26 de junio de 2026 - 16:32

¿Mendoza inclusiva o conservadora? Encuesta revela qué piensan realmente los mendocinos sobre la comunidad LGBTIQ+

Hay una marcada diferencia según la edad, mientras que 8 de cada 10 consideran que persiste algún tipo de discriminación.

Los números hablan por sí solos y desarman varios mitos sobre el recambio generacional. El primer dato contundente surge al indagar sobre la vigencia del rechazo: prácticamente 8 de cada 10 mendocinos consideran que hoy existe algún tipo de discriminación hacia personas gays, lesbianas o transgénero. En detalle, el 73,71% consideró que hay "algo" de discriminación, el 11,15% que hay "mucha" y un 13,55% que hay "poca".

Los adultos de mediana edad perciben más discriminación

Realizada en el Gran Mendoza por la consultora Demokratia -que involucró 699 entrevistas a personas mayores de 16 años entre el 16 y el 20 de junio de este año- arroja luz sobre una realidad compleja donde conviven la apertura, la indiferencia y bolsones de resistencia.

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Encuesta Mendoza: 8 de cada 10 mendocinos perciben algún tipo de discriminación hacia la comunidad LGBT.

Encuesta Mendoza: 8 de cada 10 mendocinos perciben algún tipo de discriminación hacia la comunidad LGBT.

Lo hace al señalar como contexto de los cambios, la sanción de las leyes de Matrimonio Civil Igualitario, en 2010 y de Identidad de Género, en 2012. Pero no puede soslayarse que, con el cambio en la gestión del gobierno nacional, hubo un cambio en el discurso y la posición ideológica. El contexto es el Día Internacional del Orgullo LGBT+ que se conmemora cada 28 de junio.

Al hilar fino por edades, se observa que las personas de mediana edad (entre 31 y 65 años) son quienes más perciben la situación, con un promedio del 12% que afirma que hay "mucha" discriminación. En contraposición, los extremos cronológicos, los más jóvenes y los mayores de 65 años, tienden a aminorar el diagnóstico. Incluso entre ellos, no hubo quienes consideraran la categoría “mucha discriminación” sino que se inclinaron hacia la opción de que perciben “poca”.

En el caso de los adultos mayores de 55 años, se concentra la mayor proporción de quienes creen que la discriminación es "poca", una lectura que sugiere que en esta franja podrían estar naturalizadas ciertas conductas o concepciones.

La grieta de los derechos: el peso de la edad

Al consultar a los mendocinos sobre qué les genera que a personas lesbianas, gays o transgénero se les reconozcan iguales derechos que a los heterosexuales, un ruidoso 17,13% se manifestó en desacuerdo. El 65,74% de los encuestados manifestó su aprobación, mientras que el 7,13% se mostró indiferente.

Las respuestas mostraron una marcada polarización etaria. La aprobación es claramente más robusta entre las personas de mediana edad, oscilando entre el 60% y el 73%, lo cual condice con la percepción de discriminación antes señalada.

El indicador decae al 57% entre los jóvenes de 16 a 30 años y se desploma a un mínimo del 25% entre los mayores de 65 años. Es justamente este último grupo el que ofrece mayor resistencia: el 50% de los mayores de 65 años no considera que deba reconocerse esa igualdad de derechos, y un 25%se manifestó indiferente.

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Encuesta Mendoza: 8 de cada 10 mendocinos perciben algún tipo de discriminación hacia la comunidad LGBT.

Encuesta Mendoza: 8 de cada 10 mendocinos perciben algún tipo de discriminación hacia la comunidad LGBT.

Para Diego Pedernera, presidente de la Sociedad Civil OMIN, los datos revelan que el cambio cultural aún está en proceso: “Cuando analizamos la segregación etaria, todos los segmentos coinciden en que la discriminación existe, pero en las edades entre 30 y 65 años se afirma que hay un alto grado de discriminación, alcanzando hasta un 13%. Esto puede deberse a que esa población es la que vivió activamente el debate público sobre la ley de matrimonio igualitario y, por lo tanto, tiene mayor sensibilidad ante situaciones que pueden considerarse discriminatorias”.

Pedernera analiza detalladamente este escenario: “La aprobación en referencia al reconocimiento de derechos es de un 65%, un dato alentador porque responde a garantizar el respeto a la población LGBT. Cuando nos detenemos en la distinción por edades, encontramos que la aprobación se concentra entre los 45 y los 65 años, mientras que en los más jóvenes el porcentaje de indiferencia llega hasta un 21%, lo que puede revelar que para ellos esta población ya no es un tema de debate. Sin embargo, la desaprobación aumenta hasta un 50% en mayores de 65 años, lo que evidencia una clara resistencia a la aceptación y al cambio cultural”.

La discriminación en primera persona

En 2024, más de 50 investigadores argentinos se abocaron a la tarea de poner números a la realidad de la diversidad en Argentina. El desafío los llevó a concretar, con datos estadísticos, el primer Relevamiento Nacional de Condiciones de Vida de la Diversidad sexual y genérica y lo hicieron dándole voz al colectivo para expresar sus vivencias y su contexto.

Se hizo con el financiamiento de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i).

Allí, 36% dijo haber sufrido el rechazo de la familia, los padres, madres o personas de crianza. El 33,5% atravesó situaciones de insultos, burlas, amenazas o agresiones por parte de vecinos o desconocidos en espacios públicos, sobre todo feminidades y mujeres travesti/trans.

Una alta proporción fue despedida o descartada de un trabajo por su identidad de género. Además, 18,1% dijo haber vivido situaciones de discriminación y agresiones por parte de profesionales de la salud el último año y 12% dijeron haber sufrido mala atención y maltrato en oficinas públicas. Los más afectados son las personas travestis y trans, segmento en el que superan el 30%.

En tanto, 7% dijo que se le prohibió la entrada y permanencia a algún comercio o boliche.

Muestras de afecto público de personas LGBT y la paradoja digital

El comportamiento y la visibilidad en el espacio público también formaron parte del sondeo de Demokratia. Ante la pregunta sobre qué genera que personas de la comunidad LGBT demuestren afecto en público (como darse la mano o un beso), el 58,96% se inclinó por la aprobación, el 23,91% por la indiferencia y el 17,13% por la desaprobación.

Aquí surge una de las mayores sorpresas del estudio: a medida que avanza la edad, se registra una mayor aprobación a las muestras de afecto y alcanzan un pico de 75% entre los mayores de 65 años. En la vereda opuesta, los más jóvenes (16 a 30 años) registraron el menor porcentaje de aprobación con apenas un 28,57%, mudándose masivamente hacia la indiferencia, que en esta franja llegó al 42,86% (prácticamente duplicando al resto de los grupos).

La desaprobación a las muestras de afecto en el espacio público es de un 17%, otro dato alentador que permite pensar que avanzamos hacia un cambio en la aceptación de las diferentes formas de vivir la sexualidad”, señaló el referente de OMIN en su análisis.

Pero agregó: “El dato que llama la atención es que solo el 28% en el rango de menor edad aprueba las muestras de afecto, mientras que la aprobación aumenta a medida que avanzamos en años. Es probable que la exposición al debate sobre mayores libertades públicas para la población LGBT esté más vigente en las redes sociales y plataformas digitales”.

Los famosos y la diversidad: ¿asunto privado o acto político?

La manifestación abierta de la orientación sexual de celebridades y deportistas -un tema que suele replicarse en las agendas informativas- genera opiniones divididas en la sociedad mendocina. Un 45% de los consultados afirmó que le resulta indiferente, mientras que el 13,55% manifestó su desaprobación. Los picos de aprobación volvieron a ubicarse en los extremos (menores de 30 y mayores de 65), mientras que la indiferencia trepó al 52% entre quienes tienen de 45 a 54 años.

“Hay que tener en cuenta que en los últimos años se ha incrementado la cantidad de celebridades que han decidido hacer pública su orientación sexual como un acto político, con la intención de reivindicar los derechos alcanzados. Esto ha llevado a un debate interesante sobre si la orientación sexual debe permanecer en el ámbito privado o si ya no es un asunto relevante. Esto podría explicar por qué el porcentaje de indiferencia aumenta en el rango etario de 45 a 54 años, alcanzando un 52%”, aporta Pedernera en este plano.

Por otra parte, la presencia de personajes LGBT en la televisión, el cine o la publicidad también divide aguas en Mendoza: el 42,63% se manifestó de acuerdo con esta representación, mientras que un 34,66% expresó su desaprobación.

Población LGBT y la convivencia

Para el titular de la Sociedad Civil OMIN, uno de los datos más reveladores del muestreo surge bajo la pregunta sobre la comodidad que se siente en la interacción cotidiana con la población LGBT: el 92% manifestó sentirse diferente.

De acuerdo con el referente, este indicador abre una doble lectura. Puede interpretarse de manera positiva si esa diferencia se comprende como una fortaleza bajo la premisa de "somos diferentes, pero podemos convivir perfectamente". Sin embargo, advierte que “si lo pensamos como una incomodidad que apunta a la no aceptación de las diferencias, entonces tenemos que seguir trabajando para lograr una mayor sensibilización hacia el trato digno y en igualdad de condiciones para la población LGBT”.

La conclusión del referente apunta a que el cambio cultural hacia una mayor aceptación de las diversidades o disidencias está en pleno proceso, avanzando de forma más lenta en ciertos campos y con mayor impacto en otros. Asimismo, la idea de que la población más joven es siempre la que más asimila las transformaciones queda abierta a la discusión, debido a las lógicas específicas de consumo y exposición en plataformas digitales. Para las organizaciones de la sociedad civil, la visibilidad continúa siendo una herramienta política de alto impacto indispensable para garantizar derechos y construir, paso a paso, una sociedad con vidas más dignas.

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