Faltan muy pocos días para el comienzo en Mendoza del V Congreso Internacional “Agua para el futuro”, que se desarrollará el 3 y 4 de diciembre próximos, con la concurrencia de especialistas locales, nacionales e internacionales, estos últimos provenientes de más de diez países.
Entre los asistentes se contará con el saber de especialistas en el recurso, responsables políticos, investigadores, representantes del sector privado y de organizaciones de la sociedad civil.
Hay expectativas en torno a que la reunión deje conocimientos y propuestas que se puedan aplicar en el futuro mediato, en tanto y en cuanto usos del imprescindible líquido -bebida e higiene- no llegan de manera equitativa a todos los habitantes y para muchos, especialmente moradores de barrios populares, es un bien que se anhela y que muchas veces no se posee o se dispone a medias.
El becario doctoral en el Ianigla-Conicet-UNCuyo, José Antonio Figueredo Hernández, analizó la carencia de agua en diferentes sectores del Gran Mendoza.
Entre otros datos de interés comprobados, figura el hecho de que la privación del agua potable no se limita a la estación estival. Si bien el suministro escasea más en el verano, en muchos casos el problema persiste durante todo el año.
La nueva edición de la reunión propone -como sostiene una de las instituciones organizadoras del encuentro- lograr un espacio de diálogo e intercambio de experiencias orientado a construir un nuevo acuerdo, que trascienda lo técnico y normativo para incorporar también una dimensión cultural y educativa.
Bajo el lema “Hacia un nuevo acuerdo por el agua”, esta entrega, prometen sus organizadores, invitará a repensar prácticas, costumbres y modelos de gestión para garantizar el acceso, la sostenibilidad en el uso del recurso, frente a los desafíos del cambio climático y las transformaciones sociales.
Por añadidura, el panorama en Mendoza no es muy auspicioso después del conocido el Pronóstico de Escurrimientos 2025, dado a conocer por Irrigación: habrá poca agua, bastante menos que la temporada pasada.
Se dispusieron dos con años con disponibilidad del recurso, pero en el año en curso la situación se ha complicado y mucho. Los ríos mendocinos tienen caudales que rondan 60% y en algunos cursos, de hasta 58%, de un año medio.
La señal de alarma es muy clara y debemos acatarla.
Cerramos este comentario dando como muy válido el experimento realizado por Irrigación, que hace días reunió en el dique Cipolleti (Luján de Cuyo) a alumnos de escuelas secundarias de todas las cuencas de los ríos provinciales.
El objetivo fue investigar y debatir problemáticas hídricas locales, y construir un "Manifiesto" para el cuidado del agua y promover el compromiso como ciudadanos. La actividad fue organizada por el Programa "Educación y Gobernanza" del DGI, junto al Ministerio de Educación y Cultura y la Dirección General de Escuelas (DGE).
El agua ha dejado de ser un recurso ligado principalmente a la producción para convertirse en un bien ambiental y social además de económico. A ello se suma el impacto del cambio climático, que intensifica la variabilidad hídrica y obliga a adoptar medidas innovadoras, integradas y sostenibles aplicando las nuevas tecnologías disponibles. Este cambio exige repensar la gestión, la administración y, sobre todo, la responsabilidad colectiva de asegurar su disponibilidad para las generaciones futuras.