Conocer la diversidad de aspectos que involucra el autismo es algo en permanente estudio, sobre todo en un contexto de mayor cantidad de diagnósticos, y más familias atravesadas por esta realidad.
En el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, derribar mitos y estar más informado son la clave para la inclusión adecuada.
Conocer la diversidad de aspectos que involucra el autismo es algo en permanente estudio, sobre todo en un contexto de mayor cantidad de diagnósticos, y más familias atravesadas por esta realidad.
Lo cierto es que en este marco, los últimos años han sido de gran avance en cuanto a las investigaciones pero de escaso conocimiento para la comunidad general lo cual redunda muchas veces en mitos instalados que impactan en la convivencia y la inclusión.
“Son muchos los mitos que perduran en torno al autismo y a las personas autistas”, advierte la Confederación de Autismo de España y resalta la importancia de conocer para comprender. “Solo desde el conocimiento de la singularidad y especificidad de la condición se podrán comprender las necesidades del colectivo y dejar a un lado los prejuicios, avanzando en su participación social y en la igualdad de oportunidades”, subraya la organización.
En el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo esto adquiere particular relevancia y por eso, en esta nota abordamos cuáles son esas creencias instaladas y las sacudimos con información.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe el autismo, también denominado trastorno del espectro autista, como un conjunto diverso de afecciones relacionadas con el desarrollo del cerebro. Se caracterizan por algún grado de dificultad en la interacción social y la comunicación, patrones atípicos de actividad y comportamiento, como dificultad para pasar de una actividad a otra, una gran atención a los detalles y reacciones poco habituales a las sensaciones.
Se habla de un “espectro” justamente por la diversidad con que esta condición se presenta, lo que además determina las capacidades y necesidades de estas personas. Remarca que incluso estas pueden evolucionar con el tiempo. “Si bien algunas personas con autismo pueden vivir de manera independiente, otras presentan discapacidades graves y necesitan atención y apoyo a lo largo de toda su vida”, señala.
Se estima que a nivel mundial y con datos de 2021, aproximadamente 1 de cada 127 personas tiene autismo. “Aunque las características pueden detectarse en la primera infancia, a menudo el autismo no se diagnostica hasta mucho más tarde”, refiere la OMS.
“La prevalencia de autismo aumentó”, aseguró en una nota con Los Andes el neurólogo, especialista en Neurodesarrollo, Javier Adi. “Hasta hace unos años se decía que era 1 niño en 300, luego 1 en 200, y ahora el último estudio que hicieron en Argentina, en la Universidad de Santa Fe, dio que es 1 cada 113”, especificó. En ese sentido planteó que de acuerdo a estos datos, la incidencia actual en el país está en torno a 1% de la población infantil.
El médico dijo que las consultas por autismo se han incrementado 5 a 10 veces en relación a hace algunos años. Agregó que incluso en charlas sobre el tema en Estados Unidos, se está hablando de una incidencia de 1 chico cada 72
Esto se asocia, entre otras cosas, a más conocimiento sobre el tema, el avance de las investigaciones y mejores diagnósticos.
Uno de los datos que dan cuenta de cuánto el asunto atraviesa a las familias argentinas es que 7 de cada 10 argentinos (72%) aseguran conocer a alguien con autismo, y en 3 de 4 casos se trata de un familiar. Sin embargo, solo 1 de cada 4 declara tener un alto nivel de comprensión sobre sus características y síntomas. En la misma línea, el 87% considera que la sociedad no está lo suficientemente informada.
Los datos surgen del informe “Conocimiento y percepción social del TEA en Argentina”, elaborado por la consultora Opina Argentina y que se presentó en la facultad de Derecho de la UBA.
En dicho informe se señala una incidencia mucho más impactante: sostiene que 1 de cada 31 niños recibe un diagnóstico de autismo.
Uno de los datos más sensibles es el que refiere a la discriminación. El 44% de los consultados dijo haber presenciado situaciones de este tipo hacia personas con autismo. Sin embargo, la cifra muestra una leve mejora respecto de mediciones anteriores (58% en 2025 y 61% en 2024).
La mitad de los encuestados considera que una persona con autismo puede integrarse plenamente en la sociedad, mientras que un 33% cree que solo puede hacerlo de manera parcial.
También hay matices en cómo se define al autismo: el 41% lo considera una condición de vida, el 39% un trastorno y apenas un 6% lo identifica como una enfermedad. A la vez, más de la mitad (53%) entiende que las personas con TEA requieren acompañamiento, mientras que un 23% sostiene que son “como cualquier otra persona”.
Lo cierto es que persisten falsos mitos sobre el autismo. La Confederación de Autismo de España los resume en 9 puntos:
El autismo es una condición de origen neurobiológico relacionada con el desarrollo del sistema nervioso. No es una enfermedad que se contagie o que pueda contraerse en un momento determinado de la vida. Por tanto, una persona con autismo no está enferma, sino que presenta una condición que le acompañará durante toda su vida.
El TEA acompaña a la persona durante toda su vida por lo que no existen “remedios milagrosos” que puedan curar el trastorno. Sin embargo, la calidad de vida de las personas autistas puede mejorar gracias a tratamientos psicoeducativos basados en la evidencia científica, que permitan fomentar sus competencias y habilidades (siempre de manera individualizada y adaptada a las distintas etapas de su desarrollo vital) para adaptarse mejor al entorno social.
Después del desarrollo de numerosos trabajos de investigación a gran escala y a nivel internacional, la comunidad médica y científica de todo el mundo apoya de forma unánime la conclusión de que no existe evidencia que relacione la vacunación y el desarrollo del autismo.
Las personas autistas tienen interés en relacionarse con las demás pero, en ocasiones, sus diferencias en la comprensión y manejo de las situaciones sociales dificultan que puedan establecer relaciones con otras personas. Además, algunas personas con autismo pueden ser más sensibles a determinados estímulos sensoriales (táctiles, visuales, sonoros), por lo que pueden no sentirse cómodos ante algunas situaciones que implican, por ejemplo, un contacto físico directo. Sin embargo, las personas autistas pueden afrontar las demandas cotidianas y participar activamente en la sociedad si cuentan con los apoyos necesarios y los ajustes apropiados en el entorno.
Todas las personas autistas se comunican, pero no todas lo hacen de la misma manera. Además, puede que no empleen el lenguaje verbal, sino otras formas de comunicación para las que precisan apoyos y recursos, como Sistemas Alternativos o Aumentativos de Comunicación.
Las personas con autismo no presentan ningún rasgo físico diferenciador en su apariencia externa. El autismo solo se manifiesta a nivel de las competencias cognitivas y del comportamiento de cada persona.
El autismo se manifiesta de manera diferente en cada individuo en relación a diversas características, como es el caso de su capacidad intelectual. Algunas personas con autismo pueden presentar discapacidad intelectual asociada, mientras que otras pueden mostrar capacidades esperadas para su edad o incluso por encima de lo esperado.
Las películas o series de televisión suelen mostrar personajes con talentos extraordinarios o habilidades especiales pero, de la misma manera que no todas las personas con autismo presentan discapacidad intelectual asociada, tampoco es posible generalizar afirmando que todas tienen un talento excepcional. En muchos casos, esos supuestos talentos fuera de lo común responden a la forma en que funciona su cerebro o los intereses específicos que puedan tener.
Tradicionalmente se ha observado un mayor número de diagnósticos en varones que en mujeres, por lo que se ha considerado el autismo como un trastorno mayoritariamente masculino. Sin embargo, el aumento del diagnóstico en niñas y mujeres en los últimos años, especialmente en aquellas sin discapacidad intelectual asociada, hace que se esté cuestionando esta afirmación.
“La detección precoz y el acceso a apoyos adecuados son fundamentales, ya que favorecen el desarrollo, la participación y la calidad de vida de las personas con autismo y sus familias”, subrayó la doctora Viviana Enseñat, Coordinadora de la Unidad de Pediatría del Desarrollo del Hospital Británico de Buenos Aires.
“Cada persona con autismo tiene su propio perfil, con formas particulares de comunicarse, aprender y participar en la vida cotidiana. Reconocer esta diversidad implica promover entornos más accesibles, flexibles y respetuosos de las distintas necesidades”, precisa la especialista.
El respeto, la inclusión y la participación son fundamentales para favorecer el desarrollo y la calidad de vida. Esto supone escuchar las voces de las personas con autismo, considerar sus experiencias y generar oportunidades reales en la educación, la vida social, la comunidad y el ámbito laboral.
“Construir una sociedad más inclusiva implica valorar la diversidad, reducir barreras y generar contextos donde todas las personas puedan participar, aprender y desarrollarse plenamente”, resaltan desde el efector.
En tanto, desde la OMS se advierte que las intervenciones psicosociales basadas en la evidencia pueden mejorar las aptitudes sociales y para la comunicación, y tener un impacto positivo en el bienestar y la calidad de vida tanto de las personas con autismo como de sus cuidadores.
Y en el mismo marco, hace hincapié en cuánto hace la diferencia el compromiso de la comunidad y la generación de políticas de inclusión: “En aras de una mayor accesibilidad, inclusividad y apoyo, la atención a las personas con autismo debe ir acompañada de medidas en el ámbito comunitario y social”.