La decisión de un municipio de Chubut de sembrar pasto con drones en zonas incendiadas durante el último verano generó polémica entre los vecinos y miembros de la comunidad científica, advirtiendo que esta acción podría generar efectos ecológicos contraproducentes.
Todo comenzó a fines de abril, cuando el municipio de El Hoyo comunicó la decisión de realizar una prueba de siembra de forrajes con drone en Puerto Patriada, uno de los focos afectados por el fuego en la Patagonia.
Los objetivos de la iniciativa son “fomentar la plantación de nativas, inhibir la germinación del pino, dar alimento a los animales de la zona y evitar deslizamientos de suelo por la época de lluvias”, según indicaron.
Además, desde el municipio informaron que se trabajó en 200 hectáreas de chacras, alrededor de las viviendas afectadas por el incendio que inició el pasado 5 de enero, con un drone con capacidad para llevar 100 kilos de semillas.
Anteriormente, entre 2013 y 2021, Puerto Patriada fue elegido como sitio piloto del Observatorio Nacional de Degradación y Desertificación de Tierras del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
Pese a que el objetivo de el municipio era evitar que vuelvan a crecer pinos en Puerto Patriada, la medida fue mal recibida por vecinos de El Bolsón, El Hoyo y Epuyén, que se reunieron hace unos días en el Concejo Deliberante de El Hoyo, donde solicitaron la suspensión inmediata de la siembra con pasturas exóticas.
“El gobernador Ignacio Torres y el intendente César Salamín, en contra de todo consejo científico y vulnerando la Reserva de Usos Múltiples del Lago Epuyén, contrataron drones para sembrar agropiro y festuca en lugar de apoyar las acciones comunitarias de regeneración pasiva y activa del bosque. No permitiremos este atentado ecológico”, indicaron.
Por otro lado, especialistas explicaron que la recurrencia del fuego puede beneficiar a las gramíneas introducidas, facilitando su expansión e invasión, al tiempo que dificulta la regeneración de la vegetación nativa.
En ese sentido, las prácticas de restauración basadas en especies exóticas podrían promover un ciclo pasto-fuego que altere la dinámica natural del ecosistema y favorezca el predominio de especies introducidas.