30 de noviembre de 2025 - 08:00

Mendoza digitalizará las multas por derroche de agua en un verano crítico

Irrigación apuesta por los micromedidores y en 2026 buscará reemplazar al viejo sistema de actas en papel por controles con geolocalización y metadatos.

Con el verano en puerta y la grave sequía golpeando todos los registros, Mendoza se prepara para aplicar un cambio que promete ser clave en el control del derroche: Irrigación trabaja para digitalizar las actas, geolocalizar infracciones y monitorear en tiempo real el uso indebido del recurso. El sistema, que hoy depende de formularios en papel y demoras de meses, podría comenzar a funcionar a principios del año próximo, según adelantó Sebastián Pulido, director de la nueva Dirección de Regulación y Control de Agua y Saneamiento (DIRCAS).

El área nació tras la disolución del EPAS en 2024, cuando el Gobierno transfirió a Irrigación las funciones de regulación, control y defensa de usuarios. Ese traspaso dejó al organismo con un sistema rezagado y altamente burocrático. “Nos encontramos con procesos muy desactualizados, incluso en materia de controles”, admite Pulido a Los Andes.

La resolución vigente es de hace casi 20 años y obliga a que cada inspector labre actas en papel, tome una foto, notifique al usuario y entregue todo a Aysam. Recién después, el operador envía esa documentación a Irrigación para su validación. Esa cadena puede tardar cuatro meses, promedio, antes de que una multa llegue a facturarse.

La actualización que prepara DIRCAS apunta a cortar esa inercia: celulares oficiales para registrar infracciones, fotos con metadatos (GPS, hora, fecha, aviso si fueron editadas), rutas de inspección predefinidas y envío inmediato a Irrigación, que podrá visualizar en tiempo real lo que ocurre en la calle.

El flujo operativo será completamente digital: el inspector genera el acta desde la app, adjunta las imágenes, el sistema georreferencia automáticamente la ubicación, valida la fecha y la hora, y despacha el acta a un servidor central; desde allí pasa al operador para su intervención y de manera simultánea queda disponible en DIRCAS para auditoría, evitando la duplicación de cargas y los “cuellos de botella” actuales.

La herramienta se complementará con las actas digitales, un paso clave para transparentar y agilizar el sistema sancionatorio.

Aysam aplicó más de 7.000 multas el verano pasado

Mientras el expediente tecnológico avanza, las multas siguen mostrando la magnitud del derroche. Aysam aplicó 7.010 sanciones durante el verano 2024/2025: 60% leves, 30% moderadas y 10% graves. Este año ya se registran 3.800 multas y 213 conexiones clandestinas, con una recaudación que supera los $85 millones.

Hoy, una infracción leve —riego fuera de horario, lavado de autos en la vereda, llenado de piletas— ronda los $80.000. La cifra se duplica en la segunda falta y se cuadruplica en la tercera. Una conexión clandestina ya roza el millón de pesos y ya es considerada una falta “grave”.

Pérdidas de agua: derroches que se multiplican en las calles mendocinas
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Micromedidores: el otro frente que Mendoza necesita acelerar

En paralelo, DIRCAS trabaja en la expansión de los micromedidores, aunque la implementación real avanza más lento de lo necesario. “La micromedición ayuda a bajar el consumo, porque el usuario empieza a ver lo que gasta. Hoy quienes están 100% medidos ya muestran menos infracciones”, explica Pulido.

Pero el cuadro de situación es dispar: mientras que algunos operadores municipales y comunitarios ya tienen casi la totalidad de sus usuarios micromedidos, Aysam no llegaría a superar el 10%. El recambio masivo avanza lento porque solicitar micromedición aún genera un costo extra por los equipos. A ello se suma el vandalismo y la falta de cultura de cuidado, según explican desde Irrigación. El usuario puede solicitar la instalación, pero la expansión depende, sobre todo, de los planes sistemáticos de cada operador para expandir el servicio.

Para esta temporada estival, desde Aysam señalaron que mantendrá a los 50 inspectores que trabajan durante todo el año, aunque el trabajo de control se intensificará durante los días de verano. Por otra parte, las denuncias por derroche siguen creciendo. El promedio este año fue de unas 200 por mes y se realizan a través del 0800-444-8808 o del WhatsApp 2612162482.

Contexto difícil: la megasequía en Mendoza

El panorama en Mendoza se agravó con la “megasequía”, un fenómeno que combina déficit de nieve prolongado y cambio climático. “Estructuralmente, las generaciones que vienen van a tener menos agua a mitad de este siglo, y el Estado debe garantizar seguridad hídrica”, advierte Ezequiel Toum, hidrólogo e investigador del Conicet.

En la región, un anticiclón semipermanente actúa como un “tapón” atmosférico que regula la llegada de frentes fríos. Su desplazamiento modifica la cantidad de nieve en la cordillera. Esa oscilación siempre existió, pero se registra una seguidilla de años con menos de nieve. Es decir, uno de los déficits más extremos en mil años según reconstrucciones hidrológicas avaladas por el Conicet.

La crisis de oferta hídrica y la modernización de la administración del agua
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Este contexto aceleró la necesidad de un Plan de Sequía. Presentado por Irrigación, el esquema unifica criterios técnicos —por primera vez con un estándar único e internacional— para medir la gravedad hídrica y activar medidas de forma anticipada. Incorpora indicadores de nieve, caudales, derrames y reservas que permiten reemplazar percepciones por decisiones sostenidas en datos.

El enfoque prioriza prevención y transparencia: campañas de ahorro, reducción programada de dotaciones, reasignaciones temporales y racionamientos proporcionados, junto con modernización del riego, telemetría, recarga de acuíferos y uso conjunto de aguas superficiales y subterráneas.

Consultado por Los Andes, Toum señala que será clave integrar de manera sistemática la medición de aguas subterráneas, cruciales en años de déficit. También plantea la importancia de monitorear glaciares y estudiar la distribución espacial de la nieve para comprender mejor el ciclo hidrológico. “Hay que medir cantidad, calidad y anticipar escenarios para asegurar un futuro sostenible del agua en la provincia”, concluye.

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