navegación a vela tienen un espejo de agua cada vez más acotado para desplegarse.

La baja preocupa a la gente que habitualmente visita la zona y vecinos del lugar. Adriana Domínguez es montañista y cuenta desde su casa en El Salto que nota una baja excesiva del nivel de agua. “Por un lado, es la época, pero es en diciembre cuando baja más el nivel. Me llama mucho la atención. Y por otro lado, tengo entendido, por lo que han comentado en la zona, que ingresa agua al embalse pero no recupera nivel”, detalla. “Está más bajo que nunca”, coincide muy preocupada Natalia López, desde Las Vegas.

Pero, afortunadamente para vecinos y visitantes, “es una situación totalmente controlada”, según aclara Marcelo Landini, subdelegado de Aguas en la cuenca del río Mendoza del Departamento General de Irrigación. Añade que actualmente el nivel del embalse está al 45% y seguirá bajando hasta los primeros días de diciembre, cuando se espera el registro más bajo. A partir de allí, se espera que la situación comience a revertirse por efecto de los deshielos, que generará un importante incremento del caudal del río y ello posibilitará recuperar el nivel de embalse en forma paulatina.

Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Ese proceso empieza a mediados de diciembre y en abril. “A la fecha, el embalse Potrerillos está en la cota 1355,05 metros sobre el nivel del mar. Es una situación totalmente controlada. Cabe aclarar que la cota mínima operativa a la que se puede llegar es 1342,30 msnm sin problema alguno con Cempsa (Consorcio de Empresas Mendocinas para Potrerillos Sociedad Anónima). Y lo programado contempla que una cota mínima de 1353 msnm es a la que se podría llegar hacia el próximo 3 de diciembre y será el registro más bajo”, detalla Landini. Y aclara en que el otro extremo, la cota máxima del embalse Potrerillos es 1.377,30 msnm.

El subdelegado del río Mendoza describe la situación que se presenta en la actualidad. “Al tener un año con pronóstico normal (después de 13 años), necesitamos generar espacio/capacidad para recibir el deshielo de verano que estimamos va a iniciar fuerte los primeros días de diciembre”, se explaya.

Y acota: “Si no lo hiciéramos, deberíamos derramar el agua al río y se aumentaría la turbidez del agua para mandar a las plantas potabilizadoras. Concretamente, para que quede un poco más claro, han largado toda el agua (del dique) porque se van a venir deshielos importantes y están dejando espacio para que la recarga sea más normal”.

De todas maneras, Landini aclara que los fenómenos de viento Zonda registrados las últimas semanas han generado algunas complicaciones. Es que el efecto del viento en la precordillera y en el llano y nevadas en Alta Montaña ha impactado en las temperaturas de deshielo. Y, debido a esto, el caudal del río Mendoza se ha visto reducido de acuerdo a lo pronosticado para la época.

Agua para las lagunas

En octubre, Irrigación presentó el pronóstico de caudales para la temporada 2023/2024, un anuncio importante para programar la actividad agrícola provincial de acuerdo a la disponibilidad de agua en un río regulado, en este caso el Mendoza (oasis Norte) por medio del embalse Potrerillos.

En esa oportunidad, el propio titular de Irrigación, Sergio Marinelli, y el director de Gestión Hídrica, Rubén Villodas, anunciaron que no faltará agua esta temporada. Y que, luego de 13 años de crisis hídrica, traducida en sequía, ahora los números son positivos y tienen mucho que ver con las nevadas caídas durante julio, agosto y algunos días de septiembre.

La noticia resultó un alivio frente a una situación de crisis hídrica y con una temporada 2022/23 muy pobre. El año pasado, la mayoría de las cuencas presentaba una clasificación hidrológica de sequía extrema o severa.

De acuerdo a lo anunciado, el río Mendoza presentará un año normal para esta nueva temporada de agua. Así, de acuerdo a las mediciones que se realizaron a fines de septiembre en sectores estratégicos de Alta Montaña, se prevé un derrame de 1.365 hectómetros cúbicos, prácticamente dentro del derrame promedio de una temporada, que es de 1.378 hm3. Y, en consecuencia, se considera una temporada hidrológica normal.

Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

A la hora de considerar “normal” al año hidrológico, Landini destaca que, si se cumplen los pronósticos, el agua alcanzará para irrigar el oasis Norte y es prácticamente un hecho que el vital líquido llegue hasta el secano, a sectores como Asunción, en el Norte de Lavalle y también recargue las lagunas del Noreste provincial.

Entre estas últimas se destaca la laguna del Viborón, uno de los tantos humedales que componen el Sistema Leyes-Tulumaya, que incluye distintos espejos de agua y ecosistemas que se extienden entre las zonas rurales de Maipú, Guaymallén y Lavalle. Se trata de uno de los reservorios de biodiversidad y refugio de aves -permanentes y migratorias- más importantes del oasis Norte de Mendoza y que, desde hace ya varios años, atraviesa un riesgo crítico de desaparición impulsado por la sequía y la crisis hídrica.

En la actualidad, este humedal prácticamente está seco. “Este año normal permitirá que los productores agrícolas tengan suficiente agua e incluso no necesiten más y ahí se puede derivar el agua hacia el Norte, produciendo un gran beneficio desde el punto de vista ambiental”, se esperanza Marcelo Landini. Eso podría ocurrir en enero, febrero y aclara que hay que ver el estado en que están esos cauces históricos.

Esta disponibilidad de agua tendrá que ver con los fenómenos meteorológicos que se registren en los próximos meses, especialmente las tormentas de verano, que suelen aportar una importante cantidad de agua que escurre hacia estos sectores.

De acuerdo al pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional, hasta enero se espera una temporada de lluvias dentro del promedio para la región cuyana. Y otro factor a tener en cuenta es el impacto que ocasione el fenómeno El Niño, que ya está generando importantes precipitaciones en la región pampeana y mesopotamia, que estaban pronosticadas.

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